domingo, 28 de diciembre de 2008

Túcume: Edén de Pirámides


¡No hay tierra mas hermosa que la mía!. Es una verdad que orgulloso deseo compartir. Túcume es cuna de hombres sencillos y trabajadores. Mis abuelos y sus ancestros, mi madre, tíos y primos dan vigor a tal idea. Su paisaje, historia, religiosidad y tradiciones la convierten en una tierra de ensueño cuyo innegable valor para dar forma a la historia de nuestra Región deseo demostrar brevemente a través de la información que brindo a continuación.


Sobre el valle que Cala Fundara

Con la estirpe ancestral de Naylamp

Surge Túcume, edén de pirámides,

Noble cuna del gran Villarreal.


De la lectura de la “Leyenda de Naylamp” narrada por el cura lambayecano Justo Modesto Rubiños y Andrade, cura de Pacora y Mórrope en la época del Obispo de Trujillo Baltazar Jaime Martínez Compañón y Bujanda, y Don Miguel cabello de Balboa; se puede desprender que los nietos de Naylamp Señor fundador de las tierras lambayecanas; se dispersaron, entre otros lugares, por Jayanca y Túcume. Los pobladores de aquellos centros poblados construyeron y usaron con diligencia en Canal Taymi, torrente de agua que hasta hoy permanece, para el desarrollo y expansión de su actividad agrícola.
Mas adelante entre los años 1100 y 1350 el complejo urbano de Túcume era el centro político de Lambayeque. Tal fue su importancia que, según el investigador monsefuano David Ayasta (Quien hace referencia a investigaciones de Enrique Bruning y Susan Ramírez) tenía una pachaca o parcialidad especializada de pescadores o “lizeros” llamada Faquescoch en el litoral lambayecano.
A la llegada de los españoles, Túcume fue uno de los lugares que mayor interés despertó. Habían ingresado a Motux y lo encontraron vacío; en Xayanca no se detuvieron. En Túqueme o Tucmi pernoctaron en su transito a Caxamalca apoyados por los Cañaris con la finalidad de conocer y capturar al Inca Atahualpa.



Lambayeques aguerridos forjaron

En tus lares su audaz capital

Y plasmaron solemnes pirámides

Prototipos de tu identidad


El pueblo de “Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Túcume” fue “fundado” por el visitador Gregorio Gonzales de Cuenca el año 1566 durante la visita realizada a las tierras lambayecanas entre 1566 y 1567, con los pobladores de Túcume viejo y Muchumí (Mochumí). En aquel tiempo García de vargas era Corregidor del Repartimiento de Túqueme y Lorenzo Zamudio era Encomendero de dicho Repartimiento. No se puede hablar de una fundación dando a esta el mismo rigor que el aplicado para dar a luz ciudades coloniales. Lo de Gonzales de Cuenca fue la oficialización de la existencia del centro poblado en documentos de la corona. Antes de aquella “fundación” Juan Roldán Dávila y Juan de Osorno habían sido encomenderos del lugar.
El visitador hace referencia en sus documentos al nombre del pueblo como “Túqueme” recogiendo la versión de Pedro Cieza de León en “Crónica del Perú” publicada en 1553 (Primera parte) información resultante de su recorrido por el Perú desde 1548. Este término (”Túqueme”) es distinto del utilizado por el cronista Gracilazo de la vega que, en “Comentarios Reales”, lo denomina Tucmi. Se sabe que el nombre del pueblo proviene de la voz yunga “Tok” que significa Hogar. La actual ubicación geográfica data de los años 1620 a 1622 cuando Túcume viejo fue inundado por el Río La leche.

Hoy tus valles sonríen fecundos

Y la leche ilumina tu faz,

Villarreal navegando en tus vientos

Su paciencia te supo entregar.


Luis Millones, en su publicación “Dioses Familiares: Festivales populares en el Perú contemporáneo” publicada por la Editorial del Congreso de la República el año 1999, refiere en el capítulo V sobre “Dioses y demonios de Túcume” que una vez fundado el pueblo se estableció la parroquia y la Virgen Inmaculada como patrona. Hace alusión al trabajo de los curas que se encargaron de motivar a la población a una lucha contra luzbel (Satanás) enraizado en las prácticas idólatras de la antigua población prehispánica; contando con la protección de la Santísima Virgen que puso en manos de un ángel la lucha del bien, siempre victorioso, contra el mal condenado a la derrota eterna. Así se explica el origen de la tradicional danza de los “Diablicos” que todos los años acompaña la procesión de la Virgen María.


Tucumanos con fe y trabajo

Procuremos la superación

Desde el cielo, nos guía la virgen

De la purísima Concepción.


En tiempos republicanos notamos que fue durante el segundo gobierno de Don Andrés Avelino Cáceres que se crea el Distrito de Túcume el día 17 de Noviembre de 1894, estableciendo como capital el centro poblado del mismo nombre. Su extensión es de 90 Kilómetros cuadrados y sus actuales límites son: Al norte, con el distrito de Illimo, al sur con el Distrito de Mochumí, al este con el distrito de Pítipo y al oeste con el distrito de Mórrope. Hoy el pueblo, debido a su crecimiento demográfico, se ha extendido dando pie a la formación de los Pueblos jóvenes “Federico Villarreal” y “Rudecindo Zavaleta” , la gente de mi tierra dedica su esfuerzo a la agricultura y la ganadería; en centros poblados como “Cruz blanca”, “Sasape”, “La raya”, “Los Sánchez”, “San Bernardino”, “Sasape viejo”, “Túcume viejo”, “El Orcón”, “La Pintada”, “Los Bances”, “Payesa”, “Zápame”, “San Carranquilla” y “Sifón”.


miércoles, 24 de diciembre de 2008

En Jesús, Dios está con nosotros


La plaza principal de la ciudad luce hoy mas bella que nunca. Una lluvia de luces cayó y llenó las calles de color. Las palabras: paz, esperanza, amor, bendición, compartir; están en boca de todos los hombres que, además, desean y piensan en ser mejores.
Los cantos navideños lo indican: ¡Dios está con nosotros! a nacido el Salvador. Esta noche de paz y amor solo interesa dirigir la mirada al pequeño niño de Belén. ¡Dios existe y es real! Y ha sido invitado a posar en el hogar de los hombres y mujeres de buena voluntad que entonan villancicos alrededor de una mesa mientras en el cielo los ángeles de Dios entonan alabanzas según nos recuerda un texto bíblico.
Dios se ha hecho hombre en Jesús. Esa es la buena noticia. Su origen y naturaleza divina no lo separó de la comunidad que le rodeaba y tampoco lo separa de nosotros, por el contrario, nos vincula, nos une, nos acerca. Jesús no habitaba en las nubes, en las alturas místicas, ni en un monasterio contemplativo. ¡Tomó residencia en la tierra!. Su vida humana fue una constante y profunda relación con los demás, con los que quiso compartir en lo más profundo toda la realidad de nuestra vida. En Cristo, Dios quiso estar más cerca de nosotros.
«Nunca te permitas a ti mismo encerrarte tanto en tu propio mundo, que pases por alto lo que Dios quiere que encuentres en el suyo». Debemos reconocer que en estos tiempos hemos reducido la espiritualidad a breves momentos de nuestra vida reservados para ese fin. Para muchos navidad es uno de esos momentos. Esperamos que si Dios quiere decirnos o mostrarnos algo lo haga en esos lapsos cortos de nuestra oración o de las celebraciones en la Iglesia. El resto del tiempo la mayor parte de la gente vive desconectada de Dios. En navidad todos debemos unirnos al pequeño de Belén que, rodeado de sencillez, toma la iniciativa y se acerca a nosotros.
La imagen del pesebre choca con nuestras aspiraciones. Pensamos: Para un Rey un palacio, no un lugar entre animales. Sin embargo, el acontecimiento mas importante de nuestra historia ocurrió en medio de la pobreza y las privaciones.
Belén nos recuerda que solamente unos pocos perciben los eventos más significativos del obrar de Dios y que esos pocos deben proclamar que Jesús nació a quienes no lo creen, aquellos que no pueden decir que Dios está con nosotros. El Señor está, y obra conforme a sus propósitos. Esta certeza debe servir de ancla para nuestras vidas.

sábado, 13 de diciembre de 2008

"Algunos nombres de los pueblos de mi tierra" II parte


En un artículo anterior hice mención a una serie de términos provenientes de la lengua yunga, llamada por algunos muchik, del quechua y de apellidos de conquistadores españoles que hoy denominan a importantes centros poblados de nuestra región.
Deseo complementar la toponimia u onomástica geográfica iniciada hace poco y seguir brindando información sobre los nombres de los pueblos de nuestra hermosa y bendita tierra. El reto es terminar de estudiar el significado de cada nombre de los pueblos lambayecanos en el deseo de contribuir a preservar nuestras tradiciones e identidad.
Según estudios de Don José Sebastián Barranca Lovera y el clérigo Fernando de La Carrera Daza el término Ferreñafe proviene de alguna de las siguientes fuentes: Del nombre de un indio llamado Ferriñafi Sinopullaqui, elegido por el encomendero español Don Juan de Osorno para administrar el valle de Túcume (Tok) o de la palabra yunga Firruñap que significa “Entre cerros” o “En medio de caminos”. La palabra yunga se usó hasta el siglo XVIII en que se reemplaza por la actual denominación.
Mocupe, tierra de las playas “Cañaloche” y “Cabeza de toro”, del Mural de Úcupe y de las Huacas “Teodora” y “Chaquiras” es un distrito cuyo nombre corresponde a la lengua yunga o mochica y significa “Lugar en la profundidad” o “Pueblo en una hoyada”.
Chongoyape, la tierra de “Santa Catalina de Alejandría”, el “Cerro Mulato” y cuna de la orfebrería lambayecana al haberse descubierto en sus entrañas valiosas joyas de la tradición Chavín, tiene un nombre que proviene de la lengua quechua y significa “corazón triste” o “Corazón que llora”.
Otros pueblos con nombre quechua son Incahuasi o Incawuasi cuyo significado es “Casa del Inca” y Cañaris o Kañaris (Kañari) que significa “Si hay” aunque otra versión indica que el término Kan significa también en quechua culebra; por lo cual podría el nombre significar “Hay culebras”.
La palabra Uyurpampa identifica a un centro poblado del Distrito de Incahuasi en la Provincia de Ferreñafe, y significa “llanura de vientos fuertes”.

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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Jesús de Belén


En Belén, lugar insignificante al ojo del hombre, apenas visto o reconocido, a la luz de una estrella, con la única fuerza natural de su madre, ante la atenta y extasiada mirada de su obediente padre, entre animales y sobre un pesebre envuelto en pañales... ¡Un salvador nos ha sido dado! En el cielo, los ángeles dan Gloria al Hijo de Dios, al segundo Adán, al Cordero sin mancha que quita el pecado del mundo, al prometido, al esperado, al deseado de todos los tiempos, a quien estará y apacentará con poder de Dios, a nuestra paz... Ieosus Christos Theos Uios Soteros, ¡Jesucristo Hijo del Dios salvador!
Mirar a Belén por un instante cada año nos permite apreciar lo que Dios intenta recordarnos cada día: Tenemos oportunidad de dar sentido espiritual a nuestra vida, de retomar los caminos simples pero altos con Cristo, por Cristo y en Cristo; de volver a ser niños pues solo como ellos entraremos en el Reino de los cielos, de despojarnos de toda falsedad para revestirnos de la bondad santa de aquel que está en el pesebre.
Belén nos invita a unirnos a nuestro Dios que es amor, amando a aquellos a quienes tenemos cerca y a los demás a quienes ni siquiera conocemos. Navidad remueve nuestra comodidad y despierta en nosotros la necesidad de tocar la vida del prójimo que vive “lejos” de nuestro pequeño mundo. ¡Es nuestra vocación! Pues hemos sido bendecidos para bendecir.
El cristiano en navidad es una persona que sabe que muchas cosas en su vida tienen que cambiar. Tiene los ojos muy limpios pues debe descubrir las huellas de Dios en el mundo. Tiene los oídos abiertos y afinados pues debe escuchar los anuncios del Profeta, las Palabras de Jesús, los gritos de las víctimas, las voces de los niños. Tiene las manos abiertas, disponibles, serviciales, generosas, compasivas. Contagia el optimismo y la esperanza en el mundo sin quejarse de sus debilidades pues sabe que en Cristo radica su fortaleza. Es alegre aunque conoce el sufrimiento. Es una persona de oración que eleva sus brazos en actitud suplicante pues sabe que de poco o muy poco valen sus propósitos sin la fuerza de lo alto, la fuerza del Espíritu Santo, que fecunda nuestra historia y nuestra vida como fecundó el vientre de María para que naciera el Salvador.
¡En navidad tenemos la hermosa oportunidad de ver a Jesús! Pero ¿Cómo y dónde lo puedo encontrar? Santa Teresa de Calcuta diría: (Jesús está en...) el hambriento para ser alimentado, el sediento para ser saciado, el desnudo para ser vestido, el desamparado para ser recogido, el enfermo para ser curado, el solitario para ser amado, el indeseado para ser querido, el deficiente mental para protegerlo, el mendigo para darle una sonrisa, el mudo para hablar por el, el tullido para caminar con el, el anciano para ser atendido... ¿Quién es Jesús? Es mi Dios, mi esposo, mi vida, mi único amor, es mi todo.









domingo, 30 de noviembre de 2008

¿Hubo una evangelización prehispánica?


El etnólogo francés Paul Rivet, autor de una de las teorías sobre el poblamiento de América, creador del Museo del Hombre de París y secretario general de la Sociedad de Americanistas (1937) menciona en su obra: “Los orígenes del hombre americano” (1943) que “En muchas regiones de América se conservaba hasta la llegada de los españoles la leyenda de que hombres pálidos y barbados habían visitado estas tierras”.
El presente artículo pretende acercarles al conocimiento de algunas de dichas leyendas y relacionarlas con el estudio sobre la hipótesis de una supuesta evangelización prehispánica realizado por el historiador italiano Luigi Guarnieri Caló Carluci, al cual haré referencia líneas abajo.
1.- Los mitos sobre los dioses americanos
Un antiguo mito Chibcha sobre Nemqueteba nos indica que 1 400 años antes de la llegada de los españoles, en la zona de la sabana colombiana, apareció por el este un personaje de características peculiares. A decir de Jesús Arango Cano en su Obra “Mitos, leyendas y dioses Chibchas” (1965) se trata de un “Anciano con Gran fuerza de voluntad, de cabellos largos y barba blanca hasta la cintura; montaba un animal nunca antes visto. Instruyó a los primitivos habitantes de la región en actividades manuales y ordinarias”. Además, impartió normas que recuerdan a la doctrina cristiana. Más adelante otro personaje mítico, Bochica, es visto por este pueblo como salvador de las inundaciones.
La Cultura Inca conservó el mito de un dios ordenador del caos que enseñó a trabajar la tierra y a gobernar la sociedad. Tal dios fue llamado Viracocha y era descrito como un hombre anciano de piel blanca o pálida que tenía una barba muy crecida y se vestía con una túnica larga y sandalias. Sobre su aparición las versiones son distintas. Una, la de Pedro Gutiérrez de Santa Clara recogida por César Toro Montalvo en la Obra “Mitos y leyendas del Perú”, sostiene que “procede del mar sobre una balsa con velas. Llegó a la costa norte en el pueblo de Paita y les enseño a los pobladores la manera de navegar y pescar, buena doctrina y normas. Después desapareció y no supieron a donde había ido a parar”. Otra versión del cronista español Cristóbal de Molina, quien a decir del historiador portugués Henrique Urbano es quien mejor conoce las cuestiones de la religión incaica, indica que apareció de las entrañas del lago Titicaca indicando que es el lago ubicado a los pies del dios de los báculos.
2.- Sobre la supuesta evangelización prehispánica
El Diario “L Osservatore Romano” (Ciudad del Vaticano) publicó el mes de mayo del presente año un artículo titulado “La leyenda de un apóstol llamado Viracocha” en el que trata “La hipótesis de que los indios americanos hubieran recibido la predicación evangélica en tiempos remotos”.
El artículo se basa en una conferencia dictada por el historiador italiano Luigi Guarnieri Caló Carluci sobre “Las poblaciones indígenas en las crónicas del nuevo mundo” en la que hace mención a los cultos americanos cuyas características eran reconocidas como “Familiares” por los predicadores cristianos.
Entre los datos brindados por Caló Carluci destaco los siguientes:
· El cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo en 1535 formuló la hipótesis de que los indios hubieran conocido las predicaciones evangélicas.
· Fray Bartolomé de las Casas tuvo noticias sobre la presencia de cruces en Yucatán y cultos trinitarios en Chiapas.
· En el Perú existió el mito de Viracocha y el cronista Juan de Betanzos habló sobre un dios que parecía contener elementos cristianos y andinos pues predicó el amor antes de desaparecer.
Muchos españoles al escuchar por primera vez las leyendas de los naturales sobre el origen del mundo identificaron características similares a las de los europeos en los personajes míticos. Sin embargo, las historias que hoy conocemos, son el resultado de un sinnúmero de modificaciones realizadas por los propios españoles quienes interpretaron y agregaron o disminuyeron términos a las historias de los naturales americanos con la finalidad de explicar el poder de nuestro único Dios. Concluyeron que la única forma lograr una comprensión cabal de las cualidades de Yahvé era partiendo del conocimiento que los naturales tenían de sus propios dioses. Por eso eligieron algunos “Cuyas muestras de poder” se asemejaran al Dios nuevo mostrado por los europeos.
Pero ¿Existió una evangelización prehispánica? Afirmarlo es ingresar en el campo de lo especulativo. Las historias en las que se basa tal hipótesis no fueron originales, fueron manipuladas en un contexto de evangelización primitiva en los nuevos territorios a los cuales el Evangelio no había llegado.
El primer Concilio Limense convocado por Fray Jerónimo de Loayza y realizado desde Octubre de 1551 hasta febrero de 1552 trató el tema de la catequesis de los indígenas en un contexto en el cual la mayor preocupación era la extirpación de la idolatría. ”. Este concilio rechazó la idea de la evangelización prehispánica.
Según Martín Scheuch Pool, Teólogo de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, “(En el primer Concilio Limense)…Se insistió en que la doctrina debía enseñarse de manera uniforme. Había que adaptarse a la forma de pensar de los indígenas y ser particularmente cuidadosos en la transmisión de la fe”.
Caló Carducci se refiere, también, al agustino criollo Antonio de la Calancha quien narra que “Los peruanos tuvieron de sus señores leyes y gobierno conforme a la ley natural, lo que permitió que se mostraran dispuestos a recibir correctamente, de la mano de los españoles, la evangelización”. Es, entonces, posible entender que los naturales americanos fueron desde los primeros tiempos de la evangelización americana partícipes de un proceso de sincretismo religioso del cual hoy somos testigos.
Según su Santidad el Papa Benedicto XVI durante su última visita a Brasil “(El Evangelio cristiano)… no fue una imposición de una cultura extraña para las culturas precolombinas, pues gracias a la evangelización conocieron al Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas".

viernes, 14 de noviembre de 2008

"Los nombres de algunos pueblos de mi tierra"



Para conocer más acerca de nuestras raíces y escarbar hacia las entrañas mismas de nuestro ancestro cultural les aproximaré al origen de los nombres de algunos de los pueblos más representativos de la Región de lambayeque en la actualidad.
Fernando de la Carrera Daza, sacerdote peruano del siglo XVII y Vicario de Reque, en su obra “Gramática de la Lengua Yunga”, nos dice que la palabra “Monsefú” se origina de “Omansefuac”, “Omensefee” u “Omolsoefoet”, que en lengua yunga significa "Dios castiga al que ofende la tierra". Los primeros monsefuanos eran considerados “Castigados” pues vivieron inicialmente en “Chuspo” (Callanca) y debido a inundaciones y epidemias tuvieron que trasladarse a la zona en la cual están actualmente asentados.
En el siglo XVII, Reque o Requep formó parte del Corregimiento de Saña. El término deriva de la palabra yunga "Recksi” o “Recka" y significa "Espuma de Chicha”.
Eten, “Santa María Magdalena de Eten” ó “Magdalena de Eten” (Según Don Ricardo Palma) “Tierra del sombrero”, del “Divino niño del Milagro” y de la Huaca “El Taco” debe su nombre a la palabra yunga “Atín” que significa “Amaneció” o “Donde nace el sol”.
Motupe o Motupi (Según El Inca Garcilaso de la Vega” en el Capítulo 2do del libro 9 de los “Comentarios reales”, tierra de “Apurlec” y la “Santísima Cruz de Chalpón” debe su nombre al término yunga “Motux” que identificó también a un cacicazgo y significa “Sombra del indio”. Perteneció en tiempos coloniales al corregimiento de Piura.
Xayanca o Sayanca son las palabras que dieron origen al nombre Jayanca. La “Tierra del vino” y el “Jotoro” guarda relación con los términos “chayay”, “Sayay”, “Chayanca” que significan “Llamar” ó “Permanecer de pié” y “lamcarlech” (según “La visita de Jayanca y Pacora” realizada por Sebastián de Gama en 1540) o "lampatef" (según José Maeda en los estudios de los títulos de la Hacienda Ja) y que significa “Cabeza de agua”.
Pacora, “La tierra de los Pablitos” debe su nombre, según José Uchofen, al apellido de un sacerdote español que en tiempos de la colonia llegó con la misión de evangelizar y convertir a sus habitantes a la religión católica.
Tucmi (Según Garcilaso) ó Túqueme (Según Cieza en “Crónica del Perú”) son los términos que dan origen a la actual palabra Túcume y proveniente del término yunga “Tok” que significa “Hogar”.
La mayor parte de los términos entregados corresponden a la lengua Yunga o mochica, otros son términos provenientes de los apellidos de los españoles notables dispersos en algunas zonas de la región.

martes, 11 de noviembre de 2008

Su Nombre es PIMENTEL



Para comprender el origen del nombre es necesario hacer un recorrido histórico que nos ubica entre agosto de 1566 y marzo de 1567 cuando el doctor Gregorio González de Cuenca visitó los repartimientos de indios de Lambayeque notando que los indios de Chuspo (Monsefú) acudían en ocasiones hasta la zona que aludimos a realizar sus faenas de pesca artesanal.
En 1784 cuando fue creada la Intendencia de Truxillo (Trujillo) contaba con 7 partidos o provincias entre las que se encontraba Lambayeque. A su vez, el partido de Lambayeque tenía un conjunto de “Doctrinas”, “Parroquias” o “Curatos”. En este tiempo, Pimentel, no era un puerto, ni siquiera un pueblo reconocido. En su zona litoral, dedicados a la pesca artesanal, ya residían grupos de “cholos Indígenas” (así llamados de manera despectiva). Se trataba de un embarcadero desde donde se trasladaban ciertos productos a medianas embarcaciones para su traslado a los diversos puertos del litoral.
Más adelante, a inicios de la República, sobre la base de las antiguas intendencias se crean los Departamentos y tanto Lambayeque como Chiclayo son ubicados como parte del departamento de La libertad. En la obra póstuma de Mateo Paz Soldán titulada “Geografía del Perú” (1862), Chiclayo aparece como Provincia del Departamento de La Libertad y se dice que “Contiene catorce distritos, una ciudad que es Chiclayo, una Villa, quince pueblos, una estancia y once curatos”. Se menciona a Eten y San José como sus distritos del litoral. Pimentel no aparece en las listas de Distritos o de Curatos.
“Poco a poco la citada playa de pescadores se convirtió en una caleta habilitada para efectuar operaciones de cabotaje, embarcando por ella productos de la ciudad de Chiclayo y recibiendo otros de diversos puertos del litoral peruano”. No era una actividad constante dada la importancia del puerto de San José que entre 1840 y 1860 era el punto de inicio de las actividades de importación y exportación de nuestra región. A Pimentel se le llamó Caleta de Salaverry (hasta el gobierno de Don Ramón Castilla) y años después es reconocida con el nombre oficial de Caleta de la Concepción de los valles de Chiclayo.
Sus pobladores, como ignorando tal denominación, llamaron a la zona con el actual nombre en honor al Capitán Don Ricardo Pimentel, marino peruano y descubridor de la importancia del antiguo embarcadero por las mejores condiciones que brindaba a diferencia de San José, proveniente de una familia de prósperos comerciantes y, que además, uso este lugar para realizar faenas de estiba y desestiba motivando al desarrollo comercial de la zona.
El traslado de carbón, chancaca y arroz se comenzó a realizar por Pimentel. Es en este tiempo cuando Pimentel es considerado por la aristocracia de Lambayeque como zona de veraneo. Anteriormente San José contó con tal “Honor” hasta que el común de la población invadió tales playas. Llegaron entonces las lanchas y grúas, se construyó el ferrocarril y el dinamismo de nuestro mas cercano puerto se echó a andar.