lunes, 10 de julio de 2017

Trato a los Chinos en Cayaltí: Sobre las Colinas de Arena

Una Comunidad China en la Costa del Perú
(S/a - S/f)

Según Fernando de Trazegnies (1994) “de manera genérica, no puede decirse sin matices que los chinos estuvieron mal tratados en las haciendas donde cumplieron sus contratas: hay casos de buen trato y casos de mal trato”. Sin embargo, hubo quejas del maltrato recibido por los chinos en muchas haciendas de la costa, lo cual motivó que el 27 de enero de 1885 el Comisionado General chino en el Perú, Ghiu Chi Yeung en carta dirigida al Diario “El Comercio”, manifieste: “¿Por qué es que los chinos se prestan a contratarse para ciertas haciendas y no para otras? Tomen ustedes un intérprete chino y vayan al distrito en que habitan los chinos y encontrarán ustedes que existen listas de las haciendas a donde reciben buen trato y lo contrario, y naturalmente se oponen a contratarse para ser maltratados”.
En 1887, una comisión del gobierno chino integrada por los diplomáticos Moore Chan Fan y Ling Y You y asesorada por el militar peruano, representante del Ministerio de Gobierno, Tte. Crnl. Emilio Escobar y Bedoya; visitó las haciendas del litoral peruano entre ellas las ubicadas en Chiclayo y Lambayeque. Su objetivo fue observar in situ la condición de los trabajadores chinos llegados al Perú desde 1849 bajo el sistema de “contrata” y la de aquellos que habiendo concluido su contrato iniciaba la “recontrata”. En el expediente de archivo sobre estas averiguaciones ubicado en la Biblioteca Nacional no se encuentra la versión de los diplomáticos chinos pero sí la de Emilio Escobar quien afirmó “el resultado general de la inspección ha sido satisfactorio, salvo excepciones que han encontrado remedios conciliadores con intervención de mi autoridad… me felicito que se haya conocido de manera auténtica el estado de prosperidad en que se encuentra la colonia asiática y el buen trato que reciben los individuos de ella…” y sobre lo observado en Cayaltí, mencionó “…la comisión china quedó sumamente complacida del buen trato que reciben sus compatriotas como igualmente el que suscribe, del orden y exactitud en todos los trabajos de la hacienda indicada…”.
Trazegnies afirma que el “buen trato” recibido por los chinos en Cayaltí fue debido a que los señores Aspíllaga “fueron particularmente humanitarios y considerados con sus trabajadores chinos…” aunque reconoce que “el trato era estricto pero ordenado y sujeto a reglas”, lo cual es contradicho por la afirmación del historiador Michael Gonzales en su investigación “La experiencia china en Cayaltí: 1865 – 1900” en la que afirma “la vida en Cayaltí fue dura y muchas veces cruel para los chinos… los Aspíllaga se prepararon bien para la inspección cubriendo todas las cosas e impresionando a los comisionados con sus buenos modales” mientras Humberto Rodríguez Pastor, sostiene que las observaciones favorables de la comisión en Cayaltí se deben a que se entrevistó a “chinos libres” es decir a quienes ya habían concluido su contrata y trabajaban como peones libres o arrendatarios de parcelas.
Los Aspíllaga, expropietarios de Cayaltí
Foto de Cudelio Córdova (s/f)


Perú, el país de las colinas de arena fue el nuevo hogar de los hijos del celeste imperio; así lo vio  Juan de Arona que en “Inmigración en el Perú” (1891) dedicó a los chinos los siguientes versos “No hay donde al chino no le halles/ desde el ensaque del guano/ hasta el cultivo en los valles/ desde el servicio de mano/ hasta el barrido de las calles/ Aún de la plebe es sirviente/y no hay servicio ¿lo oís?/ que él no abarque diligente/ ¿Y la gente del país?/¡Está pensando en ser gente!//”

Lambayeque y Fernando VII: El Fidelismo de los Indios Privilegiados

Retrato de Fernando VII pintado por Goya para
el ayuntamiento de Talavera en 1808 .

Las Cortes de Cádiz fue “la Asamblea constituyente inaugurada en San Fernando el 24 de septiembre de 1810 y posteriormente trasladada a Cádiz hasta 1814 durante la Guerra de la Independencia Española”. En ella representantes de toda España y sus colonias de ultramar trataban de mantener la unidad en torno a la figura del exiliado Rey Fernando VII a quien juraron fidelidad. En la sesión del día 4 de mayo de 1812 ante las Cortes de Cádiz en España, se presentó “una representación (documento/carta) del cabildo, justicia y regimiento de naturales de la ciudad de Lambayeque” fechada 10 de octubre de 1811 dando gracias a las Cortes y por su intermedio al Rey Fernando VII por la eliminación a su favor del tributo indígena que “…pagaban en señal de vasallaje”. Esta fue “la primera vez que los indios habían hablado directamente al soberano” según Faliu (uno de los representantes en las Cortes); otro, el Sr. Guridi y Alcócer pidió se les reconozca como “súbditos” y no como “vasallos”. Propuesta que no se aprobó por oposición del Sr. Faliu.
Pintura de Casado del Alisal sobre el juramento de los
representantes a las Cortes

La carta contiene párrafos interesantes que comparto: “Señor el paternal amor y desvelo con que nuestro incomparable monarca el señor D. Fernando VII y en su real nombre el consejo de regencia, depositario de la soberanía, procura la felicidad de sus vasallos, difundiendo sus gracias sobre todos los de estos reinos, hace al cabildo de naturales de esta capital de Lambayeque el objeto de sus piedades, a ejemplo de los augustos católicos soberanos sus ascendientes, mirando desde esas distancias a sus miserables indios con aquella ternura paternal propia del piadoso corazón de V. M derramando sus beneficios con preferencia a los demás vasallos. Estos conocimientos, señor nuestro amo, llenan a este pobre cabildo y a su comunidad de complacencia; y que nuestra humildad y gracias que damos y exención de tributos con que nos ha distinguido, lleguen a sus oídos, porque no hay bien  que no nos desee, reconociendo que era el único derecho que pagaba la nación en reconocimiento del vasallaje debido a su soberanía y suprema protección, consultando nuestro alivio y que se haga menos molesta una contribución que por sí misma era tan corta; por lo que sumiso y rendido da este miserable cabildo, justicia y regimiento por sí y a nombre de su común las debidas gracias al consejo de regencia que hoy representa a nuestro católico monarca a quien se va a dedicar una misa solemne en acción de gracias el domingo 20 del corriente mes con iluminación de calle; pidiéndole a Dios nuestro señor dilate muchos años la real importantísima persona y el feliz reinado de vuestra majestad para amparo de la nación y demás estos vasallos" ("Diario de sesiones de las Cortes Generales y Extraordinarias - Tomo IV - N°559 - p. 3139)
Algunos párrafos de esta carta llaman la atención considerando que ya por ese tiempo en Lambayeque se habían producido revueltas contra la autoridad colonial: En 1785, se produjo una revuelta de chiclayanos contra los hermanos Juan José y Juan Alejo Martínez y Pinillos, propietarios de la Hacienda Pomalca, por los abusos contra los indígenas de esta tierra a quienes confiscaban ganado y castigaban duramente por, supuestamente, “invadir sus propiedades”. El 15 de enero de 1804, el procurador indígena Clemente Anto, se subleva después de una “larga y persistente actitud de defensa de sus paisanos…” (Figueroa e Idrogo, 2004). Fue apoyado por ex esclavos (zambos, mulatos, morenos) mestizos y plebe (indios forasteros). En 1784, el zambo José Patrocinio Faya (“Geraldo”) fue injustamente acusado de revoltoso y encarcelado. Junto  otros presos, logró escapar y al grito de “¡Viva el rey y muera el mal gobierno, que no hay justicia en Lambayeque!”. En 1779, se produjo una protesta de milicianos “pardos” y “morenos” del Partido de Lambayeque contra los cambios en el régimen de tributación que se inició en 1778.

Habrá que considerar que los autores de la misiva fueron indios privilegiados y acomodados al status quo de la época. Además, el lenguaje usado es propio del fidelismo motivado en el virreinato peruano por Abascal quien propició juramentos de fidelidad en las principales ciudades y dictó un bando enunciando a Fernando VII “Rey y Señor de España y Emperador de las Indias…amor al Rey y la decisión de ser inseparables de su majestad y sus órdenes…”. Los indios privilegiados de Lambayeque mostraron estar de este lado. 

martes, 27 de junio de 2017

La Elección Municipal en Lambayeque - 1813

Página de presentación de la Constitución de Cádiz de 1812

Antes de 1813 en Lambayeque como en el resto del Perú colonial los cabildos o ayuntamientos, conformados por alcaldes, regidores y procuradores síndicos, se habían constituido por el sistema de Regimiento Perpetuo (Cargos a perpetuidad durante el siglo XVI) y el de venta y tráfico de oficios, inclusive hasta el siglo XIX. En 1813, con la vigencia de la Constitución de Cádiz, se ordenó el cese de los oficios perpetuos, la instalación de ayuntamientos en pueblos con más de mil almas (personas), la elección de oficios en proporción con la población y el inicio de la gestión edil (por espacio de un año) a partir del 01 de enero, y actos de elección se realizarían en diciembre. La reelección se permitiría solo después de dos años y para ser elegido se debía tener 25 años o más y 5 años de residencia. La constitución de 1812, liberal por su contenido, se elaboró en ausencia del Rey Fernando VII debido a la invasión francesa de España y la elección arbitraria del José Bonaparte como Rey hispánico. La norma garantizaba a las personas  “libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión y aprobación alguna anteriores a la publicación” entre otras disposiciones novedosas.
El proceso de 1813 fue convocado por el Virrey Abascal, cumpliendo con el Decreto de las Cortes del 31 de octubre de 1812, y se desarrolló en casi todo el Virreinato del Perú entre diciembre de 1812 y el trascurso de 1813. En Lambayeque se elegiría 2 alcaldes, 8 regidores y 2 procuradores síndicos. Es oportuno mencionar que no todas las autoridades del interior del virreinato estuvieron de acuerdo con lo dispuesto en la Constitución de 1812, así ocurrió en la Intendencia de Trujillo a la cual pertenecía el Partido de Lambayeque.
En el pueblo de Cinto del Partido de Lambayeque, según Valentín Paniagua (2003) las elecciones se realizaron bajo la regulación antigua: “Los indios nobles protestaron por la elección de indios del común para los empleos municipales…sostenían que los elegidos eran indios de escasa y nula instrucción…” con lo cual pretendieron descalificarlos. Nuria Sala Vila (2007) refiere a Christine Hunefeldt e indica que en la protesta los indios principales señalaron que “…habiendo indios de más instrucción que huyen de la embriaguez sufren mantener de alcaldes a quienes notoriamente tienen este vicio y ninguna capacidad para el desempeño de su cargo”; solicitaban la nulidad de las elecciones para convocar otras que tomaran en cuenta el respeto de los derechos de los principales o indios nobles.
En el pueblo de Chiclayo los vecinos presentaron una petición al subdelegado para la conformación del ayuntamiento y ante su negativa exigieron ante el Intendente de Trujillo, Gil de Taboada, la conformación del mismo. El intendente, fiel a la normativa antigua, eligió arbitrariamente al alcalde de españoles desencadenando la protesta de los vecinos chiclayanos que exigieron el respeto a la nueva constitución.   

En 1814, todo volvió a la “normalidad” con el retorno al poder del Rey Fernando VII. La gente coreaba “El regreso de Fernando” que a la letra decía: Vuelve al trono, Fernando querido/ sube en brazos del pueblo más fiel/ Tu le harás tan feliz como ha sido/ sostenido y vengado por el//.

Referencias Bibliográficas:
1. Paniagua V. (2003) Los orígenes del gobierno representativo en el Perú. Lima: Perú. Ed. PUCP
2. Sala N. (1993) La Constitución de Cadiz y su impacto en el gobierno de las comunidades indígenas en el Virreinato del Perú. Madrid: España.Boletín americanista.

viernes, 23 de junio de 2017

La Goleta "Francisca" y su hundimiento en el Puerto de Santa Rosa


Gracias a la generosidad del historiador piurano Leonardo A. Rosas Vallebuona, presidente de la Sociedad de Fundadores de la Independencia de Piura; he obtenido copia de su obra “Los Rosas – Varela del Perú” y de una carta fechada 10 de mayo de 1840 recuperada del Archivo Histórico de Marina – Capitanía del Puerto de Lambayeque – Folios 2 y 3, en la que el capitán del Puerto de Santa Rosa, Juan de Corrochano, informa al Contralmirante General de Marina y este, a su vez, al Ministro de Guerra y Marina, Ramón Castilla y Marquesado, el hundimiento de la goleta “Francisca” frente al litoral lambayecano. La carta de Corrochano enviada a Lima por el correo de valles inicia aseverando: “Pongo en conocimiento de usted que el día 8 del presente al amanecer que a barlovento de este puerto varaban fragmentos de buque…”. Menciona que ante lo ocurrido “… en el momento me he puesto en marcha y he encontrado a sotavento del Puerto de Santa Rosa a las cinco de la mañana la goleta Francisca hecha pedazos sobre la tasca”. La goleta estaba comandada por el capitán Manuel Antonio del Corazón de Jesús Rosas – Varela Grados y su nombre fue en honor a la madre del capitán de la nave la dama Francisca Grados, acaudalada dama lambayecana casada con el gallego José Simón Rosas-Varela y Galdo.
La misiva muestra las medidas inmediatas del capitán de puerto “… mi primer cuidado fue el salvar la gente que con grandes voces pedía socorro…” así salvó a cinco hombres y al piloto de la nave para lo cual mandó traer “… de Santa Rosa veinte caballitos pescadores” o caballos de totora. Los sobrevivientes informaron al capitán del puerto que “… habían varado desde las dos de la mañana y que la lancha se ha dado un golpe de mar con el resto de la gente” indicaron, también, que la embarcación fue auxiliada por los buques que estaban cerca del puerto y lograron salvar a tres pasajeros, un marinero y un mozo. El capitán de marina Don Manuel Rosas – Varela y Grados, su amigo Don Manuel Goyburu y un criado perecieron en el accidente. Agrega Corrochano que el accidente y pérdida de la embarcación se produjo “… por la ignorancia y descuido de su capitán y oficiales…”; luego agrega el sumario de la carga e indica “… La carga del buque se componía la más de sal, un poco de tabaco y fardos de cordobán que sacó de Paita”.
Según Leonardo Rosas “El cuerpo del joven capitán, de 32 años de edad, finalmente pudo ser rescatado del fondo del mar. Murió soltero y sin dejar descendencia conocida. Su cadáver fue enterrado, de mayor, 3 días después del naufragio de la goleta Francisca en el cementerio de Lambayeque. La tumba del capitán Manuel Antonio Rosas-Varela, actualmente ha desaparecido no así el recuerdo del trágico hundimiento de su embarcación en el puerto de Santa Rosa”.  
¿Será posible en este tiempo recuperar alguno de los restos de ese naufragio?

martes, 4 de abril de 2017

El Proceso a Charles Sutton

Ing. Charles Sutton

En 1925 se produjo en la costa norte del Perú el Meganiño o “mojadera del 25”. El ingeniero geógrafo estadounidense Charles Wood Sutton era jefe de la Comisión de Irrigación de Piura y Lambayeque (Conocida como Irrigación de Olmos) y participó, a pedido del Presidente Augusto Bernardino Leguía, en el control de las inundaciones y en la rehabilitación de las zonas afectadas.
Calle real, hoy "Elías Aguirre" de Chiclayo
Fenómeno "El Niño" 1925

Según Arturo Rocha, la magnitud del fenómeno fue tal que los diarios limeños “La Prensa” y “El Comercio informaron que Chiclayo se había convertido en una inmensa laguna no habiéndose presentado lluvias similares desde 1891 “cuando las lluvias torrenciales duraron más de dos meses y hubo tempestades, truenos y relámpagos”. En uno de los hechos más notorios de dicho fenómeno, el Río Reque, corriente de aguas no natural por haber sido antes la acequia Lemap o Lémape, se desborda de manera inusitada al producirse la “quiebra” del Lambayeque a su cauce. Entonces, la escasa capacidad de los cauces de ríos y canales (como el Taymi) no evitó que las aguas desbordaran a centros poblados y tierras de cultivo.
Caída del Puente Eten - Fenómeno "El Niño" de 1925

Cuando los daños se hicieron mayores, el gobierno pidió a Sutton dedicar sus esfuerzos y recursos a labores de control, rehabilitación y reconstrucción. La Comisión de irrigación disponía de 47 millones de soles que utilizó en su mayor parte para ejecutar el pedido de emergencia dado por el gobierno ocasionando, de manera natural, la lentitud y postergación de algunas acciones en favor del Proyecto de Olmos. En 1930, cuando Leguía no era Presidente, Sutton fue acusado de corrupción por los “exorbitantes gastos efectuados en obras completamente distintas de las que le habían sido encomendadas…” fue sin duda un juicio político, permitido por Sánchez Cerro, absurdo, abusivo y sin razón. La historia evidencia que aquellas obras fueron caminos, conexiones de agua potable, reconstrucción de puentes, reforzamiento de cauces, entre otras.  
Parque principal de Ciudad Eten inundado
Fenómeno "El Niño" de 1925

Durante el juicio el abogado defensor de Sutton Sr. Luis Pérez Santisteban, mencionó: “cuando Lambayeque iba a perecer en el torbellino de las aguas enfurecidas y el señor Leguía le pide telegráficamente a Sutton que salve a su tierra nativa, ese hombre que hoy vais a juzgar permanece más de ocho días dentro del agua, hasta la cintura, dirigiendo en medio del peligro a los millares de hombres que se dispusieron para salvar a esa ciudad legendaria ¡Y la salvó! Costándole a Sutton una violenta fiebre tifoidea que lo empujó hasta el borde de la tumba”.
"Esperando la Caridad" afectados por el Fenómeno "El Niño" de 1925
en la Iglesia Santa María hoy Catedral de Chiclayo.

Jorge Basadre, refirió sobre el hecho: “A Sánchez Cerro que Olmos no era sino una farsa y Sutton un vulgar ladrón. Inclusive una noche en Pimentel se le quiso asesinar y de ello se libró por la lealtad y el valor de sus amigos. Luego fue sometido a prisión y a vejámenes. Hubo jueces que le abrieron un juicio por el robo, malversación o dilapidación de ochenta millones de soles…”
Molino Mocce - Fenómeno "El Niño" de 1925

A pesar de todo, Sutton se nacionalizó peruano y falleció en 1949. Recordando tan amarga experiencia mencionó a su amigo Rosendo Chávez que en aquella ocasión “me arrebataron hasta las cartas de mi madre”.
A Sutton se le reconoce hoy como “Padre de la Irrigación Peruana”.




martes, 28 de marzo de 2017

El Eclipse Total de Sol del 25 de Enero de 1944

Fotografía del eclipse de sol captada por la Comisión Mexicana
que visitó Chiclayo el año 1944

La publicación mexicana “Ciencia: Revista Hispanoamericana de ciencias puras y aplicadas” en su edición del 15 de julio de 1944, contiene entre las páginas 3 y 7 el artículo “El eclipse de sol del 25 de enero de 1944” de autoría del astrónomo mexicano Joaquín Gallo Monterrubio. Se trata de la narración del eclipse total de sol ocurrido en esa fecha en la ciudad de Chiclayo y que fue observado por una Comisión enviada a nuestro país por el entonces presidente mexicano Gral. Manuel Ávila Camacho por iniciativa del Prof. Luis E. Erro, Director del Observatorio Astrofísico de Tonantzintla (Puebla) y el Gobernador del Estado de Puebla Sr. Gonzalo Bautista.
Aprobado el traslado de dicha comisión, en Mexico, se preparó el instrumental a utilizar contando con el apoyo del Dr. Rodulfo Brito Foucher, Rector de la Universidad Nacional de Puebla, y el Dr. Harlow Shapley, Director del Observatorio de Harvard. Se empacaron el 23 octubre de 1943: un celostato Gautier de dos espejos, un refractor Grubb de 15 cm de diámetro y una cámara fotográfica con lente fecker de 3”. El traslado del instrumental y miembros de la comisión integrada por los Sres. Félix Recillas, José Alva, Luis Zubieta, Pedro Montejo, Hugo Cuesta Jara, Eduardo Gallo y Joaquín Gallo Monterrubio, se hizo a bordo de la embarcación cañonera “Querétaro”. La delegación “tocó los puertos de Salina Cruz, Panamá, Guayaquil y Callao… permaneciendo dos escasos días en Lima y partiendo el 5 de diciembre rumbo a Chiclayo” (Gallo, 1944)
Ya en Chiclayo, narra Joaquín Gallo, “después de presentar nuestros respetos al Sr. Prefecto de Lambayeque, y con la amable compañía de su secretario recorrimos la población en busca de un local apropiado para instalarnos. Elegimos los terrenos anexos al centro escolar 221, a poco menos de un kilómetro al oeste de la plaza principal de Chiclayo” (Ibídem) Dos días después se iniciaron la instalación de los equipos y los trabajos de observación. Gallo reconoce la buena voluntad manifestada en todo tiempo por la población y las autoridades de Chiclayo. La delegación mexicana estuvo en Chiclayo 26 días.
Según el historiador Miguel Díaz Torres, los mexicanos se hospedaron en el Hotel “Europa”. Era alcalde de Chiclayo el Sr. Nicolás Cuglievan y Prefecto de Lambayeque Adriano Baca. Fue tan importante el evento que ganó la atención de la revista “Sky and telescope” (Octubre de 1943). En nuestra ciudad los eventos fueron cubiertos por los periódicos “El Tiempo" y “El País”. Arribaron delegaciones peruanas como la Comisión científica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Mayor de San Marcos representada por el Ing. Juan Portocarrero y el doctor Alfredo Rosenblat… La Comisión de la Marina estaba presidida por el Contralmirante Carlos Rotalde, la del Ministerio de Aeronáutica por el coronel B. White y la Comisión del Ejercito estuvo a cargo del Coronel Dianderas al que secundaba el Comandante B. Vallenas. Los visitantes fueron hospedados por el Coronel M. Escalante, jefe de la Base Aérea, en sus instalaciones
Antes de iniciarse el eclipse se observó un arco circunhorizontal debido a la presencia de “nubes cirrus muy tenues…”. Gallo, refiere: “Recuerdo que me llamó la atención la luminosidad del cielo… la coloración con tintes amarillentos y algo verdosos...” (Ibídem)
El eclipse, de acuerdo a las conclusiones del Gallo Monterrubio, fue similar a otro ocurrido el año 1900, con la novedad de la presencia del arco circunhorizontal y la percepción clara de las denominadas plumas polares.
Gallo finaliza su informe asegurando que “Mis compañeros, los miembros de la comisión mexicana,… demostraron por doquier su caballerosidad y por esto fueron acreedores a las continuas demostraciones de simpatía que el pueblo de Chiclayo les tributó, así como el que recibió nuestra querida patria en una manifestación popular dos días antes de que abandonáramos esa simpática población” (Ibídem)
Refiere Díaz Torres: “Durante la mañana del 30 de enero, la Comisión Mexicana salió del hotel Europa con su equipaje rumbo a la agencia Roggero de la calle Elías Aguirre frente al parque principal” (Díaz, 1989)





lunes, 27 de marzo de 2017

Historia de los Cementerios de Chiclayo

Cementerio del Barrio Patazca a inicios del siglo XX

El primer cementerio de Chiclayo en el siglo XVI, según Augusto león Barandiarán, se ubicó en el terreno que luego ocupó la Iglesia Matriz, en la actual calle San José. El segundo Calvario o cementerio desde el siglo XVII estuvo frente a la antigua Iglesia Matriz en el espacio que se conoció como el “Parquecito Bolognesi” o “Parquecito Cabrera” y se extendió hasta la Calle Real (actual Calle “Elías Aguirre”) y los Portales Gonzalez (actual Club de la Unión). Según Walter Saenz Lizarzaburu “Este cementerio era para gente pobre, ya que los fallecidos de cierta categoría económica eran sepultados en el propio convento de San Francisco o en su Capilla” (Saenz, 1988). El tercer calvario ocupó el terreno del actual Parque principal de la ciudad; según León Barandiarán “consta que resolvieron los franciscanos José Flores y Francisco de los Reyes a fin de que estuviera cerca del convento y no lejos del anterior cementerio”.
Cementerio El carmen en 1926

A medida que fue desarrollando la población, bajo el impulso de esa fuerza incontenible de crecimiento que distinguió siempre a Chiclayo desde sus comienzos, hubo necesidad de un nuevo cementerio, el cuarto, que fue construido en el antiguo “Barrio Patazca” actual Urbanización Chiclayo o Patazca, muy cerca de la zona que hoy ocupan el Círculo Departamental de Empleados y el Edificio Residencial FAP. Cuando en la década de 1940 se inician las obras de la “Urbanización Chiclayo” a cargo de Don Francisco Cúneo, quedan expuestos una serie de restos entre ellos los que actualmente se encuentran en la casa de las “Trece animas benditas”, de la cuadra uno de la Calle Juan Manuel Iturregi, se debe cambiar de ubicación al cementerio. El quinto cementerio o “Cementerio General” o Cementerio “El Carmen” se edificó a la altura del entonces llamado Cerrito de Pimentel, terreno destinado desde 1917 para el nuevo calvario o cementerio de la ciudad. Vale agregar en esta lista al Cementerio Chino de Chiclayo ubicado a pocos metros del Cementerio el Carmen y que es propiedad de la colonia china de nuestra ciudad.
Cementerio de la Caleta San José en 1971


Los nuevos cementerios de Chiclayo de fines del siglo XX e inicios del siglo XXI son de propiedad privada: Jardines de la Paz y El Angel. Otros cementerios de la Provincia, según el documento “Relación de Cementerios” (s.f) son: Juan Pablo Cortez (Cayaltí) Nazareno cautivo (Monsefú) San José Obrero (La Victoria) El Carmen (Pomalca) Tumán (Tumán) Reque (Reque) San Pedro (San José) Zaña (Zaña) Divino maestro (Callanca) General de Chongoyape (Chongoyape) San Pedro (Puerto Eten) San Pedro (Santa Rosa) Comunitario (Chongoyape) Santa María (Chiclayo) El Carmen (Pimentel) Parque del Norte (Pimentel) San Gabriel Arcángel (Chongoyape)