viernes, 24 de julio de 2009

José Francisco de San Martín y Matorras: "El Generalísimo de las Armas"


Me parece pertinente culminar la secuencia sobre “La Independencia del Perú” refiriéndome a la insigne figura de Don José Francisco de San Martín y Matorras, “Fundador de la libertad del Perú” y “Generalísimo de las Armas” (de acuerdo a las recompensas y honores otorgados por el Primer Congreso Peruano en 1822 presidido por Francisco Javier de Luna Pizarro). No bastan los datos biográficos. Trataré de acercarlos a la personalidad del “Generalísimo” mediante el conocimiento de algunos de sus escritos.
José Francisco de San Martín y Matorras, hijo de Juan de San Martín y de Gregoria Matorras, nació en Yapeyú el 25 de febrero de 1778. En 1781, su familia se traslada a Buenos Aires y en 1784 a España, donde José Francisco realizó sus estudios elementales para luego, en 1789, incorporarse como cadete al Regimiento de Infantería de Murcia a la edad de once años. Serviría en el ejército del Rey en Europa y África. Allí iniciaría una carrera militar que lo llevaría a convertirse en uno de los más importantes libertadores de América. Sobre su experiencia diría: “Yo servía en el ejército español en 1811. Veinte años de honrados servicios me habían atraído alguna consideración, sin embargo de ser americano; supe de la revolución de mi país, y al abandonar mi fortuna y mis esperanzas, sólo sentía no tener más que sacrificar al deseo de contribuir a la libertad de mi patria; llegué a Buenos Aires a principios de 1812 y desde entonces me consagré a la causa de América: sus enemigos podrán decir si mis servicios han sido útiles”.
En 1812, retornó a su patria con el deseo de colaborar en la lucha por la Independencia. Tres años después, se encargó de la gobernación de la provincia de Mendoza donde formó el ejército que liberó a Chile en 1817 y programa la Expedición libertadora de Perú. Diría: “No aspiro a la fama de conquistador del Perú. ¿Qué haría yo en Lima si sus habitantes me fuesen contrarios? No quiero dar un paso más allá de donde vaya la opinión pública. La opinión pública es un nuevo resorte introducido en los asuntos de estos países: los españoles, incapaces de dirigirla, la han comprimido. Ha llegado el día en que va a manifestar su fuerza y su importancia”.
Lograda la independencia peruana, se embarca a Guayaquil para entrevistarse con Bolívar y ponerse a sus órdenes en la consolidación de independencia americana, según se desprende de las misivas cruzadas entre ellos. San Martín en carta a Bolívar con fecha 29 de agosto de 1822, refiere: “Los resultados de nuestra entrevista no han sido los que me prometía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente yo estoy íntimamente convencido o que no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus órdenes, con las fuerzas de mi mando, o que mi persona le es embarazosa”. Es firme pero prudente: “He hablado a usted, general, con franqueza, pero los sentimientos que expresa esta carta quedarán sepultados en el más profundo silencio; si llegasen a traslucirse, los enemigos de nuestra libertad podrían prevalecerse para perjudicarla, y los intrigantes y ambiciosos para soplar la discordia”.
San Martín está dolido por la actitud de Bolívar pero, aun así, da muestras de una gran humildad: “Para mí hubiese sido el colmo de la felicidad terminar la guerra de la independencia bajo las órdenes de un general a quien América debe su libertad. El destino lo dispone de otro modo y es preciso conformarse”. Trata de comprender y, al despedirse de Bolívar dice: “Con el comandante Delgado, dador de ésta, remito a usted una escopeta y un par de pistolas juntamente con el caballo de paso que le ofrecí en Guayaquil. Admita usted, general, esta memoria del primero de sus admiradores. Con estos sentimientos y con los de desearle únicamente sea usted quien tenga la gloria de terminar la guerra de la independencia de la América del Sur, se repite su afectísimo servidor”.
Tras gobernar el Perú entre 1821 y 1823, regresó a Chile camino a Argentina, desde donde partió al exilio en Europa. Tras su estadía en Inglaterra, Escocia, Bruselas y diversos lugares de Francia, y de un complicado viaje al Río de la Plata (1829), en 1834 decidió radicarse definitivamente en Grand Bourg, cerca de París, donde murió el 17 de Agosto de 1850 en Francia.
Antes de morir legó el texto conocido como “Máximas a Mercedes Tomasa” (su hija) en que le invoca a humanizar el carácter, amar la verdad, inspirar confianza y amistad, dar a los pobres, ser honrada, saber guardar secretos, respetar las creencias, tratar dulcemente a los pobres y viejos y hablar poco.
Sus restos mortales fueron repatriados a Buenos Aires en 1880 según su voluntad expresada en su testamento “Sí deseo que mi corazón sea depositado en el cementerio de Buenos Aires”.

jueves, 16 de julio de 2009

La Independencia del Perú



1.- La vida limeña meses y días antes.

Para comprender el hecho histórico de la Independencia del Perú es necesario tener información acerca de sus tres tiempos fundamentales: antes, durante y después. En esta primera entrega trataré de responder a la pregunta ¿cómo se vivía en la ciudad de los Reyes pocos meses y días antes de la declaración, proclamación y jura de la independencia? Para lo cual detallaré algunas características de la vida limeña basándome en el trabajo del historiador peruano Arnaldo Mera Ávalos de la Pontificia Universidad católica del Perú, titulado “Cuando la Patria llegó a la capital: El miedo ante el advenimiento de la independencia” (1985).
La ciudad de Lima se había convertido en un refugio de criollos del Virreinato del Río de la Plata y de otros llegados de distintas partes de América. Tales personas vinieron junto a las “malas noticias de caos, pobreza y desorden en las zonas liberadas a causa de la independencia”. Se nota un grave temor al cambio, un miedo comprensible a lo desconocido.
La gente temía a la Patria, simbolizada por el Ejército libertador, los aristócratas limeños temían perder sus propiedades y quebrar su unidad familiar. Las mujeres eran realistas y, aunque no pudieron firmar ningún documento, mantuvieron un fuerte vínculo con su confesor. Sus confesores eran sacerdotes españoles. Los esclavos dependían de la suerte de sus amos y los indios de Lima, acomodados al sistema, servían en su mayoría en el ejército realista.
El clima era el de una guerra civil. Faltaban alimentos y trigo, y había carestía de harinas debido al bloqueo armado del inglés Lord Thomas Cochrane que apoyó la causa libertadora. Muchas familias (alrededor de 350) se refugiaron en los conventos y en el Castillo del Callao (mal llamado Real Felipe). Además, Lima amurallada era rodeada por las tropas del General realista José de Canterac desde La Molina, San Borja, Limatambo y Bellavista. La acción de Canterac destinada a mostrar el poderío del ejército español creó entre los limeños un clima de mayor inseguridad por el temor a los enfrentamientos con las tropas patriotas.
La plebe de la ciudad dependía de las decisiones de la aristocracia. Era, en realidad, acomodaticia, es decir, estaba con el momento. No existía el concepto de ciudadano. Un ejemplo: Poco tiempo antes, la plebe de Lima, había escuchado la Jura de la Constitución de Cádiz en las Plazas y la avivaron, en especial cuando los oradores del acto lanzaron algunas monedas.
Los esclavos no eran todos de la misma condición. El esclavo negro de la élite (carroceros, cocineros, mayordomos) vestía mejor que muchos blancos pobres. Su vida dependía de lo que pasaba con su amo. Se mantuvieron junto a ellos hasta que San Martín ofrece libertad a los negros que se pasen al bando libertador. Por eso en Lima se temía al ejército libertador, a las “Tropas” desordenadas proclives al pillaje y al saqueo y a los desertores del ejército realista.
El ejército realista estaba intacto, aunque eventualmente se daban algunas deserciones. Habían abandonado Lima para dirigirse al Cuzco luego del cerco de Lord Thomas Cochrane. Estaba conformado por indios de todo el territorio.
Debo aclarar que, si bien es cierto, aunque hubo limeños notables que apoyaron la causa de la emancipación, fue más notoria la actitud a favor de la fidelidad a la corona española por parte de la aristocracia. Las características generales mencionadas líneas arriba nos pueden dar una luz para reconstruir mentalmente la realidad vivida en la ciudad capital del Perú que fue también centro de nuestro proceso emancipador.

2.- Declaración, Proclamación y Jura.

Se trata de tres actos jurídicos distintos que ocurrieron entre los meses de julio y Agosto de 1821 en la Ciudad de Lima.
Luego de ocupar Lima, el general José Francisco de San Martín y Matorras, envió un oficio al Cabildo de la ciudad, en cuyo texto comunicaba la necesidad de declarar la independencia. El ayuntamiento habría reconocido la voluntad general que respaldaba dicha alternativa, respondiendo con el texto de un acta donde acuerda la declaración de independencia el 15 de julio de 1821. Dicha Acta, redactada por Don Manuel Pérez Tudela, fue la respuesta formal del cabildo de Lima. En ella se establece que la voluntad general esta decidida por la independencia del Perú y por el rechazo de la dominación española y cualquiera otra extranjera. La decisión fue tomada por los miembros del cabildo de Lima en presencia del Arzobispo de la iglesia de Lima Francisco Javier de Zárate, los prelados de los conventos religiosos, los títulos de Castilla y otros vecinos.
La proclamación de la independencia se realizó el día 28 de Julio de 1821 (se eligió ese día por ser sábado) desde cuatro plazas públicas según la costumbre de la época. El hecho fue comunicado a la población de Lima mediante la publicación de un bando en toda la ciudad en el que se indicó que se proclamaría la independencia en “los lugares públicos en que en otro tiempo se os anunciaba la continuación de vuestras tristes y pesadas cadenas”. Debo indicar que de la misma forma, en el pasado, se habían proclamado las noticias importantes llegadas desde España. La Proclamación la hizo el propio San Martín desde las Plazas de Armas, La Merced. Santa Ana y de la Santa Inquisición (actual Plaza Bolívar). El General patriota Tomás Guido, en una carta dirigida a su esposa en la que narraba la proclamación de la independencia que presenció, manifiesta: “No he visto en América un concurso ni más lucido ni más numeroso. Las aclamaciones eran un eco continuado de todo el pueblo... Yo fui uno de los que pasearon ese día el estandarte del Perú independiente... Jamás podría premio alguno ser más lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de nuestros trabajos en la campaña.”
A partir del 29 del mencionado mes se realizó la juramentación por el pueblo organizado en sus diversas instituciones. La jura era una tradición virreinal. Cada vez que se entronizaba un nuevo monarca la población procedía a jurarle fidelidad en un gesto de sometimiento. Por ello San martín se apresuró a pedir el compromiso de la población, las instituciones y gremios de la capital. La jura se realizó en el Cabildo Eclesiástico, en la Congregación de San Felipe Neri, en la Sacristía de la Catedral, en el Colegio de Abogados, en el Convento de San Francisco, en la Universidad de San Marcos, en el Ramo de Correos, en la Casa de Moneda y en diversos barrios de Lima y el Callao. Posteriormente, debieron hacer lo propio, y ante sus respectivos párrocos, los pueblos de los departamentos libres. En el caso de Lima, era fundamental que las instituciones establecidas en la capital y que recibieron la convocatoria acataran el mandato de San Martín en tanto Jefe del Ejército Libertador, quien notificó mediante oficio de 23 de julio, que dichas instituciones se hicieran presentes el domingo 29 en la catedral a fin de asistir al Te Deum y la Misa de acción de gracias y que, posteriormente, en cada local institucional, procedieran al acto del Juramento. La fórmula usada para la Jura de la independencia fue la siguiente: “¿Juráis por Dios y la Patria sostener y defender con vuestra opinión, persona y propiedades la Independencia del Perú, del Gobierno Español, y de cualquier otra dominación extranjera? Si así lo hiciereis, Dios os ayude, y, si no, Él y la Patria os lo demanden."

3.- El significado de la gesta emancipadora en la actualidad
Una sonrisa única, un uniforme radiante, muchas banderas flameando, escarapelas... No necesito más para anidar otra vez una esperanza fiel y sencilla: El Perú es grande y procuraré ser digno de llamarme hijo de la Patria. Quizá, solamente me deje llevar por la emotividad de estos días, por los recuerdos de grandes hazañas y logros casi imposibles de una nación que besa el cielo con su fe y pisa firmemente la tierra con su trabajo; pero hoy agradecí a Dios por haber sido educado en el amor a lo nuestro, en el aprecio por su tradición que, como firme base de su presente, alimenta las ansias de un futuro distinto, de una historia renovada, escrita a pulso por cada peruano de a pié, por cada hombre y mujer, que al repetir el término PERÚ pueda decir con alegría ¡Es mi Patria!El niño de la sonrisa única, el de la escarapela y la esperanza tiene derecho a aprender a amar a su Patria. Se lo ganó, con el natural y decisivo hecho de haber nacido en este suelo. Ese niño, que hace un instante pasó desfilando ante mí con gallardo paso, mirada fija y rostro templado, goza del derecho a ser educado en tal amor. No interesa dónde ni como nació, o si tiene más o menos que otro, interesa mucho que es peruano y su derecho a ser y pertenecer se lo ha ganado como una gracia especial. El niño de la marcialidad y la esperanza necesita amor y orden, requiere ejemplo, voluntad de educar y sueños, muchos sueños. Hay que amar a la Patria para ganarse el derecho de tener un futuro en ella y en ese amor se guía, se afirman y se multiplican virtudes. Amo a mi Patria: Ella me brindó su suelo, su historia, su idioma, su identidad multirracial, sus mártires y el derecho a luchar por un futuro acá.Es este nuestro humilde modo de pagarle lo mucho que le debemos. Aquí estamos, poniendo en libertad nuestros anhelos, alegrándonos de los colores rojo y blanco, los colores de la Patria: ¡Arriba los corazones!... porque ese niño de la sonrisa única necesita que se le eduque en el mismo amor en que nosotros o muchos de nosotros hemos sido educados; ya no se puede, ni se debe vivir más en la ignorancia ni en la desidia; porque el futuro de nuestro país necesita de seres que lo amen con compromiso, si hoy no le enseñamos a amarla, cercenaremos tal derecho. Es preciso amar a la Patria para fortalecerla y exaltarla, de nuestro amor brota su futuro y de ese retoño florecerá el porvenir de nuestros hijos y nuestros nietos, que sabrán renunciar o aprender a amarla gracias a nuestro ejemplo. En nosotros está forjarlo. Hoy pongo en tus manos este mensaje con los colores de la Patria, con un blanco y rojo ilusionado, con afecto y felicidad. De ti dependerá multiplicarlos en este julio y para siempre. Otra sonrisa única, otro uniforme radiante, otra escarapela, otra esperanza. Perú: tengo tanto para darte. ¡Hoy comenzaré!


sábado, 11 de julio de 2009

Historia Regional Lambayecana: Una necesidad de cara al futuro


La Región de Lambayeque, con un dinamismo histórico impresionante desde hace 10 mil años, ha ido gestando con la creatividad y el esfuerzo de sus hombres y mujeres la realidad compleja y pluricultural que hoy vivimos. Sin embargo, en los últimos años, el convivir bajo el influjo de una cultura oficial centralista y cosmopolita, propia de las grandes ciudades como Chiclayo, nos hace perder poco a poco la memoria colectiva y los valores que nos identifican como pueblo. Lo moderno se aparta de nuestra cultura nacida en el interior de las comunidades. En algunos casos la ignora y margina, en otros la estiliza y acomoda de acuerdo a su refinado gusto por lo exótico.
Según Walter Alva (“Sharuko” – Hombres de Bronce) “No somos ahora ni indígenas ni occidentales, somos un pueblo mestizo que necesita reivindicar su pasado nativo, ponerlo a la misma altura de la contribución del mundo occidental y forjar una cultura nacional a partir de lo local”.
Por definición, la historia es el pasado, presente y futuro posible de la actividad humana; es una disciplina de investigación que nos acerca a los procesos sociales del pasado para garantizar su mejor reconstrucción, análisis, síntesis y utilidad; es el conjunto de huellas cotidianas que deja el hombre en su paso por el tiempo y que son recordadas; es el conjunto de representaciones de la memoria colectiva que moldea la identidad de los pueblos interpretados en forma escrita (fuentes secundarias y terciarias) y verbal (fuentes primarias).
Actualmente se necesita hacer la historia escrita reflejando el desarrollo integral de las comunidades a través de la identificación de los individuos con su entorno inmediato, utilizando como elemento fundamental la investigación colectiva del pasado de ese ambiente. El resultado se ha denominado Historia Regional (Historia Matria según el historiador mexicano Luís Gonzáles y Gonzáles) por ser la historia del espacio afectivo más próximo donde el individuo nace, vive y muere. Podemos clasificar la historia según su ámbito espacial o geográfico. Así, la historia de nuestro país es la historia nacional, pero al acercarnos a espacios geográficos internos la historia puede ser regional y local.
La Historia Regional Lambayecana es aquella que nos remite al pasado de nuestras localidades distritos, provincias, caseríos, anexos, parroquias, barrios, urbanizaciones, etc; ofreciéndonos un panorama de las motivaciones individuales y colectivas. Un rasgo característico de esta historia es que se sirve de fuentes orales de las comunidades, lo cual le da un gran valor afectivo pues se vale de las experiencias subjetivas de sus habitantes. Son las narraciones, historias contadas de generación en generación, fantásticas y reales, las que dan a luz los más importantes datos de la historia espacialmente cercana. Sobre la oralidad, Eduardo Arcila Farías, historiador venezolano, “Recuerdo e historia son una misma cosa, aunque no absolutamente idénticas, pues la historia existe por sí misma, independientemente del recuerdo, en cambio el recuerdo no se concibe sino como historia”.
El conocimiento de estas experiencias fortalece la identidad de la comunidad, la integración de sus miembros y las acciones que buscan su desarrollo.
Son muchas las personas que hacen esfuerzos denodados pero desarticulados para dar forma al cuerpo de nuestra memoria colectiva. El Proyecto educativo Regional es otro esfuerzo institucional que incluye esta necesidad y que, sin embargo, pierde fuerza con el tiempo por ineficiencia y falta de perseverancia. Los clubes de historia y turismo significan el aporte de experiencias que permiten la relación Hombre – naturaleza y cubren, mayormente, el conocimiento paisajístico y geográfico de nuestra realidad. Solo dos instituciones escolares dictan la asignatura de Historia Regional Lambayecana (Colegio de aplicación de UNPRG y Colegio Mixto “Independencia de Chiclayo) y en las Universidades son muy pocos los trabajos que aporten información sobre el tema. Hacer Historia Regional es una necesidad humana de estos tiempos. El hombre presente siente necesidad de penetrar en ese mundo del pasado, constantemente se dirige a el buscando un poco de luz y lo interroga como queriendo obtener respuestas que le permitan iluminar su porvenir. Sin un pleno conocimiento de su pasado histórico, la Región de Lambayeque permanecerá desarraigada y de espaldas a tradiciones, costumbres y actos de los hombres y mujeres de nuestras más recónditas zonas geográficas y también de los lugares más cercanos. De seguir actuando de manera tan despreocupada, dichos recuerdos están condenados a perecer con el tiempo.

domingo, 28 de junio de 2009

La mujer en la historia (I Parte): Prehistoria y Edad Antigua


A manera de introducción

El presente es un estudio de trabajos diversos sobre la presencia de la mujer a la largo de la historia de la humanidad. Se divide en cuatro partes. Hoy alcanzo la primera.

Es mi propósito brindar una guía para la comprensión del rol femenino hasta nuestros tiempos. Es imposible comprender desde nuestro pensamiento las consideraciones que sobre la mujer se hicieron en tiempos anteriores. Dichas consideraciones corresponden a sistemas de pensamiento casi inexistentes o inaplicables en la actualidad.
El recordado poeta uruguayo Mario Benedetti, integrante de la generación del 45, ilumina el inicio del presente trabajo. Es justo decir que la iniciativa de investigar y escribir, de manera breve pero clara (al menos ese es mi deseo) sobre el rol de la mujer a lo largo de la historia nace con la lectura de “La mujer que camina” poema cuyo texto brindo a continuación con el deseo que disfruten el vínculo entrañable entre historia y literatura.



“La mujer que camina delante de su sombra.

Aquella a quien precede la luz como las aves

a las celebraciones del solsticio.
La que nada ha guardado para sí

salvo su juventudy la piedra engarzada de las lágrimas.
Aquella que ha extendido su pelo sobre el árbol

que florece en otoño, la que es dócil

a las insinuaciones de sus hojas.
La mujer cuyas manos son las manos de un niño.
La que es visible ahora en el silencio,

la que ofrece sus ojos

al animal oscuro que mira mansamente.
La que ha estado conmigo en el principio,

la mujer que ha trazado

la forma de las cosas con el agua que oculta”.



Los estudios sobre el rol de la mujer en la historia son, en su mayoría, recientes. Su inclusión actual, es una muestra más de la evolución del lugar de la mujer en la sociedad.
1.- La mujer en la prehistoria
A decir de Margarita Sánchez Romero, investigadora del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad de Granada (España) las mujeres son las grandes olvidadas de las sociedades prehistóricas. Después de un largo análisis del registro arqueológico (Objetos prehistóricos y contextos en que aparecen) que le permitió la publicación de trabajo “Las mujeres y la paz. Génesis y evolución de conceptualizaciones, símbolos y prácticas” puede determinar el rol de la mujer en la prehistoria que resume en las siguientes características:
a) Dedicadas históricamente a las tareas de mantenimiento (preparación del alimento, preservación de adecuadas condiciones de higiene y salud, cuidado de los miembros del grupo y socialización de individuos infantiles).
b) La vinculación de las mujeres con las crías humanas que requieren una atención constante al menos durante los primeros años de vida fue determinante en sus funciones de mantenimiento. La alimentación de los individuos infantiles mediante la lactancia era un recurso fundamental y esto no significó relegarla a una condición de desigualdad o subordinación.
c) Muchas imágenes del pasado las muestran plenamente integradas en cuestiones rituales y religiosas. No existen datos que lleven a pensar que las mujeres no cazaban o que no intervinieron en determinadas producciones, como la de piedra tallada o la metalurgia. Los ajuares funerarios enfatizan más las diferencias en estatus social y en la realización de determinados trabajos, que en la existencia de desigualdades entre mujeres y hombres.
d) Los restos masculinos encontrados en excavaciones de localidades españolas como las de Monachil, la Motilla del Azuer, en Daimiel; Peñalosa, en el poblado jiennense de Baños de la Encina o Castellón Alto, en la localidad de Galera, Granada; muestran un mayor desarrollo muscular en la parte inferior del cuerpo de los individuos masculinos, probablemente debido a que recorrían largas distancias. Sin embargo, las mujeres hacían un esfuerzo mayor con la parte superior, debido a actividades como la molienda del cereal o el acarreo de objetos.
Además, debo indicar que la arqueóloga María Ángeles Quirol, maestra de la Universidad Complutense de Madrid (España) en su obra “La mujer en el origen del hombre” (Madrid – 2000) intenta demostrar el importante papel que jugó la mujer en las primeras economías (productoras y depredadoras) en la que las mujeres se dedicaban fundamentalmente a la recolección. En algunos grupos pretecnológicos de África y Oceanía pudo determinar que mientras el hombre se dedicaba a la caza, el 90% de sustento provenía de la recolección vegetal realizada por las mujeres.
El Doctor Pepe Rodrigues de la Universidad de Barcelona (España) autor de “Dios nació mujer” (Barcelona – 1999) que “La mujer y el concepto de Dios han sido fundamentales para el progreso de la sociedad humana. Los conocimientos arqueológicos, históricos y etnográficos actuales indican que la mujer prehistórica no estuvo sometida al varón sino que, por el contrario, las comunidades de nuestros antepasados dependieron de su triple función como procreadora, organizadora y productora. Desde que comenzamos a evolucionar como homínido hasta el inicio de la era agrícola, el desarrollo de las estructuras psicosociales y adelantos técnicos que posibilitaron la civilización fue obra de mujeres. Hace unos 30 000 años no existía el concepto de Dios, pero tomó vida y forma al tiempo que los humanos desarrollamos el pensamiento lógico-verbal. Las pruebas arqueológicas muestran que el primer “Dios” generador - controlador fue concebido y reconocido como mujer durante más de 20 000 años y que no hubo más divinidad que la femenina hasta que, entre el 6 000 y 3 000 a.C., por necesidades socioeconómicas, apareció el concepto de Dios varón”
2.- La mujer en la Edad Antigua
Recordemos a la poetisa Julia Prilutzky, ucraniana y nacionalizada argentina, representante de la generación poética de los 40 (como matizando lo escrito) y evitemos caer en la modorra de las lecturas largas y sin sentido. En el poema “esta bien, seré dulce” aporta versos que bien podemos ligar a la concepción propia de la mujer en la Edad antigua. Dice así:



“Está bien. Seré dulce y obediente

o lo pareceré. Te da lo mismo

Necesita, de pronto, tu egoísmo

que yo me quede así, sumisamente,
Sin sufrir, sin dolor, sin aliciente,

sin pasiones al borde del abismo,

sin mucha fe ni un gran escepticismo,

sin recordar la esclusa ni el torrente.

Necesitas las llamas sin el fuego,

que el fuego del amor no sea un juego

y que esté el rayo aquí, sin la tormenta.

Quieres que espere así, sin esperarte,

que te adore también sin adorarte

y estar clavado en mi, sin que te sienta”.



Marcio Porcio Catón “El viejo” (195 a.C.) político, escritor y militar romano, en el contexto de la petición de derogación de la lex Oppia, que pretendió quitar el lujo a las mujeres (joyas, vestidos de colores, carros, etc.) dijo sobre la mujer “Extemplo simul pares esse coeperint, superiores erunt” (Tan pronto como hayan empezado a ser iguales serán superiores).
El investigador Juan Carlos Tello Lázaro de la Universidad “Pablo de Olavide” de Sevilla (España) en su trabajo “Sobre la situación de la mujer en la antigüedad clásica” presenta algunos aportes sobre el tema que resumo en los siguientes términos:
a) Las mujeres griegas y romanas jamás poseyeron capacidad política, no eran miembros de la polis o de la civitas en sentido pleno. En Roma, no existían legalmente. Era el pater familias, con ciudadanía plena, el propietario absoluto con derecho sobre la vida y muerte de sus hijos y gran sacerdote según los principios de su religión.
b) La mujer griega se limita a un rol reproductor mientras el hombre educa. La mujer romana procera y educa; a diferencia de la griega, la romana no esta encerrada en el gineceo participa de banquetes, colabora en la crianza, aconseja al marido, entra y sale de la casa. Esto permitió a la mujer romana acceso a la cultura.
c) La mujer estaba sometida a la potestas (padre) manus (esposo) o tutela. Esto parte del pensamiento griego que la consideraba un ser inferior que actúa por pasiones y no por razón. Sócrates (inferioridad por naturaleza) Platón (subordinación al varón) y Aristóteles (pasividad de la mujer en la reproducción y necesidad de tutela) son los referentes. En Roma, Séneca comparte el pensamiento aristotélico y Tibulo se refiere a ellas como “raza cruel y sexo sin lealtad de espíritu cambiante”.
d) La literatura griega muestra la impotentia muliebris, o "endeblez moral femenina" que la muestra como ser de maldad innata que la empuja a actuar por medio de artimañas y engaños. Esto se ve en los poemas “Odisea”, “Teogonía” o “Yambo de las mujeres”.
e) La condición jurídica de la mujer en el derecho romano cambió a la par que las costumbres y los tiempos, tal como podemos apreciar en los dos siguientes documentos. En el primero, un discurso de catón (Ex gelio), destacamos la desigualdad de trato en el derecho primitivo; Catón decía: Cuando un hombre se divorcia es juez para su mujer en lugar del censor, tiene el poder que parece, si algo ha sido hecho perversa o vergonzosamente por su mujer sea castigada, si bebe vino, si con otro hombre hace algo reprobable, sea condenada. Sobre el derecho a matarla esta escrito: “Si hubieras sorprendido a tu esposa en adulterio, podrías matarla sin necesidad de juicio; pero si tu cometieras adulterio o fueras arrastrado a cometerlo, aquella no podría atreverse a tocarte con un dedo, ni es justo que lo haga”.En el segundo, de Séneca, apreciamos cómo la mujer toma las riendas de su destino hasta límites inaceptables para la moral de finales de la república. Séneca dice: “¿Hay ya vergüenza alguna de cometer adulterio, una vez que se ha llegado al extremo de que ninguna mujer tenga marido sino para excitar al adultero? La castidad hoy en día es prueba de pusilanimidad. ¿Qué mujer encontrarás tan miserable y consumida que se contente con un par de adúlteros, y que no les divida las horas del día? Y no basta un día para todos, si no se ha hecho conducir en litera con uno, y ha pasado la noche con otro. Es vulgar y anticuada la que no sabe que el matrimonio es vivir con un adúltero”.

jueves, 18 de junio de 2009

"Corta huevos con carrizo"


La gente de Ferreñafe en general, pero especialmente los residentes del distrito de Pueblo Nuevo son, hoy menos que antes, conocidos con este peculiar apelativo:"corta huevos con carrizo".
Para entender el origen de tal mote habrá que recordar que los antiguos habitantes de nuestra región usaban el carrizo en lugar del cuchillo para cortar la carne, sacrificar animales y todo tipo de labor que implique corte profundo. Es cierto, con sus tallos secos se fabrican techos para viviendas modestas, cortavientos y esteras. Sus hojas son excelente forraje para el ganado, sus flores se usan en variados adornos y arreglos y de su celulosa se obtiene papel; pero de todos sus usos nobles, debo destacar el de “cuchillo” para dar sentido a la historia que leerán a continuación.
Cuenta Don Julio César Sevilla (sociólogo, maestro y excelente ser humano) que durante la guerra del pacífico, en la zona de Pueblo Nuevo, un grupo de soldados chilenos ingresaron a una picantería con la finalidad de consumir chicha y piqueos. No era la primera vez que lo hacían y está demás decir que la cuenta nunca era cancelada. Se encargaron muy bien los invasores de pisotear la autoestima de nuestros paisanos portándose como dueños de una tierra que no era la suya y que ocupaban con las fuerzas de las armas de manera abusiva. Esta vez los hechos resultaron terribles: la hermosa hija de la propietaria de la picantería vio su honor mancillado. Recuperada del dolor, la madre de la agraviada, dio a consumir licor en tan abundante cantidad que los soldados terminaron tendidos sobre las mesas sin conocimiento, fue la borrachera tan grande que no sintieron nada al ser despojados de sus armas y uniformes. De esto se aprovechó la madre en su dolor para, con un carrizo en la mano, amputar el miembro viril de cada uno de los soldados quienes fallecieron momentos después de horribles muestras de dolor. Sus cuerpos fueron escondidos o enterrados en el mismo lugar y la familia agraviada fugó del lugar sin dejar rastro alguno.
Menciona el profesor ferreñafano José Primo Bonilla que hasta hace poco , los pobladores de Pueblo Nuevo daban las seis de la tarde como hora límite para que los forasteros abandonen las picanterías del lugar bajo amenaza de ser perseguidos carrizo en mano.
Muchas mujeres en Ferreñafe conservan hoy en día la costumbre de usar el carrizo. Me refiero a cortar carne res con carrizo. “Corta huevos con carrizo” no es un apelativo que refiera una costumbre ferreñafana actual, es parte de aquella riqueza que brinda ferreñafe a la cultura lambayecana; sinceramente así lo creo y espero. Por si las dudas cada vez que visite la hermosa tierra de la doble fe vaya usted con pantalón de doble bragueta o mire muchas veces su reloj para abandonar el pueblo antes de las seis de la tarde. Pórtese bien y respete a las damas.
He cumplido mi deber, esta usted avisado.

miércoles, 10 de junio de 2009

Escribir, leer y aprender en la Universidad


Katherine Gottschalk y Keith Hjortshoj son investigadoras de la Universidad de Cornell en Estados Unidos, responsables del programa “Escribir en todas las asignaturas” y autoras de importantes obras como “The Elements of Teaching Writing” considerada como un gran aporte en el campo de la alfabetización académica. De ellas, principalmente, Paula Carlino, Doctora en psicología de la educación, miembro del Consejo Nacional de investigaciones científicas y tecnológicas y del Instituto de Lingüística del la Universidad de Buenos Aires (Argentina); toma su fuente de información para entregarnos “Escribir, leer y aprender en la universidad” editada por el Fondo de Cultura Económica de Argentina y recientemente puesta a disposición de la comunidad académica internacional.
Deseo aportar algunas ideas centrales del texto que, sin lugar a dudas, redundarán en beneficio de nuestra práctica educativa y de nuestros estudiantes.
1.- La exposición del docente tiene funciones específicas de gran valor potencial: Proveer información actualizada sobre investigación y teoría recientes, sintetizar ideas que se encuentran dispersas en la bibliografía, señalar contradicciones y problemas implícitos, adaptar explicaciones a los estudiantes y transmitirles entusiasmo. Sin embargo, la escritura y el habla pueden ser utilizadas por los alumnos para construir mejores comprensiones y también para incrementar su retención, porque los estudiantes recuerdan mejor lo que ellos han dicho (en tanto es su propio conocimiento) que lo que los docentes les han contado.
2.- Aprender en la universidad no es un logro garantizado. Depende de la interacción entre alumnos, docentes e instituciones. Depende de lo que haga el aprendiz, pero también depende de las condiciones que ofrecemos los docentes (y las que nos brindan las instituciones) para que el primero ponga en marcha su actividad cognitiva.
3.- El modelo didáctico habitual, que implica la exposición de lo que un maestro sabe sobre el tema, permite que quien más aprende en el proceso previo de selección y cruce de información sea el propio maestro. Omite enseñarles uno de nuestros más valiosos saberes: los modos de indagar, de aprender y de pensar en un área de estudio, modos vinculados con las formas de leer y de escribir que hemos ido desarrollando dentro de la comunidad académica a la que pertenecemos.
4.- Alfabetización académica es el conjunto de nociones y estrategias necesarias para participar en la cultura discursiva de las disciplinas así como en las actividades de producción y análisis de textos requeridas para aprender en la universidad; además de el proceso por el cual se llega a pertenecer a una comunidad científica y/o profesional, precisamente en virtud de haberse apropiado de sus formas de razonamiento instituidas a través de ciertas convenciones del discurso.
Pienso que alfabetizar académicamente implica abrir el currículo para permitir que ingresen a el los estudiantes con sus fortalezas, debilidades, anhelos y necesidades. Luego saldrán contenidos que fortalezcan el vínculo y la interrelación maestro alumno. Es necesario incluir la enseñanza de la lectura y escritura integrando la producción y el análisis de textos en la enseñanza de todas las materias pues leer y escribir son parte fundamental del desarrollo profesional y académico de maestros y futuros graduados. Además “elaborar y comprender escritos son los medios ineludibles para aprender los contenidos conceptuales que se deben conocer”.

viernes, 29 de mayo de 2009

Chiclayo: aquellas cosas que añoro


De Chiclayo de mi niñez muchas cosas añoro, no lo digo con nostalgia pues el recuerdo vive; cierro los ojos y vuelvo a los tiempos más hermosos, tiempos de gozo, días de aventuras y tradiciones, de panquiteras, banjios, batea en zarza y espesado. Del tiempo recorrido hasta hoy fue mejor el pasado y, aunque Chiclayo es eterno, radica en mi pecho lo tierno, la impronta: Soy cholo de piel cobriza, muy quemada por la brisa de nuestro vecino mar, empezaré a caminar y daré sin parar a cada recuerdo sonrisas.
Casi a las seis de la tarde entre lunes y domingo, anunciaba una señora de estatura baja y descalza, que tenía en su canasta envuelta cual joya de oro, el más rico tesoro de la culinaria chiclayana. Una panquita renegrida por el fuego del tostón, con una life escondida como en el campo el chiroque, se mostraba ante mis ojos con singular coqueteo, buscaba que de el estoque y no un simple toqueteo. Se comía con ají en agua de buen color amarillo, y salía del bolsillo una moneda de a sol, de aquellas blancas, medianas, con la cara del cacique, vale aquel precio y aun más la sabrosa “panquita de life”.
En la casa de Bartola se comía “batea en zarza” y la sala se llenaba con la gente del molino, por cuidar el intestino con una chicha asentaban. Una fuente para tres, era costumbre de aquellos, que en la propiedad de los Piedra a diario laboraban, y entre cucharadas matizaban con un sonido de banjio y buenos valses criollos, yucas , comotes y ají; cuando pases por ahí recuerda bien lo que digo, encontrarás el huequito en el barrio “San Martín”.
No puede quedar rezagado un plato que es la delicia, y aunque en último lugar de a conocer su atributo, jamás quedará de lado, debo tratar ahora de su majestad: el espesado. De color verde el maíz por su mezcla con culantro se sirve en un plato hondo con abundante arroz amarillo, la carne de res en su brillo, lentejas, yucas y ají, no descuiden por ahí poner caballita salada. Es el plato de los lunes según manda la tradición aunque se saborea lo mismo sin importar la ocasión.
No puedo dejar de decir que todos los platos de arriba hasta hoy los puedes probar, pero el sabor es moderno, perdió lo tradicional. Se comía envuelto en el humo o se olía en el ambiente el carbón, se veía a lo lejos la cocina y en la puerta una banderita blanca mostrando una rama verde y ají, indicaba que ahí se cocinaba sabroso y que además podías pedir la yapa o cariñito; hoy Chiclayo no es chiquito, pero conserva su historia, he de darla a conocer hasta que pierda la memoria.