jueves, 2 de octubre de 2014

La vestimenta y objetos de uso femenino y su relación con la situación económica en el virreinato del Perú del siglo XVIII

Por: Carolina Pareja y Martín Cabrejos Fernández 

El virreinato del Perú constituido en 1542, después del sometimiento del Imperio Inca; abarcó Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, parte de Argentina y Chile. Francisco de Toledo, virrey del Perú, logra encauzar la situación y establecer un marco administrativo estable, que duraría todo el período colonial. La capital fue la ciudad de Lima, «Ciudad de los Reyes», mientras que el puerto del Callao, monopolizaba todo el comercio marítimo americano. Durante el siglo XVIII, de acuerdo a Fisher (2000) los principales, virreyes, fueron: Gabriel de  Avilés y del Fierro (1801-1806), José Fernando de  Abascal y Souza (1806-1816) , Joaquín de Pezuela y Sánchez Muños de Velasco , (1816-1821),  José de  La serna y Hinojosa (1821-1824).

El siglo XVIII estuvo lleno de reformas: La corona de España pasa de dinastía austriaca a borbónica, Francia tuvo una fuerte influencia en la Península. Las reformas borbónicas, se comprenden como un sistema metropolitano del rey Carlos III, para poder organizar nuevamente las colonias donde se facilita el tránsito a la modernidad. Además de acuerdo a Fisher (2000), el Perú borbónico comenzó alrededor de 1750, y aunque concluyó formalmente en 1824, varios de sus rasgos perduraron hasta 1850. Al final del primer gobierno de Castilla el Perú republicano comenzó a tomar su forma definitiva, en esencia tanto como en teoría. 

Sabemos que la sociedad colonial fue clasista, racista y esclavista. Notoriamente estratificada por el origen racial y la posición en el ámbito económico. Jurídicamente la sociedad colonial estaba dividida en dos repúblicas:

La República de Españoles es de origen europeo y la clase dominante. Constituido en tres estratos: La nobleza donde se encontraba la Peninsular (Burocracia) y la Indiana, los cuales son descendientes de los primeros invasores. Ambos poseen títulos de Nobleza. En la clase media se encuentra la Burguesía comercial, intelectuales peninsulares y criollos de relativa solvencia económica; Finalmente el Bajo Pueblo, donde se encuentran los españoles y criollos. La República de indios es el sector dominado, considerados vasallos del Rey y jurídicamente considerados como menores de edad. Después los indios comunes, sector explotado, y a su vez la clase productora y tributaria. Ambas estaban separadas con leyes diferentes, pero se emparentaron por medio del proceso de mestizaje biológico y cultural producido durante la colonia.  A pesar que la corona defendió las diferencias sociales de raza, el mestizaje racial se dio. Finalmente las clases marginales: los Mestizos, cruce entre el español y la india; Los Negros, reducidos a una vida de esclavitud.  Según Morales (2010), “El orden es la jerarquía frente a la igualdad, que es sinónimo de desorden”  

La economía hispanoamericana, durante el periodo borbónico, dio cambios sustanciales en el intercambio comercial entre Europa y América, mucho más en la intensidad de la distribución. Al igual que en los siglos XVI y XVII, en el XVIII América continuó siendo fuente de metales preciosos, principalmente de plata, esenciales para el funcionamiento del capitalismo moderno y financiar el comercio europeo con otras regiones del mundo, como el Lejano Oriente. La producción de plata peruana se mantuvo constante, en unos diez millones de pesos anuales, mientras que la Nueva España se multiplicó, llegando a unos 25 millones de pesos.  Debido a este progreso económico y  la influencia de Francia la sociedad limeña se involucró en su aspecto novedoso: La moda.  

Según Alva (2009) “Es a través de los testamentos que se da a conocer que las cantidades de prendas utilizadas en esta época y que se utilizan prendas más caras y lujosas. Se puede decir que en el mercado limeño existía una demanda más amplia por las telas importadas; Eventualmente en los tejidos de seda franceses se ganaron una reputación de máxima calidad y “de allí que dentro de los productos rematados por la expedición Martinet, en 1719, durante el gobierno del virrey príncipe de Santo Buono, destacarán nítidamente: bretañas (439 037,034 pesos), ruan (396 796,622 pesos), cambray (58 840,188 pesos), encajes (54 699,545), paño (46 703,292 pesos), tafetán (54 463,834 pesos), seda (29 426,125 pesos), raso (13 141,126 pesos).”

El rol de la fortuna, la economía y el poder fueron siendo más importantes cada vez en el aspecto social durante ese periodo, por ende según Alva (2009), “Fue necesario un mayor despliegue de lujo y poder por parte de la población, Lima fue sin duda una de las capitales más refinadas de Hispanoamérica colonial”.

La dinastía borbónica tendrá peso en este cambio. Durante el siglo XVIII el rey Felipe utilizaba color negro, símbolo de elegancia, mientras que en Francia se utilizaban ya los colores brillantes y esto llegaría a España, es así como se notó la influencia del cambio borbónico en la moda limeña. Según O’Phelan (2007) “Con la dinastía borbón se introducen los denominados «trajes de corte», conformados, en el caso del atuendo femenino, por la saya del siglo anterior —falda con pliegues acolchados que ahora podía llevarse hasta media pierna o prolongarse hasta los tobillos— a lo que se agrega la camisa o jubón, pero modificándose algunas de sus características: las mangas se llevan a medio brazo (aunque se les aplican encajes y blondas en un afán por cubrir la piel), el escote se vuelve redondeado dejando al descubierto el cuello y el pecho, favoreciendo estos diseños el uso de gargantillas, collares, brazaletes (…) , Con esto, podemos inferir que las joyas llegan a ser tan importantes, como el vestido,  ya que son estas las que demuestran el estatus económico de la mujer que lo lleva».

Las esclavas tenían que vestir bien, incluso en el tema de las joyas, porque eso daba la apariencia de tener suficiente dinero, como para vestir bien a sus sirvientes. Así como lo señala Alva (2009), el lujo en las vestimentas fue uno de los principales medios de la sociedad limeña del siglo XVIII ya que con esto, se manifestó el honor y estatus.  Este manifiesto fue principalmente por las mujeres, ya que fueron las que expusieron esta tendencia.

El vestido, ha sido un elemento de distinción y cumplió un papel importante dentro de Hispanoamérica en el siglo XVIII,  esto influyo mucho en la consideración social, mucho más un dentro del periodo colonial, esto incluía la venta de telas, y según O’Phelan es así como el papel de la mujeres como consumidoras se consolida en el siglo XVIII. Sin embargo la moda francesa influye de manera radical en la colonia limeña, incluso existe la necesidad  de las mujeres vuelvan al tradicional modelo de austeridad, diseñado para ellas. Existe un tipo de derroche y empezó a ser criticado, este lujo fue condenado ya que implicaba vanidad y ostentación; Se dio mucha más crítica a la mujer debido al papel que ella estaba dejando de cumplir, el de una mujer conservadora, y dedicada totalmente a la familia.  Este cambió también se vio reflejado y criticado debido al poco recato exhibido que presentaban las mujeres en su vestir: pronunciados escotes y la reducción de mangas.

Conclusión


Habiendo analizado la información de diversas fuentes, se concluye que la vestimenta y los objetos personales de la mujer durante el siglo XVIII, en la ciudad de Lima tomaron un papel fundamental en cuando la relación de estos objetos con el estatus económico, debido a la importancia del honor y las apariencias durante la época colonial. También la importancia de las reformas borbónicas y la influencia que estas tuvieron en el periodo y esto hizo que los hábitos de consumo en las mujeres aumentarán en el sentido que se consume más telas importadas desde Francia. Finalmente que mientras más se daba a conocer la fortuna de la persona, mucho más se podía ver reflejado el estatus económico de la persona, el cual era sumamente importante en esta época. 

Referencias:

O’Phelan S. G. (2007) La moda francesa y el terremoto de Lima de 1746 en Bulletin de l’Institut Français d’Études Andines. Lima: Perú.  Ed. Instituto Francés de Estudios Andinos.

Ferradas L. (2009) “Los Objetos de mi Afecto: La Importancia del Vestuario y Trastes Mujeriles en el Mundo Femenino en Lima de Fines del Siglo XVIII”.(Tesis de maestría, Pontificia Universidad Católica del Perú). Recuperado de http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/123456789/76/FERRADAS_ALVA_LISSETTE_OBJETOS_DE_MI_AFECTO.pdf?sequence=1

Fisher J. (2000) EL PERÚ BORBÓNICO 1750 – 1824 [Versión de IEP Ediciones] Recuperado de http://archivo.iep.pe/textos/DDT/peruborbonico.pdf

Morales Cerón, C. (2010) “Teoría política y fundamentos del poder real en el Virreinato del Perú” (siglos XVI-XIX) Lima: Perú. Ed. Universidad Nacional Mayor de San Marcos 

Historia Regional e Historia de la Iglesia en Lambayeque: Una propuesta de Investigación

La necesidad de conocer en profundidad las particulares características de cada provincia, distrito, pueblo o caserío de nuestra región, es lo que ha permitido que, en la actualidad, los hechos de la Historia Regional de Lambayeque sean solicitados cada vez con mayor interés. Sin embargo, los contenidos propios de una Historia de la Iglesia en Lambayeque no son tratados con suficiente atención. Examinar la Historia de la Iglesia en todas las etapas históricas y en cada lugar de nuestra región al mismo tiempo es una actividad inabarcable. 

Considero que es tiempo de planificar integralmente esta tarea que debe considerar lugares, tiempos y hechos concretos, la búsqueda de fuentes históricas, análisis, relación, comparación, contraste y sistematización de sus contenidos; para la redacción de una Historia de la Iglesia en Lambayeque. En esta labor, que a mi entender debe ser liderada por la Diócesis de Chiclayo, deben participar investigadores locales (de preferencia), además de instituciones civiles diversas, en especial, las universidades de la región.


Coincido con José Jesús García Hourcade y Antonio Irigoyen López, maestros de la Universidad Católica de Murcia, quienes afirman, en “Historia, Iglesia e Historia de la Iglesia”, que “La historia es fundamental para el cristianismo... El cristianismo es fundamental para la historia de Occidente... La situación actual de los estudios sobre la historia de la Iglesia, en muchas ocasiones, no es coherente con las dos primeras afirmaciones”. Estimo que ha llegado la hora de reconocer la importancia que tiene para nosotros la historia objetiva externa e interna de la Iglesia y el cristianismo a lo largo del tiempo.

El Dr. Pablo Arce Gargollo, Presbítero español y especialista en el tema, refiere “Llaman la atención los hechos admirables de santidad que encontramos en la Iglesia a lo largo de la historia. Hay también, ciertamente, errores, miserias y flaquezas de los hombres, consecuencia de la resistencia de algunos al amor de Dios… Sin embargo, es importante señalar que estas deficiencias humanas, sólo empañan un poco la faz de la Iglesia… “. Me queda muy claro que la evangelización de nuestra tierra, la relación con la población de todos los tiempos, la religiosidad popular, la participación de la Iglesia en educación, salud y tareas sociales, entre otras actividades, merecen ser conocidas en detalle por los lambayecanos del presente y del futuro.


La Historia de la Iglesia de Lambayeque debe permitirnos conocer la evolución de este cuerpo o institución en su orden interno y sus relaciones externas desde su instalación en nuestro espacio geográfico durante el tiempo de la conquista española; conocer los hechos en los que participó de manera objetiva e imparcial sin prejuicios y con el deseo de mostrar siempre la verdad. 

Hay mucho por hacer. El trabajo principal será examinar y reproducir con fidelidad las fuentes transmitidas por la Historia de la Iglesia. Se deben conocer los repertorios o bibliografías de carácter general, nacional y regional, así como las colecciones de documentos existentes al respecto. Hará falta filólogos (para la reconstrucción e interpretación de documentos), especialistas en Diplomática, estadística, arqueología, arte cristiano, geógrafos… todos son necesario en esta tarea de suma importancia para nuestra historia.


Qué duda cabe, Lambayeque es un pueblo que vive la fe cristiana de manera intensa y dinámica desde hace más de cuatro siglos. Es tan necesario conoce sobre personajes, como de hechos y de instituciones, entre ellas, la más importante por su presencia, impacto y compañía es la Iglesia Católica. Invoco con mucha humildad la consideración de mi propuesta.

sábado, 27 de septiembre de 2014

La Política de Pinocho

Sería excelente que aquellos que gobiernan o aspiran a gobernar fueran como Pinocho; que ese recordado y simpático muñeco de madera, que aún vive dentro de nuestra infantil memoria, fuera el responsable de proponer planes de gobierno de la ciudad y la región, porque así sabríamos que lo que dice no es verdad, porque le crecería la nariz con cada mentira.

Curioso fenómeno el de la mentira en política que, por relación, afecta todos los ámbitos de la sociedad. Es cierto, su práctica cotidiana está salpicada de falacias, de las que no se salvan ni las “propuestas” de hoy, que son actualidad, ni las de ayer, que constituyen su historia. Las historias de vida de los personajes que aspiran a ser gobernantes deben, por exigencia de ellos mismos (o para “respaldar” su eficacia), mostrar a líderes “iluminados”, y terminan salpicadas de leyendas e imaginación con las que se llenan los huecos de sus propias carencias intelectuales y profesionales.

Mucha información que recibimos en sus propuestas, y damos por cierta, ha sido manipulada por razones de búsqueda de popularidad o de propaganda. La política que es un organismo vivo termina siendo atacado con mucha frecuencia por el virus de la mentira. En el país, región y ciudad, en las actuales, anteriores o, a lo mejor, en las futuras gestiones se puede apreciar esta lamentable realidad. Es cierto, hay 104 sinónimos de mentira pero solo 39 de verdad. En política, la separación entre verdad y mentira se ha vuelto casi imposible.


Los personajes más famosos de la historia de la humanidad no se salvan de los rumores, el mito y las fabulas. Sin embargo, nuestra fauna política huye del rumor sin darse cuenta que preguntar e indagar sobre ellos no debe significar un peligro; claro está, a no ser que tengan algo que ocultar. Allí donde no llega el conocimiento se acomoda la leyenda, el tópico y ya puedes llamarte Napoleón,  Einstein o Jesucristo pero te alcanzará la tergiversación, mucho más si aspiras a gobernar.

Salvador Espriu decía: “La verdad es como una estrella que estalla y de la que cada uno tenemos una parte”. Marie France Cyr afirmó:” la triste verdad es que la mayoría de la gente prefiere sus ilusiones a la realidad…la verdad es que todos nos mentimos a nosotros mismos”. No es malo pensar que no hay nada inmutable. En términos mortales, temporales, terrenos, no hay nada absoluto, ni la verdad, mucho menos en política, al menos en la política que experimentamos día a día y que se aproxima a un zoológico con el respeto que merece el reino respectivo     . Adentrarse por la vía de la política, tal como está siendo concebida, es un viaje por la zona de las mentiras, unas perduran y otras no, pero todas están ahí, cuando no se convierten en mitos y leyendas, aún más irrebatibles, por su carácter que la realidad. La propuesta política se convirtió hace un tiempo en una corta historia que se cuenta con mil mentiras.

Un sutil velo separa la verdad de la mentira y, a veces, somos nosotros mismos quienes no queremos descorrerlo. Por eso preferimos quedarnos con la versión que nos cuentan, aunque se sustente en bases de barro en lugar de sólidos cimientos. La llave para abrir esta puerta puede estar en la curiosidad, en la incómoda incertidumbre.


Nada es blanco o negro, la política tiene matices y colores. Sería bonito que la política la hiciera Pinocho, pero no es posible. Cuestionarse no es de débiles, sino de subversivos, es el antídoto contra la arrogancia y el dogma. La verdad absoluta, en la historia, en la ciencia, en la política, en la vida, queda para los otros: para los Pinochos profesionales, a quienes, por mucho que embauquen, mientan o falseen, no les crecerá nunca la nariz. 

martes, 23 de septiembre de 2014

Las Caras Ambivalentes de la Tecnología

Desde la década de 1950, tiempo en el Marshall Mc Luhan definía a las tecnologías como extensiones del cuerpo y los sentidos del hombre, la ciencia ha desarrollado tan novedosos inventos que, da la impresión, existe una dependencia estricta del hombre respecto de ellas.

La ciencia y la tecnología permitieron desde siempre suplir las necesidades humanas: el remo, la rueda, la pala, la máquina para hilar… los ordenadores, celulares, televisores, entre otros; se han convertido en parte de nuestra vida cotidiana. Las distancias son cada vez más estrechas, el mundo se achicó con el desarrollo de las tecnologías que nos permiten la comunicación en tiempo real. Además, un “mundo virtual” se va desarrollando en paralelo; da la impresión que sin tecnología somos seres expuestos, débiles y vulnerables. No ataco a las tecnologías actuales como medios de desarrollo; sin embargo, creo, que es momento de reflexionar sobre su uso adecuado que facilita la vida humana y su abuso que despersonaliza y crea dependencia y adicción.

Muchos podrían prescindir de todo, menos de las tecnologías. A tal extremo ha llegado el uso y abuso de las nuevas herramientas de la tecnología que hay quienes se sienten menos personas sin celular, sin computadora, sin televisión… en algún momento renunciamos al placer de las conversaciones cara a cara para dar paso al “chat” que nos alejó de la palabra hablada y modificó los códigos lingüísticos. Entonces, aquello que el hombre inventó para facilitar su existencia ha originado tal dependencia que lo va despersonalizando tan velozmente que hemos cedido a las máquinas muchas de nuestras labores, también nuestra misión de pensar, razonar e indagar  ¿Controlamos la tecnología o ella nos controla a nosotros? ¿Será esta la característica de los próximos tiempos? ¿En qué medida la tecnología despersonaliza al ser humano?

Sin duda alguna, nadie podría prescindir de electricidad, vehículos, teléfonos… la tecnología, en general, nos ha permitido superar muchas limitaciones produciendo en nosotros, los usuarios, la sensación de satisfacción y comodidad. Pero, es innegable, que han generado también: ruido, irritación, estrés, despersonalización de las relaciones humanas… la tecnología dejó de ser un medio para convertirse en un fin.
"Ambivalente" de Saban (2013)

“Suele observarse que el desarrollo tecnológico muestra caras ambivalentes. Por un lado, la persistente situación de indigencia y marginación de gran parte de la población mundial, junto con la destrucción del medio ambiente y su biodiversidad, parecieran validar las más pesimistas visiones sobre la tecnología. Por el otro, la gran cantidad de conocimientos, técnicas y artefactos valiosos para la humanidad que se han desarrollado, o que prometen hacerlo, tornan necia una condena totalizante. Esta confusa situación llama a un esfuerzo de integración en tanto que ambos diagnósticos, optimistas y pesimistas, parecieran llevar algo de razón”.


Robert Lee Frost, célebre literato estadounidense, escribió en la década de 1950 un hermoso poema: “Segando”. Nicholas Carr, estudioso de esta ambivalencia de la tecnología notó en el poema el deseo del autor por que dejemos de sentirnos amos o esclavos de la tecnología. He aquí un fragmento: “No había ningún sonido en el bosque, tan solo/el susurrado ritmo de mi larga guadaña/hablando con la tierra. No sé bien qué decía/acaso comentara sobre el calor o el sol/o quizá algo acerca de aquel vasto silencio/ y por ello su voz era solo un murmullo/No le hablaba del sueño nacido de los ocios/del oro regalado por un duende o un hada/fuera de la verdad todo resulta endeble/para el intenso amor que alineó las gavillas/dejando algunas flores (pálidas orquídeas)/espantando de paso a una verde serpiente/los hechos son el más dulce sueño que el trabajo conoce/musitó la guadaña y olvidose el heno”

viernes, 19 de septiembre de 2014

¿Dios no Existe?

Hace unos días leí en una de las paredes laterales del antiguo Hospital “Las Mercedes” de Chiclayo el siguiente mensaje: “Dios no existe”. Quedé impactado. No sé cuánto tiempo lleva dicho mensaje en la pared, cuanta gente lo leyó, ni cuál fue su reacción. Mientras escribo estas líneas, pasado un tiempo, sigo sorprendido; aunque mi tolerancia, activada por necesidad, me lleva a la comprensión y aceptación sobre la existencia de tal diversidad de ideas, algunas similares y otras contrarias a las mías y, sin embargo, todas merecedoras de mi respeto aun en la discrepancia y el desacuerdo.


Volvamos al mensaje. Su contenido, claramente ateo, extraño en estos lares, no es novedoso en cuanto a su divulgación en otras partes del mundo. En Londres (Inglaterra), por ejemplo, desde el año 2008 se desarrolla la “Campaña del Bus ateo” que incluye ómnibus de pasajeros que circulan por las calles de dicha ciudad con un mensaje en el vehículo: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de tu vida”. El mensaje, ideado por la periodista Ariane Sherine, fue acogido en otras ciudades del Reino Unido y lugares como Washington, Barcelona, Madrid, Valencia y, Málaga.

Toda la amplia gama de “verdades” que coexisten de manera más o menos pacífica, ocupando cada uno su respectivo espacio y un número variable de adeptos se han hecho, en los últimos tiempos, acreedoras de respeto, tolerancia y respaldo legal para el desarrollo de sus ideas en concordancia con las leyes del estado.

Particularmente soy creyente. Me alegra ser cristiano católico. Disfruto, junto a mi familia, de la vida de fe otorgada como gracia por mi Padre Dios, a quien deseo, con respeto a la diversidad, desagraviar. Para nosotros, los creyentes, la fe en la existencia de Dios no es motivo de preocupación, ni es tampoco un obstáculo para gozar honestamente de la vida, sino que es un sólido fundamento para vivir la vida con una actitud de solidaridad, de paz y un sentido de trascendencia. No ocupamos nuestro tiempo agraviando al que no cree pues nuestra misión en la tierra no es juzgar ni criticar a quien no comparte nuestra fe; deseamos atraerlos a un Dios vivo a través del testimonio propio de una vida coherente. Quienes creemos sabemos que tenemos pies de barro y, por lo tanto, no somos perfectos, pero no necesitamos andar pintando las paredes con mensajes como “Dios existe” pues somos ordenados y respetamos las formas, medios y lugares para la divulgación de nuestras creencias.

“La libertad de expresión es un derecho fundamental. Todos pueden ejercerlo por medios lícitos. Pero los espacios públicos que deben ser utilizados de modo obligado por los ciudadanos no deben ser empleados para publicitar mensajes que ofenden las convicciones religiosas de muchos de ellos. Si se hace así, se lesiona el derecho al ejercicio libre de la religión, que debe ser posible sin que nadie se vea necesariamente menospreciado o atacado. (...)Insinuar que Dios probablemente sea una invención de los creyentes y afirmar además que no les deja vivir en paz ni disfrutar de la vida, es objetivamente una ofensa a los que creen. (...)Las autoridades competentes deberían tutelar el ejercicio pleno del derecho de libertad religiosa” 


Considero que aquel mensaje que referí al inicio de esta nota es parte de la normalidad de un país democrático que está fundamentado, entre otros derechos, en la libertad de expresión. Más allá de la sorpresa y el impacto inicial, considero que el mensaje no implica un ataque al cristianismo sino una defensa a una idea atea. Sin embargo, como ciudadano si me es posible demandar respeto a las formas y a las leyes. No arruinar espacios públicos es, por ejemplo, una señal de respeto a todos y de madurez aun en la discrepancia.

El Inicio de la Nueva Globalización

Afirmo que estamos en un tiempo al que llamo “Postglobalización” un tiempo que sirve de puente a otro, nuevo en su dinámica ideológica, económica, social, política, cultural… la hora del cambio ha llegado. Esta experiencia histórica no es novedosa pues, la presente, no es la primera globalización experimentada por la humanidad.

Thomas Firedman en “La tierra es plana: Breve historia del mundo globalizado del siglo XXI” (2005)propone, al menos, tres experiencias globalizadoras anteriores: La más tardía, el descubrimiento y conquista de América, que abrió el comercio entre el viejo y el nuevo mundo . La Revolución industrial y tecnológica producida entre 1800 y el 2000, fue la segunda,  que introdujo la concepción de multinacionalidad (cultural, en general, y económica, social y política en particular). La más reciente, el poder de los individuos adquirido a través del conocimiento que hizo real el lema “saber y conocer es poder”.

Las distintas culturas del mundo se integraron encogiendo y aplanando la tierra a una velocidad tal que, de hacerlo por pleno convencimiento y conveniencia o arrastradas por una fuerza incontenible que las introdujo violentamente en una realidad distinta y diferente en cuanto a sus estereotipos y formas de ver el mundo, configuraron una realidad nueva, un mundo más integrado (sic) tecnologizado como nunca antes en la historia humana, con reacciones en cadena en todos los campos, especialmente el económico; sensible, solícito a la tolerancia (en términos generales) que nos hizo tan propios como ajenos, de aquí y de allá, particulares y generales, en una lucha cultural constante por adquirir o respetar nuevos valores y creencias, sin renunciar a las antiguas o siendo capaces de transformarlas a la luz de los tiempos nuevos.

Sostengo que este nuevo tiempo de transición surge como resultado de la dinámica cultural que, en cadena, provocó también los cambios anteriores. Esta cuarta etapa del proceso globalizador que afirmo es el resultado de las transformaciones propiciadas por las tres anteriores. No me es posible afirmar cuantas experiencias globalizadoras seguirán a las presentes y, sin embargo, soy capaz de inferir las transformaciones que sucederán en los próximos años. Baso las ideas que siguen, a continuación, en hechos históricos, en estudios sociales y en mi propia experiencia no muy lejana a la suya y la de otros.

La próxima globalización se sustentará en los valores de cada una de las culturas. Los pueblos más notables de la futura experiencia globalizadora serán aquellos a los que identificamos como “culturas milenarias”. Que no resulte extraño, entonces, que llegue el día (aunque nuestros ojos no lo vean) en que para una realidad como la nuestra se construyan perfiles basados en la verdad, la laboriosidad y la honradez; rememorando los valores del antiguo incanato. Es que en los actuales tiempos, las naciones demandan menos individualismo y más comprensión, acogida, respeto y solidaridad entre los pueblos y las personas. Los pueblos anhelan respeto a sus nacionalidades, a su realidad idiomática y tradiciones particulares. Se desea una integración que respete la identidad de cada persona y de cada pueblo como base de la unidad en todos los campos.

Esta segunda década del siglo XXI es el tiempo de puente, la nueva globalización esta próxima, a lo mejor, se ha iniciado.
 

viernes, 13 de junio de 2014

Una Tarea Cultural: Escuchar las voces de todos a través de la Historia Regional de Lambayeque


Afirmo la necesidad de incluir la enseñanza de Historia y Geografía Regional de Lambayeque en los planes de estudio de Instituciones Educativas de nivel escolar y superior. Se debe actualizar el currículo regional en todos los niveles de enseñanza. Hoy, la historia de todos debe ser contada por todos. Una verdad, las voces de los nuestros no siempre fueron escuchadas, sus tradiciones, vivencias, anécdotas y hechos que vinculan a Lambayeque con la historia del Perú y del mundo están siendo, recién, estudiados, conocidos y divulgados.
La enseñanza de la historia en las escuelas y universidades de nuestra región se ha caracterizado por ser un proceso memorístico, “que tiene como principal función informar, dejando a un lado la misión pedagógica de formar”, pero ¿cómo formar a un ciudadano que no se siente parte de su cultura, un individuo indolente ante las vicisitudes y/o necesidades que la región atraviesa? la cultura planetizada impone una historia en vertical, de arriba hacia abajo, donde es más importante lo que ocurre fuera que aquello que ocurre en los espacios más próximos

La enseñanza de la historia requiere un cambio, debe fortalecer el sentido de pertenencia, que enseñe al individuo a formar parte de su cultura, y que le prepare para enfrentar el nuevo reto globalizador. Sostengo que la historia debe ser enseñada considerando el nivel de la historia personal, la historia local, la historia regional, la historia nacional y la historia mundial. Solo la educación, en los niveles escolar y superior, puede, insertando la metodología de la historia regional, cambiar la mentalidad de los lambayecanos y construir la identidad personal, local, nacional y planetaria que los actuales tiempos exigen.
Necesitamos la historia regional “para la recreación de los valores, costumbres y creencias que cada una de esas sociedades considera transcendentes, evitando la desvalorización de la propia cultura e historia”. Una desventaja: la inmensa mayoría de maestros de todos los niveles no conocen sobre historia regional de Lambayeque. Es necesario formarlos en datos y estrategias, este es el rol de las universidades a quienes también les compete la promoción de investigaciones serias y constantes sobre este tema. Tener maestros capacitados permitirá una enseñanza que aplique: La práctica más cercana del método científico promoviendo el empleo de la metodología de investigación histórica, estimularía el análisis, la creatividad y la crítica para adquirir el conocimiento histórico. Claro está que este estudio debe tender a la práctica interdisciplinaria. Se trata, entonces, de enseñar el manejo de la información, distinguir entre dato objetivo y juicio de valor, opinión y prejuicio, extraer informaciones por inferencias, y emitir juicios ponderados sobre asuntos o cuestiones discutibles.
Actualmente se presentan más trabajos históricos. Recomiendo a las personas, profesionales de diversas ramas, encantados y dispuestos a investigar y publicar sobre diversos temas de nuestra historia que en sus trabajos consideren una adecuada delimitación del tiempo y el espacio históricos, la localización de fuentes Regionales y Locales de información, la aplicación de estrategias pertinentes de recolección de datos (incluir imágenes fotográficas) el Procesamiento y análisis de la información, su verificación y corregir para la mejor presentación de sus trabajos a la comunidad. Todos tenemos una responsabilidad en este tema… ¡Manos a la Obra!