lunes, 11 de febrero de 2019

La sociedad incivil

Las dos caras de una misma moneda: sociedad civil (educada y normativa)
y sociedad incivil (violenta y bárbara)

Incivilidad es “falta de civilidad o de cultura” (según DRAE); describe un comportamiento o discurso vulgar o antisocial (Según Oxford dictionary) y se relaciona con los comportamientos propios de la barbarie: rudos, agresivos, violentos; con discursos groseros, intolerantes y totalitarios. Es un problema de la sociedad contemporánea que no exime a ninguna nación en particular y se muestra, específicamente, en toda interacción de sus agentes: laboral, familiar, amical, entre otras. Sin duda nuestros actos y comportamientos nos definen como personas, también nuestras palabras frente y sobre los demás. Podemos promover o minimizar a tal punto de hacer sentir a las personas valoradas, apreciadas, capaces, escuchadas o incapaces, ignoradas, pequeñas…apreciamos las dos caras de una misma moneda. De un lado la “sociedad civil” (normativa y educada) y del otro la “sociedad incivil” (agresiva y bárbara).
Pienso que, en cierta medida, la sociedad incivil permanece y muestra sus mejores galas en tiempos de tensión y en cualquiera de los espacios de la interacción humana. La vemos en muchas familias a través de padres déspotas y la violencia verbal o física; en el espacio educativo con maestros intolerantes que educan solo para competir, ganar y producir olvidando la sensibilidad, el arte y la riqueza del movimiento; en el ámbito laboral mediante jefes abusivos, irrespetuosos, ofensivos…siempre, el agente tensor de la incivilidad, es aquel que está en determinada posición de liderazgo o, mejor dicho, de poder.
Myriam Jimeno (2004) en su contribución a la antropología de las emociones nos recuerda que en los textos de Thomas Hobbes y Adam Ferguson, lo incivil hacía referencia a los hábitos rústicos, no refinados; denominaba lo bárbaro, impropio, indecoroso, maleducado y violento. Hobbes calificó la violencia de la incivilidad como el fantasma de la sociedad civil y Ferguson afirmó que el incivilizado sigue el dictado de la pasión terminando en palabras de reproche, violencia y golpes.  
Concuerdo con Michael Sandel, cuando afirma “(nos sentimos consternados) por la aspereza de la vida cotidiana: la mala educación en las carreteras, la violencia y la vulgaridad de las películas y la música popular, el tono descaradamente confesional de la televisión diurna, la figura del deportista que escupe al árbitro” (Sandel, 2008 p.82) habría mucho más que decir al recrear la actuación de políticos, líderes de opinión, funcionarios públicos.
No se trata de posición social o de acceso a una educación formal de, aparentemente, mejor calidad pues “Sea príncipe, sea un hombre sapientísimo, sea poderoso o sea rico; si le falta educación, si es incivil seguramente será desgraciado… las piedras más preciosas solo son estimadas cuando están pulidas… la incivilidad es señal de corazón poco generoso y de espíritu limitado” (Riera, 1819 p. 94). La civilidad es efecto de una educación integral que respete las dimensiones humanas (incluyendo la afectiva y espiritual).
La incivilidad es el síntoma de un problema de nuestra vida pública: la pérdida de la sensibilidad humana, el afán de instrumentalizar al otro, el egoísmo jactancioso por los “triunfos” particulares. No es un problema que se resuelva solo simulando delicadezas (casi siempre le llamamos comportamiento social) o bajando el tono de nuestros mensajes. Nuestra sociedad debe redescubrir las bondades de nuestro particular tejido moral a través de la educación y la cultura.   



lunes, 4 de febrero de 2019

Historia de los faros del litoral lambayecano

Figura 1: Ubicación de los faros del litoral lambayecano
Mapa de la Marina de Guerra del Perú

Desde 1850 el gobierno peruano, según Jorge Basadre, toma posesión y jurisdicción de todas las islas del litoral incluyendo las islas Lobos de tierra y Lobos de afuera[1] frente a las cosas de Lambayeque; y para la mejor explotación del guano, emprendió una política de obras públicas iniciadas por José Balta y continuada por Manuel Pardo, para la construcción de instalaciones portuarias, puentes y faros. En 1876 se firmó un contrato entre el gobierno de Perú y la francesa Societé Barbier et Fenestre de París para la adquisición e instalación de trece faros en el litoral, entre ellos los faros en las lambayecanas islas de Lobos de afuera y Lobos de tierra; el contrato no fue cumplido como efecto de la Guerra del Pacífico de 1879 que encontró a nuestro país con un solo faro en la isla de San Lorenzo frente al Callao. Aunque la compañía francesa dejó listas las bases del faro en la isla Lobos de afuera, en 1906 los únicos faros existentes en el litoral peruano fueron los de Palominos, Supe Y Mollendo.
Según Antonio Raimondi, la explotación de guano en ambas islas se inició en 1872 y continuó durante la guerra para beneficio de los invasores, y luego hasta 1926 a cargo de la Casa Grace y la “Peruvian Corporation”. Las embarcaciones llegaban frecuentemente a las islas desde el puerto de San José.
Desde 1906 se implementa una política de levantamiento de faros en todo el litoral. “Los trabajos en Lobos de afuera habrían durado hasta 1911, cuando el faro quedó instalado en la cumbre más alta de la isla sur. Casi en forma simultánea se llevaron a cabo los trabajos en Lobos de Tierra, instalando un faro dióptrico de segundo orden con un destello cada diez segundos y alcance de 26 millas. La historia de estos faros no estaría exenta de problemas, como ocurrió en 1912, cuando el primer guardián Eustaquio Templo, pereció en un bote de pescadores cuando se dirigía a dicha isla” (Cayo 2009: 420). Actualmente el que está en la isla Lobos de a fuera, es el único operado por personas y el más potente: su luz puede ser observada más allá de las 20 millas[2].
Los faros operados por personas, como los que referimos, eran atendidos por tres personas que por turnos se encargaban que siempre estuvieran funcionando de noche. Sus habitaciones se ubicaron cerca del faro y, en la mayoría de casos, no contaban con embarcaciones de servicios que les permitiera llegar a la costa, distante a 100 km aproximadamente. En Historia Marítima del Perú – Tomo XIII, se puede leer “La vida de los guardianes de faros o fareros, era bastante dura, pues debían vivir aislados de los centros poblados, con el agravante de que en la mayor parte de los casos dicho aislamiento era absoluto, pues no contaban con embarcaciones ni siquiera para casos de emergencia. Habría sido por estos motivos que muchos de ellos renunciaban a su puesto, como ocurrió en repetidas ocasiones… también solía ocurrir que fuesen víctimas de su propia soledad, cayendo enfermos o en garras del alcoholismo” (Cayo 2009: 422) es muy probable que, en ocasiones, usaran para embriagarse el propio alcohol destinado al funcionamiento del faro. Los primeros guardianes de faros por sus apellidos eran extranjeros, siendo reemplazados a partir de 1917 por personas provenientes de la zona andina.
Los faros de las islas Lobos de tierra y Lobos de afuera, han sido modificados (respectivamente) los años 1937 y 2008, el primero; y en 1975 el segundo.
Otros faros en la región
A continuación aporto información sobre los otros faros de la región. La fecha de su levantamiento debe considerarse como una aproximación pues he usado como referencia la versión de pobladores ancianos de dichos distritos. Los años de sus modificaciones corresponden a documentos de la Marina de Guerra del Perú[3].
En Punta “El faro” del distrito de Santa Rosa se ubica uno levantado, según los lugareños, por la Marina de Guerra del Perú el año 1950. Este faro ha sido modificado en 1998 y 2011. El faro del distrito de San José, levantado en 1945, ha sido modificado en 1998 y 2007. El faro de Puerto Eten, levantado en 1930, ha sido modificado en 1975 y 2007.

Imagen de los actuales faros en Lambayeque, nada parecidos a los de inicios del siglo XX.





[1] Ver en Basadre, J. (1983). Historia de la República del Perú 1822–1933 Tomos III y IV: La falaz prosperidad del guano. (7th ed. edición). Lima: Editorial Universitaria.
[2] Ver en Lo, J. (2018) Islas Lobos de afuera: biodiversidad que busca ser protegida de la pesca informal. Disponible en https://es.mongabay.com/2018/07/islas-lobos-de-afuera-pesca-informal-plasticos-peru/

[3] Ver en Dirección de hidrografía y navegación (2013) Lista de faros y señales náuticas disponible en https://www.dhn.mil.pe/Archivos/senalizacion_nautica/ISO/LISTADEFAROS.pdf

jueves, 6 de diciembre de 2018

Abril de 1821: Cuando creímos que la independencia había sido proclamada

Don Tomás Diéguez, Vicario de Piura en 1821

La llegada del “Pacificador” español Abreu a Lima, quien propuso y logró las conferencias entre José de San Martín (Libertador del Perú) y el último Virrey (de facto) José de la Serna fue mal interpretado por los patriotas limeños como la tácita aceptación a los requerimientos patriotas. Así, la fecha del inicio de las conversaciones entre San Martín y La Serna en abril de 1821, fue confundida con la de una supuesta proclamación de la independencia. La noticia corrió por el Perú, con el paso de los días, como un reguero de pólvora.
A Lambayeque llegó también la novedad. Desde 1820 en todo el territorio fueron muchos los sacerdotes que abrazaron el nuevo orden y la causa de la independencia. Don Luis Antonio Eguiguren, en su obra “El mártir pescador José Silverio Olaya y los pupilos del Real Felipe” (1945) nos presenta una carta fechada en Lambayeque el 18 de abril de 1821 en la cual el cura del pueblo de Lambayeque Dr. Lázaro de Villasante, escribió al Vicario de Piura Dr. Tomás Diéguez, lo siguiente:
Aquí estamos con el cuidado de que las tropas de Cuenca se dirijan hacia estos puntos, lo que será demasiado sensible, porque si ciertamente lo intentasen no harán otra cosa que aumentar las desgracias y prolongar una guerra que ya habíamos juzgado concluida con el alegrón que en días pasados nos dieron diciéndonos que Lima había jurado ya la independencia; pero esto o se ha falsificado o lo menos se ha quedado en un silencio que anuncia lo contrario. Nuestros pecados son la causa de tantos trabajos. Pidamos a Dios se compadezca de nosotros y nos de la paz que tanto necesitamos.
Imagen obtenida del Blog de Jorge Izquierdo Castañeda que muestra la
Carga de los "Húsares del Perú" en la gloriosa batalla de Junín.
Cuerpo conformado principalmente por lambayecanos, trujillanos y piuranos.
Después del victorioso evento, Bolívar los denominó "Húsares de Junín". (Óleo de Etna Velarde)
De la misiva entre estos dos sacerdotes independentistas, se puede desprender que a Lambayeque llegó la noticia de la supuesta proclamación de abril de 1821 que produjo la algarabía patriótica para, apenas dos días después saber que se había tratado de una confusión. Considera los efectos de la guerra de independencia como “desgracias” y muestra su preocupación por la posible llegada de las tropas de Cuenca.

Portada de la obra de Eguiguren citada en el presente artículo

El cura Lázaro Villasante es el mismo que más adelante, según el historiador Jorge Izquierdo Castañeda, entregará en 1824 a Juan Manuel Iturregui Aguilarte (Gobernador político y militar de la ciudad la suma de 1543 pesos recaudados entre las cofradías para la guerra de independencia). El Vicario de Piura, Dr. Tomás Diéguez fue diputado por el departamento de La Libertad al primer Congreso Constituyente en 1822 y luego fue nombrado Presidente del Congreso en 1823. Tras la consolidación de la independencia en 1824, su situación no cesó de mejorar siendo elegido de nuevo diputado por Piura, en 1827, y presidiendo otra vez el Congreso de la República ese año. El 14 de agosto de 1833 fue elegido obispo de Trujillo. Murió en el 8 de junio de 1845 pero legó a la posteridad casi 2000 documentos escritos durante la lucha por la independencia peruana.



miércoles, 5 de diciembre de 2018

Tres personajes de inicios del Siglo XX: "Torito", "Yorulo" y "Chisco"

Imagen sobre la destrucción de las huacas de Chiclayo a inicios del siglo XX

“Torito”, “Yorulo” y su fiel acompañante el "Chisco" son tres personajes populares de inicios del siglo XVIII presentados en la Revista Centenaria (1935) por Nicanor de la Fuente Sifuentes "Nixa". A continuación la actualización de dichas historias que hoy merecemos recordar.
“Torito”
La Revista Centenaria (1935) narra la historia de Mercedes Millones (a) “Torito” quien durante la ocupación de Chiclayo en la “Guerra del guano y del salitre” (1879 – 1883), asesinó a un soldado chileno en una gresca callejera. El cuerpo del soldado quedó tirado en la vía pública y los oficiales iniciaron una investigación que los llevó hasta la casa de Millones. Su nuera, Carmen Larrea, fue apresada y torturada hasta confesar. “Torito” fue condenado a muerte. El fusilamiento se produjo  frente a la antigua compañía de luz en la Huaca del Panteón  que se ubicó en el mismo terreno que hoy ocupa la Plazuela Elías Aguirre y que fue demolida el año 1894 por 50 presos de la cárcel pública de Chiclayo, que trabajaron custodiados por la tropa de línea acantonada en nuestra ciudad.
Comenta Nixa, “el acto de la ejecución fue presenciado por numerosos muchachos, ávidos de emociones. Producida la primera descarga cayó fulminado el cómplice del Torito, mientras que este solo por efecto de la impresión, dio con su cuerpo en tierra quedando allí exánime cual si hubiera sido perforado por alguna bala chilena”. Creyendo haberlo ajusticiado, los soldados chilenos marchaban hacia su cuartel “sin haber cumplido con el requisito de darles el tiro de gracia”. Mientras marchaban, “Torito” comenzó a moverse y los propios chiclayanos ingenuos gritaron “¡Está vivo! ¡Está vivo!” haciendo volver a la soldadesca para cumplir con su funesta tarea.
Así, los chilenos mataron “al pobre Millones dos veces, víctima de sus propios paisanos”
Antigua compañía de luz de Chiclayo ubicada frente a la actual
Plazuela "Elías Aguirre"
“Yorulo” y el “Chisco”
Pedro Arbulú, era llamado por muchos “Yorulo” y por otros “Ñorulo”. Imitaba la oratoria de líderes políticos de Chiclayo como el Dr. Cornejo, Lora y Cordero o a uno que otro diputado. Durante las fiestas cívicas “Yorulo estaba atento a la mímica, el gesto, el tono y la pose del orador. Luego los repetía en la calle ante improvisados auditorios. Era experto lanzando “cohetes de arranque” e iba a la cabeza de las bandas y de cuanta manifestación pública se realizara. Nixa, refiere “había que verlo quedarse extasiado mirando cómo se abría la rosa de colores del cohete en su marcha hacia el cielo, o como repercutía el grito atronador en el espacio”.

El “Chisco”, una especie de ayudante, iba siempre al lado de “Yorulo”; pues también gustaba de “presidir los desafiles” en Chiclayo de inicios del siglo XX. Él era quien llevaba en una mano los cohetes y en la otra el tizón. 

jueves, 29 de noviembre de 2018

¿Qué tiempos vivimos? ¿Qué tiempo proponemos?

1.     El tiempo que vivimos
Tiempo de nuevas creaciones y nuevos algoritmos. Donde todo se pone en tela de juicio y los procesos llegan a la obsolescencia en menos tiempo. De juicio a las creencias y liberalismo extremo. De poder a través de la información convertida en un código de barras. De artificialidad galopante que ahora nos lleva a preguntar ¿Cuán artificiales somos? Y no ¿Cuánto necesitamos lo artificial? Y, como en recatpcha, “somos nosotros, los humanos, quienes tenemos que demostrar constantemente que no somos seres artificiales” (Glanzman, 2018).
Tiempo de ensalzar lo artificial, pues que la visión de la tecnología como extensión de los sentidos y, por tanto, como herramienta que permite o mejora la percepción es obsoleta: hoy lo natural y lo artificial se retroalimentan y, en ocasiones, da la impresión que se han compactado, de no ser así la impresión es que se compactarán en algún momento; “nuestra vida cotidiana se ha ido llenando de ecos de robots, de fantasmas, de embajadores”. Vida 3.0: Ser humano en la era de la inteligencia artificial. Según Jorge Carrión  (2018) “cuando toda la ropa que vistamos esté conectada a internet y no haya paso, latido, sudoración, pestañeo ni segundo de sueño que no sea procesado y traducido, a ver quién se atreve a llevar una camiseta que diga Yo no soy un robot”.
Tiempo de manipulación genética: el pasado 26 de noviembre el científico chino He Jiankui comunicó al mundo “el nacimiento de dos gemelas (Nana y Lulú) a las que modificó genéticamente en su etapa embrionaria para hacerlas resistentes a la infección del virus del sida” (Diario “El País”, 28/11/2018); este acto ha sido condenado por el gobierno chino y la comunidad académica y científica que califica el experimento como “inaceptable, profundamente perturbador y de naturaleza abominable”.
2.     ¿Qué proponemos?
Como sociedad poco o nada se hace. Es de suponer que debemos responder y para ello abrir espacios de reflexión, diálogo, debate. El espacio idóneo es, entre muchos otros, la universidad. La mayor mediocridad, el fracaso de la inteligencia académica, es el autoexilio en la mazmorra del yo (o del súper yo, así, separado y no como como concepto freudiano). Es el egoísmo de la apropiación, la insana visión del menosprecio. Se necesita pensar, y pensar mucho. Urgen promotores del pensamiento. Mentores. Personas dispuestas a socializar y argumentar sus ideas promoviendo sana divergencia pues el pensamiento uniforme es una miseria.
Propongo espacios de reflexión sobre dilemas éticos, ideología de género, manipulación genética, vida e inteligencia artificial, violencia (física, psicológica y estructural), nación (matria y patria), interculturalidad, historia de vida y cotidianidad, diálogo fe y razón, futurismo; entre otros tantos temas que con un método apropiado, especialistas en cada materia y estudio dirigido para la adquisición de saberes previos darán a luz intelectuales capaces de ver y construir el mundo hoy tendiente a lo material y deshumanizado. Ningún problema puede ser exitosamente confrontado desde el vértice de la ignorancia. Todo conocimiento abona a la postura intelectual y ella se construye no solo con conocimientos sino filtrados por los principios y creencias que complementan humanizando y dando valor a un corpus hoy diseminado.



martes, 27 de noviembre de 2018

Sobre el origen de la Playa "El barco" de Mórrope

En la “Colección documental de la Independencia del Perú” compilada por Estuardo Núñez Hague y editada por la Marina de Guerra del Perú, se lee una nota de fecha 23 de diciembre de 1821 en la cual el director general de marina confirma haber recibido, un día antes, la orden de fletar y enviar a la brevedad un buque para que vaya a la playa de Mórrope (Lambayeque) y recupere los restos de la hundida fragata “Lorenza” de manos del Coronel Don Juan del Carmen Casós, Gobernador Político y Militar de Lambayeque. La nota está firmada, como Ministro de Marina, por Luis de la Cruz Goyeneche quien, una vez lograda la independencia,  fue enviado desde Chile al Perú a “secundar a San Martín y a organizar la escuadra, con el grado de director general de Marina”.
Aunque en la colección documentada no se incluye el documento recibido por Luis de la Cruz Goyeneche y que mereció su respuesta, es difícil reconocer de quien recibió la orden; aunque se puede inferir que la haya recibido del mismo General San Martín, su único superior. Sabemos que en la embarcación hubo “especies” (artículos) y fragmentos de ella fueron recuperados por el General Juan del Carmen Casós, autodenominado primer general peruano después de la independencia. No se especifica de qué artículos se trata ni la cantidad de ellos. Además, no hay referencia a  la nacionalidad de la embarcación, su lugar de embarque ni el puerto de destino.
Actualmente en el distrito de Mórrope son conocidas las playas “El Sombrero”, “La Ensenada”, “El barco”, “El Cura”, “San Pedro”, “Palo parado”, entre otras. Por tradición oral es posible inferir que la fragata registrada en el documento de inicial referencia es la que dio nombre a la playa “El barco” por estar ubicada en el preciso lugar del naufragio.
Página de referencia en "Colección Documental de la Independencia del Perú" (1971)

¿Qué es hoy la nación peruana?

Isla flotante de los Uros en el lago Titicaca

La actual nación peruana es una estructura diseñada en un tiempo histórico distinto, con definiciones y convencionalismos, inspirados por los ideólogos de la Revolución francesa de 1789, que evolucionaron al presente. El pensamiento de las culturas particulares subsumido en la antigua definición abarcadora y homogenizadora resulta ser, hoy, una falacia o una idea en discusión por decir lo menos. Es una idea y como tal abstracta, dotada de características teóricas que son interpretadas socialmente de manera distinta en cada comunidad cultural de acuerdo a sus creencias, tradiciones, lengua, vínculos, creaciones e historia; la cual, junto al concepto de nacionalidad, han cambiado en el tiempo y, actualmente, se aúnan a su propia identidad resistiendo a la uniformización en virtud a sus cualidades propias que hacen decidir por un vínculo intercultural que respete su origen “matrio”[1] (y no patrio).
Al respecto, Josep Ernest Renan[2], afirma ““Una nación es un alma, un principio espiritual…una nación es una gran solidaridad creada por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y que está dispuesto a hacer en el futuro. Supone un pasado: pero se retoma en el presente mediante un acto tangible: el consentimiento, el deseo claramente expresado de continuar la vida en común. La existencia de una nación es un plebiscito cotidiano, así como la existencia del individuo es una afirmación perpetua de vida…” (Renan, 1882). La idea de una sola nación peruana hoy está en discusión.
En su acepción cultural para unos no existe y para otros es un cúmulo de buenas intenciones pues no se ha dotado de sentido ético ni de políticas de estado consensuadas adecuadamente a las diversas y notables manifestaciones históricas del pensamiento, la originalidad y la creatividad. Esto es, no se ha establecido el respeto a las manifestaciones particulares en un territorio de realidad diversa: variopinta, multirracial y pluricultural. Hay culturas en busca de respeto y reconocimiento y, más allá de las presentaciones vistosas y coloridas (anecdóticas carecer de significado al no ser integradoras ni tener base en el conocimiento), no es posible frenar la ola de occidentalización que cubre que cada vez más agresivamente a las culturas andinas y amazónicas, de formas, lenguas y creencias distintas; mucho más si consideramos que aquella tendencia “civilizadora” cuenta con la tecnología y la comunicación en tiempo real como sus aliados.
Es débil en su acepción jurídica pues su soberanía no personifica de manera pacífica a toda la población aunque sirva de base al estado. En Perú debe considerarse la necesidad de reflexionar sobre los conceptos de cultura, civilización, sociedad, individuo y ciudadano (entre otros) pues las concepciones sobre los elementos naturales, el origen, sentido y fin de la vida; son tan diversos como las tonalidades de su piel, sus idiomas y dialectos, sus comportamientos y su visión del mundo.
Sector de la ciudad de Iquitos (Perú)

Es indispensable, a poco del bicentenario de la independencia (ese es otro debate: independencia o independencias) reaperturar el debate en torno a la nación peruana (el último realizado con seriedad fue a inicios del siglo XX). Reflexionar debe ser uno de los objetivos comunes permanentes en nuestro país.
En el debate anterior González Prada, afirmó “el Perú no es una nación sino un territorio habitado donde vegetan rebaños de siervos”. Javier Prado, positivista, consideró que la manera de unir a los peruanos era elevando su calidad moral “No hay nada que mejor eleve el carácter de los hombres hoy en día, nada que los intereses más efectivamente en el futuro de este país, que educarlos para ser prácticos y prudentes, y desear la riqueza por medio de su propio esfuerzo”. Para José Carlos Mariátegui, el esfuerzo por construir la nación, implica “conocer el Perú y construir en él una sociedad humana y justa”. Carlos Lucas Arias, interpretando el pensamiento de Víctor Raúl Haya de la Torre, menciona “(Sobre los “pueblos del Perú”)… sus vivencias, sus frustraciones, sus luchas, inclusive sus anécdotas, no son recogidas en los libros de historia: son las vivencias de nadie, las experiencias de ninguno, las luchas de los que no tienen voz”. Según Ricardo Cubas[3], Víctor Andrés Belaunde (recordado y destacado intelectual), al concluir su discurso en la ceremonia de apertura del año académico de 1914 en la Universidad Nacional mayor de San Marcos, exclamó: “¡Queremos patria!”.  Con ello, “enunciaba algunas de las inquietudes que acompañarían apasionadamente su labor intelectual, política y existencial a lo largo de toda su vida: la reflexión en torno a los problemas más agudos del Perú, pero también la valoración de las tradiciones que formaron a nuestro país”. Francisco Reluz Barturén, en “Prolegómenos para una nueva peruanidad” (2015), invoca a un cambio de mentalidad “para que cambie nuestro entorno social contextual, pues la manera de pensar deviene en una manera de actuar…” pienso, como Reluz, que “los peruanos somos creativos, imaginativos e innovadores pero estas cualidades sin educación integral y conciencia nacional de recto amor a la patria, conduce a la viveza criolla y a la mediocridad nacional”. Para definir al Perú se necesita mentes lúcidas y educadas.
Un debate intelectual rico en argumentos y en medio de un ambiente de paz y apertura es lo que requerimos con urgencia para labrar nuestros destinos. Se necesita compartir las ideas que nos constituirán como un gran país o una gran república. Compartir las visiones de diversidad, integración, objetivos comunes…
De seguro, la universidad es el espacio ideal para este encuentro.




[1] El término “Matria” (o) es un neologismo que reconstruye el término patria y que desde el siglo XVII se usa como una aproximación a “propia tierra”, “naturaleza madre” y “tierra más cercana”.
[2] Josep Ernst Renan (1823 – 1892) Francés. Fue filólogo, filósofo, arqueólogo e historiador. El texto presentado está incluido en su conferencia “¿Qué es una nación?” (1882) dictada en la Universidad de La Sorbona-
[3] Ricardo Cubas Ramaccioti, es historiador de la Universidad de los Andes (Chile). Es autor del artículo “Víctor Andrés Belaunde y el debate intelectual en torno a la realidad peruana”. Disponible en file:///C:/Users/ccabrejos/Downloads/Dialnet-VictorAndresBelaundeYElDebateIntelectualEnTornoALa-5613020.pdf