viernes, 5 de marzo de 2010

Normalización de la Toponimia Lambayecana

El título del artículo contiene dos términos que, para empezar, debemos definir. Un topónimo indica el nombre de un lugar o nombre geográfico. En nuestro caso, los topónimos de Lambayeque, son de tres clases: Los que describen la característica relevante o principal de un lugar. Los que tienen su origen en nombres de personas o derivados de ellos y los de origen discutible, generalmente procedentes de términos de las lenguas yunga y quechua que, con el paso del tiempo y la evolución o desaparición de las lenguas, han dejado de entenderse de modo original.
La normalización es la redacción y aprobación de normas que en el caso de la toponimia geográfica, según Nerea Mijika Elaiza en su estudio “Normalización de la terminología geográfica anexa a la toponimia” (España - Noviembre de 1996) debería cumplir dos objetivos: definir los términos geográficos y establecer la denominación normalizada de dichos términos geográficos. La ONU, desde hace cuatro décadas, recomienda dar impulso a la terminología geográfica: “Se recomienda emprender un estudio sobre la naturaleza de las entidades geográficas que lleven nombre en una región determinada, así como sobre los diversos sentidos de las palabras empleadas para designar estas entidades...”
En el caso de nuestra Región los nombres de los pueblos no tienen definición y denominación normalizada. Existen términos de significado discutible. Para dar un ejemplo, el término Túcume. Según Pedro Cieza de León proviene de Túqueme, mientras Garcilaso de la Vega se lo atribuye a Tucmi. Para ambos casos se establece, etimológicamente, la raíz "Tuku" que significa en quechua cuzqueño “lechuza”. Sin embargo, hoy se sabe que Garcilaso quechuiza sistemáticamente todos los topónimos consignados partiendo de la falsa presunción de que los españoles se equivocaban al escribir los nombres de las cosas del Perú pues desconocían mayormente la lengua quechua, y los que la conocían la habían aprendido en la costa, donde no se hablaba el quechua cuzqueño. Personalmente apoyo el parecer del investigador César Espinoza Galarza (respaldado por el Dr. Carlos Arrizabalaga – lingüista de la Universidad de Piura - en su estudio "El Nombre de Sullana" ) quien sostiene que el término Túcume, proviene de la palabra yunga “tok” que significa “hogar”
Para llevar a cabo el trabajo de normalización de la toponimia lambayecana es necesario conformar un grupo de trabajo multidisciplinario integrado por especialistas de diferentes campos: geógrafos, lingüistas y expertos en terminología. El equipo de trabajo que propongo debería surgir en las universidades para tener garantía de un trabajo académico serio y apartado de posiciones sectarias o de aquellas nacidas en grupos de personas sin formación especializada.
Los pasos que propongo son: Seleccionar obras y trabajos de referencia para establecer una base de datos. Recopilar las diferentes denominaciones de los accidentes o entidades geográficas. La definición y normalización de los términos geográficos. Difusión de los términos. Propuesta de una política terminológica.

sábado, 27 de febrero de 2010

"Hazme una Cruz sencilla, carpintero"

Señor ¡Quiero una Cruz!, no me place verte frente a mí, percibiendo tu sufrimiento, sin compartirlo. Me conmueve tu amor y me cautiva. Amor de Dios, amor de hombre. Hombre de Cruz, Dios vencedor de la muerte, amante eterno del hombre, creado por el poder de tu Palabra dicha desde el silencio mismo de la nada, salido de su mano que lo sostiene y vivificado por su aliento que le da sed de eternidad.
Tu Cruz, Señor, me recuerda mi identidad y mi dignidad. Tu madero da sentido a mí caminar. La Cruz, que soportó tus brazos abiertos, me enseña a amar a los demás y me recuerda mi destino eterno. Señor, nuestro destino es común: el cielo, la vida eterna.
Quiero, como otro, pedirte: “Hazme una cruz sencilla/ carpintero.../ sin añadidos, ni ornamentos.../ que se vean desnudos los maderos/ desnudos y decididamente rectos/ los brazos en abrazo hacia la tierra/ el astil disparándose a los cielos/ Que no haya un solo adorno/ que distraiga este gesto/ este equilibrio humano/ de los dos mandamientos.../ sencilla, sencilla.../ hazme una cruz sencilla, carpintero” (“Una Cruz sencilla” – León Felipe).
Veo en la Cruz un símbolo radical. La verdadera cátedra, desde la que Cristo predica la gran lección de su vida, pasión y muerte. Veo el resumen de toda teología que me habla de Dios, del misterio de la salvación de Cristo y de la vida cristiana. La cruz es todo un discurso que me presenta a un Dios trascendente, pero cercano; un Dios que ha querido vencer el mal con su propio dolor; un Cristo que es Juez y Señor, pero a la vez es siervo que ha querido llegar a la total entrega de si mismo, como imagen plástica del amor y de la condescendencia de Dios.
Lope de Vega, al verte en una imagen, meditó en tu sufrimiento y se preguntó “¿Quién es aquel Caballero/ herido por tantas partes/ que está de expirar tan cerca/ y no le socorre nadie?/ “Jesús Nazareno”, dice/ aquel rótulo notable/ ¡Ay Dios, que tan dulce nombre no promete muerte infame!/ Después del nombre y la patria/ Rey dice más adelante/ pues si es rey/ ¿cuándo de espinas han usado coronarse?” (“A Cristo en la Cruz”, verso 1).
La cruz es el signo de la fe que ilumina nuestra vida, nos da esperanza, nos enseña el camino, nos asegura la victoria de Cristo, a través de la renuncia a sí mismo, y nos compromete a seguir el mismo estilo de vida para llegar a la nueva experiencia del resucitado.
Cerraré mis ojos para verte y diré “¿Cómo era aquel rostro?/ Mira bien/ componlo tú/ ¿A quién se parece?/ ¿A quién te recuerda?/ La Luz entra/ por los cabellos manchados de sangre/ y te ofrecen un espejo/ ¡Mira bien!... ¿No ves cómo llora?/ ¿No eres tú?... ¿No eres tú mismo?/ ¡Es el hombre!/ El hombre hecho Dios/ ¡Qué consuelo!/ No me entendéis.../ ¿Por qué estoy alegre?/ No sé.../ tal vez porque me gusta más así/ el hombre hecho Dios/ que el Dios hecho hombre” (“El Cristo de Velásquez” – León Felipe).







lunes, 15 de febrero de 2010

"El Paseo del Santo": La Devoción a Santo Toribio de Mogrovejo


El Distrito de Tayabamba se encuentra en la Provincia de Pataz de la Región La Libertad. La zona, geográficamente encantadora, guarda entre sus más caros recuerdos el de la presencia de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo. La memoria popular incluye al Santo Patrón de este pueblo en sus tradiciones e historias, lo han convertido en el icono principal de su fe y lo celebran como Patrón, con profunda devoción, durante el mes de abril desde hace muchos años.

Durante la colonia, Pataz fue un Partido compuesto por Collay, Pataz y cajamarquilla. Tayabamba era un pequeño centro poblado cuyos habitantes se dedicaban a la minería y a la agricultura. Las minas de Pahuarchuco y la Caldera, así como la represa que se encuentra en las alturas de los caseríos de Queros y Allauca (conocida hoy como Laguna de Gochapita) son una muestra de su sapiencia en ambas actividades.

No pretendo narrar los detalles de toda la festividad, pero deseo centrarme en un acto denominado “El Paseo del Santo”, hecho que me parece tan significativo como anecdótico.

Cuentan los pobladores que Santo Toribio hizo en Tayabamba muchas obras de caridad precisamente en el lugar donde se erigió “La Capilla de la Caridad” por lo que al continuar su viaje a Collay fue acompañado por muchos de los pobladores del lugar hasta un pequeño caserío llamado Pegoy.

En “El Paseo del Santo” se recuerda la bienvenida de los pobladores de Collay al primer Arzobispo de Lima, Toribio de Mogrovejo. Los pobladores de Collay y Tayabamba mandaron a preparar una imagen del Santo pero luego entraron en disputa por la efige. Al no ponerse de acuerdo decidieron partirla en dos. La cabeza se quedó en Collay y el cuerpo se fue a Tayabamba. Ahora tiene un rostro nuevo y está en el altar mayor del Templo.

En Collay nunca hicieron nuevo cuerpo para la cabeza del Santo, en cambio, hicieron otra imagen de poco más de medio metro de altura a la que atavían con un sombrero negro y un fino poncho blanco con delicadas líneas celestes. Delante de la imagen se encuentra un toro y, cargada en andas, recorre desde el 24 de abril el camino de Collay a Pegoy; la misma vía usada por el santo durante su tránsito por la zona.

Durante ese viaje, se dice, la mula que trasladaba el equipaje del Santo fue devorada por un puma. Santo Toribio indignado, pidió la presencia de aquel animal. Después de reprocharle por su maldad le ordenó cargar el equipaje hasta llegar a su destino.

El toro a los pies de la pequeña imagen del Santo representa el obsequio que hiciera el cacique de Chiquiacocha. Al no poder llevarlo, Santo Toribio dejó el animal al cuidado del mismo cacique. El animal escapó y fue hallado en una cueva en Huanapampa. No quiso salir, por lo que periódicamente se le llevaba sal y cebada, regalos por los que el toro retribuía con oro. Un comerciante de la zona se percató del hecho; quiso lazarlo en la cueva hasta que el animal dio un bramido tan fuerte que las rocas del cerro se desprendieron sepultando al comerciante y al toro al interior del cerro. Hasta hoy, muchos afirman ver por las noches al toro con oro sobre su lomo paseando por las trigales de Santo Toribio.

A propósito, el Santo es propietario de una parcela de trigo sembrada cada año por los mayordomos de su fiesta. Con la cosecha se puede solventar parte de los gastos de la celebración.





viernes, 29 de enero de 2010

El Topónimo Túcume

El visitador Gregorio Gonzáles de Cuenca hace referencia en sus documentos al nombre del pueblo que hoy llamamos "Túcume" como “Túqueme” recogiendo la versión de Pedro Cieza de León en “Crónica del Perú” (1553 - Primera parte) con información obtenida en su recorrido por el Perú desde 1548. El término “Túqueme” es distinto del utilizado por el cronista Garcilaso de la vega que, en “Comentarios Reales”, menciona que Huayna Cápac “redujo diez valles de la costa que holgaban mucho ser vasallos del inca y obedecer sus leyes y guardar su religión” de dichos valles merecen nuestra atención: Zaña, Collque, Cintu, Tucmi, Sayanca, Mutupi, Puchiu y Sullana.
El Dr. Carlos Arrizabalaga, Profesor de Lingüística de la Universidad de Piura e investigador de la toponimia norperuana, en su trabajo “El Nombre de Sullana” nos da algunos alcances sobre la denominación hecha por Garcilaso de los diez valles principales de la costa norte del Perú. Nos dice:
• La lista dada por garcilaso es la misma que cincuenta años antes había dado Cieza de león (1553) de los valles por donde pasa el “Camino Real de los Incas”.
• Garcilaso quechuiza sistemáticamente todos los topónimos consignados partiendo de la falsa presunción de que los españoles se equivocaban al escribir los nombres de las cosas del Perú pues desconocían mayormente la lengua quechua, y los que la conocían la habían aprendido en la costa, donde no se hablaba el quechua cuzqueño. Fray Domingo de Santo Tomás (“Gramática o arte de la lengua general de los indios del Perú”- Valladolid, 1560) principal informante de Cieza de león, denomina a los dialectos costeños del quechua “corrupciones”.
• Desconocía garcilaso que los términos (topónimos) mencionados por Cieza de León no son quechuas en su mayoría, sino mochicas y tallanes.
• Cuando Cieza escribe “Collique” (que significa en lengua yunga “pozo en la arena para almacenar comida”), Garcilaso cree que se trata de una deformación de “collque” (que significa en quechua “plata” o “moneda”). Cambia “Xayanca” por Sayanca. Sayay significa “permanecer en pie” en yunga, pero trata de explicarlo etimológicamente desde “jayay” que significa “llamar” en quechua.
• El investigador César Espinoza Galarza sostiene que el actual término Túcume, proviene del término yunga “tok” que significa hogar; no del quechua “tuku” que significa lechuza (1) .
• Garcilaso no registra el nombre real de esos valles, sino que busca la “verdadera forma” con que debían pronunciarse, es decir en quechua cuzqueño. En esta tarea Garcilaso no se libró de cometer algunas equivocaciones, como ha demostrado en reiteradas ocasiones el quechuista Rodolfo Cerrón Palomino.
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(1) Tomado de "El Nombre de Sullana" del Dr. Carlos Arrizabalaga, linguista de la Universidad de Piura, investigador de la toponimia de la costa norte del Perú.

jueves, 28 de enero de 2010

Los Caminos de la Virgen: Túcume y su devoción a La Purísima Concepción


A decir de Wilma Feliciano (Ph. D de la Universidad de New York) “(En el Perú) Las fiestas patronales resumen la identidad mestiza y el sincretismo religioso del pueblo andino. Aquí se reconcilian los vestigios de su herencia indígena, las consecuencias de 300 años de coloniaje español y la realidad socio-económica actual” (1).
En Túcume uno de los doce Distritos de la Provincia de Lambayeque, ubicado en el Valle Chancay – Lambayeque a 35 Km de la ciudad de Chiclayo, el pueblo celebra tradicionalmente la fiesta religiosa dedicada a la Virgen Purísima (Inmaculada Concepción) a quien llaman “Serranita”, “Mamita linda” o “Madre de todos” y a su "hija" (o “hermana”) y doble, conocida como "la Virgen Chica" o "La Andariega". Las celebraciones se inician una semana antes del miércoles de ceniza, en el mes de febrero, fecha que no coincide con la del calendario litúrgico que dispone la del 8 de diciembre.
Este hecho no es casual. Febrero es el mes mas seco del año, por eso la “Virgen chiquita” visita los terrenos de cultivo, canales de riego y acequias para garantizar la llegada del agua; y cuando se presenta la sequía, sale la “Virgen grande” para contrarrestarla. Walter Alva sostiene que se trata de una tradición registrada en la iconografía preincaica y que se manifiesta hoy en día fusionada con las tradiciones católicas. “… a fines del primer siglo, el primer rey, Naymlap, llegó por el mar con su corte y estableció su reino y su doctrina dualista. Su dios principal, Yampallec, una imagen verde, era copia exacta en figura y estatura del rey. Sigue vigente esa tradición del dios y su doble. En Túcume, la Virgen Purísima y su hija siempre llevan exactamente la misma vestimenta” (2).
Las imágenes y su historia
La imagen de la Virgen chica llega en 1574 y, procedente de España, la Virgen grande llega en 1614. La Virgen “Chica” permanece 362 días fuera de Túcume, pasando la mayor parte del tiempo en Ferreñafe (donde es conocida como “La Tucumana”) y, por tres días visita a su “hermana” la Virgen grande que permanece en Túcume, rito que se cumple hasta hoy. Me atrevo a pensar que, se repite la antigua tradición por la cual Naylamp permanecía en un lugar, mientras Llampayec (su imagen) recorría los antiguos centros poblados “bendiciendo” o “fertilizando” los campos de cultivo.
Según Julio César Sevilla Excebio “La festividad de la Virgen de Túcume fue apoyada por el Virrey del Perú y arzobispo de Lima don Diego Ladrón de Guevara, en homenaje a ellos los Tucumanos en una de las campanas escribieron el nombre de este Virrey. En 1700 la festividad de la Virgen era acompañada por diablicos y, en 1770 la festividad decae por las constantes lluvias… a fines del S. XVIII resurge. En 1819 se celebraba ocho días antes de carnaval y, desde aquella fecha hasta hoy es celebrada en forma ininterrumpida” (3). Actualmente, la fiesta, es organizada por el Comité Central de la Hermandad de la Virgen Purísima en coordinación con el Párroco de Túcume y consta de los siguientes momentos: Bajada de la Virgen, Novenario, antevíspera, Víspera y Día central.
La llegada de la “La Andariega” y el encuentro con “La Tucumana”
La Virgen chica ingresa al pueblo por el sur después de visitar aproximadamente 20 caseríos de Mórrope, Túcume y ferreñafe; entre ellos Sequiotes, Barrio Nuevo, Puplán, La Capilla, El Horcón, Tranca Fanupe, Trapiche, Los Pocitos, Fundo Chapoñan. Hacienda Vieja, El pavo, Tabacal, Quemazón, Muy Finca, Maravillas, Pítipo, Ferreñafe, Señor de la Justicia, Indoamérica, Mesones Muro (distrito) y el pueblo de Mochumí.
Es impresionante la fe del pueblo y sumamente emotivo el instante mismo del encuentro entre las dos imágenes. En la zona conocida como “El Tepo”, Los diablicos, pastoras y margaritos de Mochumí cargando sobre sus hombros a la Virgen chica o “La Andariega”; se encuentran con sus pares de Túcume que cargan la imagen de la Virgen grande. Los mochumanos entregan la pequeña imagen de “La Andariega” y, al verla partir, lloran desconsolados, tristes… ven partir a su madre y, de lejos, le dicen “Adiós mamita linda, no olvides a tus hijos, no tardes en volver…”. La devoción y entrega a la voluntad de Dios, manifestada en el amor a su Madre, es la característica principal de la identidad del tucumano. No podemos comprender la historia reciente de este pueblo, sino a la luz de este rasgo distintivo.
Los diablicos
Según los pobladores, "La danza de los Diablicos" data del siglo diecisiete, pero la escenificación se registra, oficialmente, desde 1780. “… La representación comenzó con una treta para someter a los indígenas al culto católico. De noche, los misioneros españoles, disfrazados de diablos con máscaras pavorosas, emergían de las entrañas de las pirámides en un carretón y recorrían las calles para aterrorizar a los nativos y obligarlos a aceptar a la Virgen. Con el tiempo los diablos bajaron del carretón y empezaron a bailar. Esa artimaña se convirtió en danza dramática del fólklore tucumano para expresar su nueva visión del mundo” (4). "La Danza de los Diablicos", versión moderna de la moralidad medieval, "La Danza de los Siete Vicios". La imagen de la Virgen es acompañada, además, por “Las Pastorcitas”, que son niñas de hasta doce años, vestidas de blanco, con alas y coronas del mismo color para representar la pureza de la Virgen.
En la obra del obispo Baltazar Martínez Compañon “Trujillo del Perú en el siglo XVIII” (reeditada en el año 1985), se muestra un dibujo que muestra la danza de los diabólicos. Se observa al Arcángel San Miguel con siete diablos. Los siete diablos representarían los siete vicios.
Hans Heinrich Bruning (1848-1928), registró una fotografía en Jayanca de la "Danza de los diablicos" con motivo de la celebración de la fiesta de la ascensión del Señor, el día 12 de Mayo de 1904.
La obra de teatro "Los siete vicios" del autor colonial anónimo, se representa anualmente frente al atrio de la iglesia principal de Túcume en Lambayeque. Esta creación artístico religiosa, tiene procedencia española.
Don Georgin Carrillo Vera (Túcume, 1927) es director de "Los diabólicos de Túcume", integrada por lugareños y sus hijos. El argumento de la obra es el conflicto entre el bien (el ángel) y el mal (diablos).
Las tradiciones orales sobre la Virgen Purísima
El tucumano cree que la Virgen fue perseguida por los judíos y se refugió en Túcume y luego fue a Egipto. Cree que mientras duró su permanencia vivió con el niño en el cerro Cueto, donde hay piedras con oquedades que le servían para lavar, cocinar, etc.
Sobre la imagen cree que no le gustaba vivir en Túcume viejo, por eso, aunque la encerraban y amarraban, siempre la encontraban al día siguiente con los pies embarrados en señal que “salía a caminar” por el Cerro Cueto y, por lo tanto, quería que le construyan un templo en ese lugar
Conclusiones
Presenciar la fiesta en honor a la Virgen Purísima de Túcume nos acerca a la comprensión del sincretismo religioso en la costa norte del Perú. Se trata de una celebración con más de tres siglos de historia y que se ha hecho parte fundamental de la identidad del tucumano. La Virgen esta ligada al agua, a la buena cosecha, en general al bien. Existe relación entre el culto a la Virgen y la costumbre milenaria de “pasear” la imagen conocida como “Yampallec” que, de seguro, siguió gran parte de la actual ruta.
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(1) Tomado del artículo “El Culto Subversivo en los Diablicos de Túcume” de Wilma Feliciano (Setiembre del 2004)
(2) Entrevista de Nacional Geographic a Walter Alva (Octubre de 1988)
(3) Tomado del artículo “La Fiesta de La Virgen Purísima de Túcume” de Julio César Sevilla Excebio (Marzo del 2009).
(4) Tomado del artículo de Luis Millones “Túcume” en “Túcume: 500 años después” de Thor Heyerdahl (1996)

jueves, 21 de enero de 2010

El Video Histórico y su uso Educativo


Los maestros en general y los de Historia en particular debemos considerar el video tanto como un excelente recurso didáctico y como una fuente de información que propicia el conocimiento de los diversos hechos o realidades históricas.
Marc Ferró, divulgador del video como medio de docencia y fuente de la historia, en “Cine e Historia” (Barcelona – 1980), se preguntaba en uno de sus textos “¿Será que el historiador considera las películas como documento indeseable? Poco falta para que el cine ya sea centenario pero aún se ve relegado a la ignorancia y ni siquiera figura entre aquellas fuentes de las que hoy se prescinde. No entra para nada en el universo mental del historiador”
Al respecto, Tomás Valero Martínez (2006) en “Cine e Historia: Una propuesta didáctica”, establece las categorías posibles para una definición del video histórico: “Las películas de reconstrucción histórica: basadas en personajes y hechos documentados históricamente. Las biográficas: películas que recrean o narran la vida de personajes históricos relevantes y la relación con su entorno. Las películas de época: donde el referente histórico es anecdótico. Ficción histórica: películas cuyo argumento es inventado pero posee una verdad histórica en su fondo. Además, incluye las películas sobre mitos, las etnográficas y las que proceden de adaptaciones literarias y teatrales”. Mientras Caparrós - Lera (2006) propone una clasificación en tres categorías: “Películas de valor histórico o sociológico: realizadas sin la intención expresa de “hacer Historia”, son más de carácter social. Permiten percibir y entender una sociedad en un determinado momento. Películas de género histórico: evocan pasajes de la historia o se basan en personajes históricos para narrar acontecimientos del pasado aunque su tratamiento no sea muy preciso. Películas de intencionalidad histórica: aquellas realizadas expresamente con la intención de hacer historia, reconstruido con bastante rigor desde la visión de su realizador”.
Hay otra categoría, que deseo incluir por su importancia particular, el documental histórico que es “la construcción de un discurso audiovisual, mediante el cual se reelabora creativamente la realidad histórica que se ha investigado utilizando materiales de archivo, imágenes reales, documentos escritos, testimonios interpretados y organizados por medio de la operación narrativa del relato y del montaje o edición”. Debe combinar una investigación histórica rigurosa con procedimientos originales para tratar el material histórico.
¿Cómo debe ser utilizado el video por los maestros de historia? A continuación alcanzo una propuesta: seleccionarlo preguntándose: ¿qué videos uso?, ¿cómo aplicarlos en clase?, ¿con qué propósitos?, ¿a quiénes van dirigidos? teniendo presente que la finalidad será siempre satisfacer las necesidades del alumno. Se debe disponer de los recursos para la proyección del material y administrar el tiempo disponible. Se debe elaborar una ficha de observación con los datos generales de la película (título, año, género, etc), acompañada del resumen o sinopsis argumental. La valoración crítica del video se realiza en tres niveles: el autor (el director, su obra, motivaciones, ideología), el contexto histórico que la película evoca (cronología y hechos históricos de la época), contexto de realización (político, socio-cultural, económico y cinematográfico). El resultado del análisis permite reconocer los errores históricos significativos que se detectan en el video, también determina el uso que se le dará al material y los objetivos pedagógicos que se pretende obtener con su aplicación en clase. La última fase corresponde a los procedimientos que los alumnos deben efectuar antes, durante y después de la proyección para la valoración del video en cuanto a las actitudes que se espera desarrollen con la presentación.

Bendecir

Es necesario bendecir...

En muchas culturas, bendecir es parte de su tradición. Una antigua bendición árabe para los viajeros dice: "Vayan seguros y con bien. Paz. Alegría. Valentía." En la tradición judía, antes de que los niños puedan caminar, sus padres los bendicen en cualquier día sagrado. Una antigua tradición celta dice "Que tu cuerpo sea bendecido. Que te des cuenta de que tu cuerpo es un bello y fiel amigo de tu alma. Y que estés en paz y alegría y reconozcas que tus sentidos son umbrales sagrados."
En latín, la palabra bendición se dice “benedicere”. Significa literalmente: Hablar (dictio) bien (bene), es decir, hablar bien de alguien. Eso me llama la atención. Bendecir a una persona es la afirmación más poderosa que le podemos ofrecer. Es más que una palabra de aprecio. Es mucho más que resaltar sus talentos o buenas acciones; es más que enfocarme en el prójimo. Bendecir es afirmar, decir sí a la necesidad suya y mía de vivir en el amor. Cuando bendecimos el cielo se acerca a la tierra.
Sí, La bendición es una señal del amor. El tiempo de bendecir es hoy. Sin bendiciones el futuro es vacío. Únicamente podemos bendecir a los demás, cuando hemos aprendido a bendecirnos a nosotros mismos.
Me doy cuenta de una realidad, de la misma boca salen las bendiciones y las maldiciones. Las bendiciones fortalecen y atraen el bien; ayudan a las personas a lograr su potencial y saberse queridas, les permiten personas conocer su fuerza interior. Las maldiciones destruyen. Hacen mucho daño y dejan profundas heridas espirituales. Las maldiciones ridiculizan, minimizan, rechazan al prójimo, limitan nuestro potencial y aceleran los comportamientos negativos y autodestructivos. Una bendición atrae otra bendición, una maldición atrae otra maldición.
Jesús habló a la higuera, al mar y a las montañas. Yo, en su Nombre, puedo bendecir mi casa, sus paredes, las ventanas y cimientos. Mis bendiciones pueden dar forma a mi casa para que luego mi hogar de forma a sus miembros. Puedo bendecir a quien no veo ni conozco, a mis compañeros de trabajo, la naturaleza y las obras del ser humano puestas al servicio de los demás. Puedo bendecir los sistemas de ideas, la filosofía, la historia; puedo bendecir a las personas que piensan igual o distinto que yo, a quienes me aprecian y a quienes no. Todo depende de mí. Es mía la determinación: abrir mi boca para decir solo cosas buenas, palabras llenas del amor y de la aceptación de Dios a través de mi vida. La bendición esta tan cerca como nuestras manos y nuestra boca. Bendicen una palabra, una caricia, un beso, un abrazo.

Hoy andamos estamos muy ocupados para escuchar las bendiciones. Tal vez estamos recibiendo una bendición y no nos damos cuenta. Baja el ritmo y nota las bendiciones que te envían todos los días. Descanse un poco en los brazos de Jesús. Detente. Escucha. Pon atención. Recibe con alegría las palabras y gestos que bendicen. Luego agradece, valora a los demás y valora lo que ellos nos dan con su amistad y amor. Bendícelos con una palabra de agradecimiento.

Que Dios te bendiga y se hagan realidad todos tus buenos deseos.