viernes, 24 de octubre de 2008

Palmas a un hombre sabio y humilde


Cada año el Estado peruano distingue con las “Palmas Magisteriales” a personalidades cuyo desempeño en labores pedagógicas y en bien de la cultura y el progreso del país han contribuido al desarrollo del Ser. Implica también el reconocimiento de las cualidades y aptitudes profesionales de personas que, como Guillermo Baca Aguinaga, son un ejemplo de responsabilidad social, valor cívico, entrega a sus principios políticos, honestidad, humildad y esperanza en el hombre y sus posibilidades.
La expresión de las cualidades personales de Don Guillermo en su vocación como maestro e investigador, muestran una vida caracterizada por la excelencia, servicio, esfuerzo desinteresado, silencio sabio, y el aporte permanente en las luminosas páginas del saber humano. Su labor en el campo de la divulgación científica es notable; 36 años en las aulas universitarias desempeñándose de manera brillante le han merecido diversos reconocimientos a nivel nacional. El Gobierno Provincial de Chiclayo, el Congreso de la República y, ahora, el estado peruano en representación de toda una nación rinden su admiración a tan ilustre lambayecano, ejemplo de generaciones presentes y futuras.
El Ministro de Educación ha reconocido en ceremonia especial las cualidades del sencillo chongoyapano, nacido en 1923, al pasear su inteligencia y talento como diputado, senador, constitucionalista, alcalde de Chiclayo, presidente de organismos regionales, gobernador político y comprometido líder social e indesmayable promotor de la “Casa Comunal de la Juventud”.
Guillermo Baca Aguinaga podría ostentar cargos en la función pública o ser miembro del Congreso; sus títulos y trayectoria política le harían merecedor de tales y más altas instancias. Sin embargo prefiere las más humildes posiciones de servicio. Se regocija de la amistad sincera, de la unión de la familia, de la fe en un Dios al que ama, de su “Casa del pueblo” que es también su hogar, de su antiguo Wolsvagen al que edificó un monumento, de su pueblo, de su patria, de su partido al que entregó sin miramientos una vida que enaltece y no avergüenza. Estos méritos, entre muchos otros, le merecen el aprecio y respeto entrañable de un pueblo que lo admira. He tenido el privilegio de conversar con el en alguna oportunidad y la experiencia resulta apaciguadora, bella por la sencillez de sus mensajes y la inspiración de su experiencia. Si las palmas magisteriales son el premio del estado, el respeto es el premio de su pueblo que lo considera una personalidad tan insustituible como venerable.

¿Mostramos los maestros el verdadero rostro del Dios invisible?


Algunas ideas previas…
1. La siguiente es una verdad: Estamos fuertemente condicionados por la imagen del positivista maestro contemporáneo. Hoy un maestro hace, generalmente, inversiones muy limitadas en la vida de sus alumnos, en situaciones altamente controladas.
2. Limitamos la enseñanza solo al ámbito de un aula. El proceso educativo consiste en ir de aula en aula acumulando o distribuyendo grandes cantidades de apuntes sobre infinidad de temas. El resto del tiempo, los maestros tenemos poco o ningún contacto con las personas a las que educamos.
3. La enseñanza es juzgada casi enteramente por su contenido. El mejor maestro es el que mas sabe pues “Saber y conocer es poder”; La vida y experiencia del maestro, sus convicciones y sus ideas son consideradas como elementos hostiles o innecesarios al proceso educativo.
4. La enseñanza gira alrededor de los conceptos que se transmiten de la mente del profesor, a la mente del alumno. Por eso la enseñanza se concentra cada vez más en lo abstracto, lo teórico, lo impráctico. Muchos maestros viven aislados de la realidad que enseñan, y esta falta de vínculos con la realidad cotidiana ha llevado a que la sociedad descarte poco a poco a los maestros como factores de verdadera influencia en la vida de los alumnos.


El maestro es un líder que ha sido llamado a impactar a otros con su vida. Esto quiere decir que todo maestro es líder en cuanto transmite un mensaje con todo lo que hace. Si nos remitimos a la fuente de nuestra fe que es la Palabra de Dios no vamos a encontrar en ningún lado la figura del maestro que limita sus intervenciones a lo intelectual. El maestro en la Biblia es la persona que busca tocar la vida de los demás utilizando las palabras y el ejemplo.
El problema con muchos maestros no son sus enseñanzas, sino el espíritu con el cual las imparten. El resultado de una enseñanza no acompañada por una vida de fe, es la satisfacción egoísta de cumplir con lo programado sin darnos cuenta que desprogramamos la vida de nuestros estudiantes que esperan ver en sus líderes el rostro visible de Dios.
La experiencia de un “Estudiante”
El evangelista san Juan en el inicio de sus escritos hace una declaración que no tiene nada de académica e intelectual al referirse a las cualidades de su maestro excelente (Jesús). Dice:
· El verbo se hizo carne.
· Habito entre nosotros.
· Vimos su gloria.
· (Era) Lleno de gracia y verdad.
El discípulo habla de una realidad vivida más que de una verdad aprendida. Da a conocer una experiencia personal significativa. Todo lo que adquirió de su maestro fue captado por sus ojos (ver), oídos (Escuchar), mente (Reflexionar), manos (Tocar)… se trata de todo su ser en contacto con Jesús su maestro.
La experiencia del maestro de maestros
Cuando a Jesús le decían “Señor muéstranos al Padre” respondía: “¿Tanto tiempo he estado con ustedes y todavía no me conocen?”. Es decir, quien veía a Jesús veía al Padre. Las características de Dios Padre eran presentadas fiel y claramente por Jesús como en un espejo.
Jesús no entregó palabras frías y desprovistas de vida, permitió que otros vieran al Dios del amor que estaba detrás de sus palabras. Combinó la verdad y la gracia y dicha formula resultó irresistible para los discípulos que se sintieron atraídos por Dios.
San Pablo
Otro gran maestro fue San Pablo quien se refirió a si mismo como “Un libro abierto”. Dio ejemplo y animó a que imiten su forma de vivir. A uno de sus discípulos le dijo “No permitas que nadie menosprecie tu juventud… sé ejemplo de palabra, conducta, amor, fe y pureza”
Debemos considerar lo siguiente: Cuando Dios escoge una persona para ocupar un rol de influencia pretende que entienda que cada paso de su vida, en público y en privado, en situaciones formales e informales, en familia o con amigos, va a estar revelando algo acerca de quién es Dios. Este será uno de los elementos claves en abrir o cerrar los corazones de los demás hacia el Señor.
“Tal responsabilidad no se puede llevar con liviandad. Demanda del maestro líder un temor reverente en su trabajo y un afán por perseverar en su propia experiencia espiritual con Dios. Exige que el líder recuerde en forma continua que para muchos, él es «la cara visible» del Dios invisible”.
¡Qué gran responsabilidad y privilegio!
Ser maestro universitario no es cuestión de dar una clase, ni de ser meramente un transmisor de información. Muchas veces el peligro de dominar un tema o saberse especialista en una asignatura o materia lleva a la soberbia y a la autosuficiencia. Aprender y dominar lo teórico lo puede hacer cualquiera con un poco de esfuerzo y algunas horas de lectura. Pero ser maestro según el estilo de Cristo es haber sido llamado a comunicar con fidelidad un mensaje sagrado; un mensaje que no entra solamente por los oídos, sino también por los ojos, las percepciones, las manos, la comunión, el amor, la risa, el llanto, los comentarios, los gestos y las miles de otras formas que hablamos con nuestros pares.

domingo, 5 de octubre de 2008

¿Qué se dice cuando muere un poeta? - Homenaje a Alfredo José Delgado Bravo


Se dice, tal vez, que las heridas del mundo han perdido a un intérprete; que los dolores ajenos quedarán guardados en los corazones dolientes o que las quebradas profundas y los cielos abiertos no volverán a ser descritos de acuerdo a un estilo.
Cuando muere un poeta pienso que es necesario ver morir a la semilla para luego verla dar fruto; que los dolores se hacen gemido mientras vuela el alma libre del aedo a la morada descrita desde una tierra donde apenas se sintió peregrino, desgarrado por las contradicciones de su visión entrañable acerca de la realidad humana.
Alfredo José fue un poeta admirable, por eso su muerte no quiere decir nada. Su mirada extasiada en los recuerdos, en las empolvadas calles, en el charco, en el cielo limpio y celeste de Monsefú; su visión del sufrimiento, su posición política, su pedagogía, el origen de su raza… mezcló su visión surrealista al espacio real, fundiendo en un estilo la letra de su humilde pluma a la altura de los caminos limpios del profeta.
Diría pablo Neruda, en letra que aplico al maestro: “Yo poeta, popular, provinciano, pajarero, fui por el mundo buscando la vida… aunque nadie me pagó por eso, recibí aquellas alas en el alma y la inmovilidad no me detuvo… Todos vamos pasando y el tiempo pasa con nosotros, pasa el mar, se despide la rosa, pasa la tierra por la sombra y por la luz, y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros”
Cuando muere un maestro, se muere y punto. Vuela su alma pero queda su obra. Entonces, el mundo cerrado, que se comunica solo con la voz de su altivez, se abre. La tierra diminuta que no concibe los milagros de las voces creadoras, crece. Los panes y los peces de los hombres, que esperan reposando en una cesta, se multiplican y alcanza su grandeza sobrenatural para todo el género expectante. Se abre, crece y se multiplica la obra de Alfredo José Delgado Bravo que mora eternamente en un nivel al que es imposible acceder hasta que muere la semilla.
Cuando muere el poeta importa más el dolor de los que quedan con un vacío imposible de llenar, con una ausencia fundamental. Se da paso al silencio, a las miradas profundas, a los sonidos del alma. A los ecos de sus letras vivientes en “Testigos de cargo”, “Monetario”, “Intimo ser”, “La casa Ruana”, “Las horas naturales”, “Historia intima de la tierra y el mar” y de “Para todos los mundos”.
En “Lo que ignoran los suicidas”, Alfredo José, decía: “De tal manera está hecha la vida/ que una brizna de luz puede matarla/ y la mas leve presión encadenarla/ y un aroma dejarla mal herida/ agónica y fatal, desde nacida/ Puede un dolor, no obstante, modelarla/ conferirle belleza en un acto y parla/ toda muerte dejando trascendida/mas nadie llega a tal aventuranza/si antes no la ha perdido paso a paso/junto con el amor y la esperanza/porque la vida suele, de rechazo/unir lo fugitivo de la danza con lenta agonía del ocaso”
Se abren hoy los labios al lenguaje del recuerdo, pues hay recuerdos que no necesitan ser llamados… ¡siempre están ahí! y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los amados, de los cercanos, de los queridos; el rostro sonriente que de ti guardo en mi memoria.
Querido Alfredo José, te despides porque eliges ser tú para ser recordado como semilla, porque volverás cada día con otros nombres en el corazón de cada poeta, porque eres el poeta que camina sonriente tras la luz de su destino, el poeta de las almas, el poeta de las vidas, el poeta que no muere.



sábado, 27 de septiembre de 2008

El pan nuestro de cada día

Eladio Cabañero, poeta español y uno de los más importantes representantes de la generación de los cincuenta, inicia su hermoso poema “El pan” con la siguiente indicación: “Puesto sobre la mesa el pan premia y bendice”; luego agrega en la primera estrofa:


Poned el pan sobre la mesa
Contentaos y quedaos mirándolo
Para tocar el pan hay que apurar
Nuestro poco de amor y esperanza
.


De todos los alimentos que componen nuestra dieta, el pan es el más emblemático. Se anhela en las mesas más humildes y abundantes. Lo desean hombres y mujeres de toda raza y nación de generación en generación; quienes lo han convertido en un alimento intemporal y global.
Es un alimento con significado pues se incluye en relatos históricos y legendarios que lo contienen para explicar, en muchos casos, el origen, la evolución o la respuesta a circunstancias apremiantes de muchos pueblos de la tierra. Entonces, conocer la historia sobre el origen y la evolución del pan nos acerca a la comprensión misma de nuestras costumbres y tradiciones. Conocer sobre la historia del pan es, también, conocer algo más sobre nosotros mismos.
Se sabe que los egipcios fueron los primeros en elaborarlo hace 6000 a.C. al descubrir de manera casual la fermentación, aunque muchos atribuyen sus orígenes también al pueblo babilónico. En ambos lugares se han encontrado hornos cronológicamente contemporáneos.
El trigo es el elemento esencial, en la mayoría de pueblos, para la elaboración del pan. La palabra “Trigo” proviene del vocablo latino Triticum, que significa “Quebrado”, “Triturado” o “Trillado”.

Ved que el pan es rugoso y recogido
Y tiene los colores mas humildes
Y puede compararse a todas las virtudes
Y hasta a los cabellos blancos y piadosos de un anciano


Los egipcios molían el grano de trigo con dos piedras cilíndricas llamadas Rabi, agregaban agua con lo cual formaban la masa. La masa era colocada en moldes de tierra antes de ser cocinada. El Hori, así llamaban al exquisito pan suave que lograban gracias a la fermentación, era un manjar consumido únicamente entre los faraones. Finalmente los egipcios lograron más de 60 clases distintas de pan, muchos de ellos amasados también con leche o miel. Entre ellos tenemos el de centeno, trigo negro, avena, etc.
En Mesopotamia y Asiria se elaboraban galletas cocidas que se consumían con cebolla. Se sabe que “Los griegos elaboraban galletas de pasta sin levadura”.
Los hebreos consumían el pan ácimo que resulta de la mezcla de harina de trigo, cebada ó maíz con agua y sal. Este fue el tipo de pan que consumía el pueblo judío en su huída de los egipcios y lo llamaban Matzá. Hoy la tradición católica nos invita a comer la hostia que es “Un tipo de pan ácimo en forma de oblea” el cual, consagrado por intervención del sacerdote en el acto de la transustanciación “Admirable y singular conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo” según el Concilio de Trento en 1547, nos concede el alimento que nos lleva a la Vida Eterna, alimento verdadero y sin igual.


Poned el pan sobre la mesa
Junto al vaso con agua
Ponedlo con solemne esmero sobre la mesa
Por ese sitio donde el sol dora el mantel, hilo a hilo
Y decid a los vuestros que se sienten
A rezar el padrenuestro
De la comida en paz.

La expansión del consumo de pan se logró a través de las conquistas territoriales del Imperio Romano aunque en Roma tal consumo correspondía a los miembros de la aristocracia. Solo en la Península Ibérica el pan había sido anteriormente introducido por los celtíberos que eran una de las tribus celtas de dicha península y que tuvieron el control de la región hasta la conquista romana. En pueblos como India se consume, desde aquellos tiempos, panes ácimos conocidos como Roti, Chapati y Phulka.
Durante la Edad Media los problemas climáticos sumados a la crisis rural y demográfica originan un descenso del cultivo de cereales que ocasiona una terrible hambruna complicada por la peste. En este tiempo el pan se elaboraba solo en los monasterios. Posteriormente, con el paso del tiempo, el consumo masivo de pan se normaliza pasando a ser responsabilidad del gremio de panaderos.


Ay, también, los mendigos
Con las manos extendidas a nuestra caridad
Que es lo mejor de ellos y de nosotros
Mujeres que tienen muchos pobre hijos pobres
Que los ojos les brillan mucho y los pómulos les escuecen
Que los cabellos se les enredan de bajar y subir hijos del suelo
Y porque lo criminales y los renegados
Aman el pan y a sus madres
Y porque los suicidas nunca cruzan los trigos
Y porque casi nadie lo mira sin llorar
A la hora de tener que confesar las culpas.


En el continente asiático se consume hasta hoy el pan ácimo con denominaciones como Mochi, Pita. En Asia existen también los panes Paratha y Puris que son elaborados con aceite. En Centroamérica se consumen las Arepas y las Pupusas.
El nuestro país se consume el pan de forma masiva y lo encontramos en variedades según la región geográfica en la que sean elaborados: El pan grande y dulce de Chachapoyas, el pan costeño más seco y pequeño, el pan del oriente similar al costeño pero de color más oscuro.
Deseo referirme a una variedad llamada “Tantawawa” cuyo término proviene de las voces aymaras Tanta que significa pan y wawa que significa niño. Se consume en la sierra central del Perú y, en la fiesta de todos los santos, se añade al consumo de Achacáis (figuras de personas morenas ancianas), Caballos, Coronas, Escalera y otras variedades.



Poned el pan sobre la mesa
Junto al vaso de agua
En ese momento los que amamos pueden llegar
Pueden llegar empujando las puertas y quedarse maravillados
Porque el pan es el mejor recibimiento
Cuando los que queremos llegan a nuestra casa.


Señor, el pan nuestro de cada día dánoslo hoy y perdona por no valorarlo o compartirlo como debiéramos hacerlo.

jueves, 25 de septiembre de 2008

¿Otro perro peruano?


El 22 de Junio de 1502, Felipe el Hermoso yerno de los Reyes católicos de España, se sorprendió al ver dos cosas muy nuevas para él traídas de América: “Un papagayo verde más grande que un monito, hablando lo que es increíble” y “Un perro completamente negro que alargaba su hocico según la forma de una negra”; esto según información del escritos peruano Guillermo Gallardo.
Las características dadas al animal nos hacen pensar que aquello que vio Felipe el Hermoso fue un perro peruano sin pelo, tai tai o biringo, considerado hasta hoy como única raza canina originaria del Perú. Sin embargo detalles adicionales sobre la zona de la cual fue tomado el animal del relato inicial nos acercan a una nueva versión que hoy propongo y comparto con ustedes.
En la costa sur del Perú, en el Distrito de “El algarrobal”, Provincia de Ilo, cuenca del Río Osmore; se desarrolló la “Cultura Chiribaya”, en el tiempo conocido como intermedio tardío, siendo un pueblo con un estilo de vida poco complejo y sin marcadas diferencias sociales a no ser la de un estamento alto y otro bajo.
En este lugar la antropóloga Sonia Guillén encontró en 1993 un “Cementerio” con aproximadamente 40 cuerpos de perros muy bien conservados (momificados) con los órganos internos intactos, notándose en el interior los alimentos sin digerir con algunos parásitos. Cada perro estaba en su propia tumba, envuelto en hermosos telares y rodeado de ofrendas como pescado y concha de spondylus. Esta costumbre es vista únicamente en el antiguo Egipto. El descubrimiento se dio a conocer oficialmente diez años después a la comunidad científica nacional e internacional.
Este perro, a diferencia del biringo, ha sido descrito como un animal “Tierno, chiquito y lanudo” por la propia investigadora, quien dio le dio el nombre con el cual es reconocido por los arqueólogos hoy en día: “Perro pastor de Chiribaya”. Se trata, entonces, de otra variedad de perro nativo, distinta al biringo carente de pelo. Al perro pastor Chiribaya lanudo se le ha llamado de manera despectiva por muchos años “Perro chusco peruano”.
Sus características son: Cuerpo más largo que alto, color de pelaje amarillo o rojizo, manchas oscuras sobre el lomo y la cabeza, orejas recortadas y caídas, patas musculosas que permitían al animal moverse en la arena con menos esfuerzo.
¿Qué hacía tan especial a este animal que le merecía aquel trato delicado después de su muerte? Posiblemente este animal recibía la consideración de un fiel amigo y compañero de trabajo. Los Chiribaya tenían una gran cantidad de llamas con pelaje más largo de lo normal. Necesitaron perros para el pastoreo, por eso, habiendo cumplido una vida productiva, estos animales recibían un trato excelente. A diferencia de otras culturas estos animales no eran sacrificados ni servían de alimento sino que eran cuidadosamente enterrados.
Sabemos de la intensa actividad ganadera de los Chiribaya gracias a los telares y petroglifos que dejaron para la posteridad. Esto, además, nos ayuda a entender que la ganadería de camélidos no fue una actividad exclusiva de la sierra sino que también se realizó de manera intensiva en algunas zonas de la costa.
Actualmente se realizan estudios de ADN y, seguramente, muy pronto estaremos ante el hecho del reconocimiento de la segunda variedad de perro nativo peruano reconocido a nivel mundial.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Sobre el nombre y las calles e Chiclayo


  • 1.- El nombre
    Entre las versiones más interesantes sobre el nombre de nuestra ciudad es oportuno destacar las siguientes:
    · Pudo deberse a un indio aborigen llamado “chiclayoc” o “chiclayep” que hacía acarreo de
    yeso entre las primigenias ciudades de Zaña, Lambayeque y Mórrope.
    · Otra versión sostiene que por aquellas épocas, cuando la ciudad se encontraba en plena formación, se daba en abundancia un
    fruto de color verde llamado “chiclayep” o “chiclayop”, que en lengua mochica significa «verde que cuelga». En la actualidad en los pueblos de la sierra cajamarquina a la calabaza se la conoce con el nombre de chiclayo; se cree, por tanto, que la ciudad toma su nombre de ese fruto.
    · Otra denominación indica que es una palabra traducida del
    Muchik y deriva de «Cheqta» que significa «la mitad» y «Yoc» que significa «propiedad de» o «terreno del medio de propiedad común».
    · Otros indican que en lengua mochica hay palabras semejantes a Chiclayo, por ejemplo, “Chiclayap” o “Chekliayok”, que quiere decir «lugar donde hay ramas verdes.
    Walter Sáenz Lizarzaburu calificó a “Santa María de la Concepción de los Valles de Chiclayo” como “un gran puerto interior” donde se realizaban operaciones comerciales, mediante el trueque de productos de la sierra y la costa. Un mercado este de gran movimiento. Se sabe que Francisco Pizarro lo entregó como encomienda a Blas de Atienza en 1536. Unos años más tarde siendo corregidor Juan Bautista Nano procedió a la donación del terreno que recibieron los franciscanos para una iglesia y convento en 1585. Durante el virreinato los productos mejor negociados en Chiclayo fueron el tabaco, algodón y azúcar.
    2.- Las calles
    Algunos creen que cuando se fundó Lambayeque ya existía Chiclayo, lo cierto es que muy pronto Chiclayo adquirió un movimiento e importancia mayor que la generosa y benemérita ciudad siendo llamada o reconocida, en su tiempo, como “La perla del norte del Perú”. “Sus calles más antiguas se trazaron en una forma desordenada, anárquica y en eso reside su gracia”.
    Elías Aguirre fue la Calle Real.
    Luís Gonzáles fue la calle San Sebastián.
    Manuel María Izaga fue la Calle San Isidro
    Miguel Grau fue la Calle Nueva. Larco Herrera ó “La morgue”.
    Vicente de la Vega fue la Calle San Pedro.
    Juan Cuglievan fue la Calle Santo Domingo.
    Alfredo Lapoint fue la Calle Teatro.
    Lora y Cordero fue la Calle Santa Catalina.
    No se ha podido enderezar su disposición, de manera que su recorrido desafiante a los reclamos de la modernidad mantiene vivo el recuerdo de su romana proyección. Además, en ellas, muchas de las construcciones antiguas mantienen “Capillas” con vigas de algarrobo pintadas de yeso contribuyendo a reconocer el pasado en nuestro presente. Existen todavía viejas casitas que, con patios abiertos, ventanas de rejas y banderitas blancas adornadas de verduras frescas, nos hacen pensar cada lunes en un “Domingo chiquito” como en tiempos casi perdidos.

martes, 16 de septiembre de 2008

El perro peruano o biringo



Flor de María Pachas en su narración “El perro de la luna” nos dice: “Desde tiempos lejanos, cuando el desierto cubría intensamente toda la tierra y la lluvia ausentaba su presencia para la estación venidera, aparecía por encanto de magia el perro biringo…”
Al perro peruano se le llama también “Biringo”, “Calato”, “Lampiño”, “Chino”, “Tai tai”, “Pila”, “Pelón” o “Yagua”. Es la única raza canina oriunda de nuestro país y su presencia se da a notar desde hace aproximadamente 300 a.c; tiempo en que Algunas culturas pre incas (Chavín, Salinar, Vicus, Mochica, Sicán, Chimú y Chancay) inmortalizaron a esta especie animal en sus manifestaciones culturales como mitos, leyendas, ceramios, esculturas, textiles, artesanías, etc.
Es un animal de ojos medianos negros o castaños. Hocico largo y nariz con pilosidades. Orejas anchas en la base y angostas en la punta. Cuello musculoso, flexible y largo; en algunos manchado. Cola corta con punta cubierta de pelos. Patas con músculos elásticos. Su piel puede ser negra, negro azulada y marrón.
Iván Reyna Ramos nos indica en su estudio “El perro sin pelo del Perú” que el animal carece de pelos debido a que el folículo piloso no se desarrolla como en cualquier otra raza canina, otorgándole desde entonces una inconfundible y particular característica. Hace referencia a la investigación del doctor Pedro Weiss, fundador de la Universidad Cayetano Heredia y estudioso de canes, quien sostiene que el perro sin pelo peruano no es una raza zoológica sino una variedad teratológica; es decir, un ser "mutante", y que la falta de pelo es una característica genética denominada Síndrome de Hipoplasia Ectotérmica, un síntoma que significa "totalmente calvo".
En los restos encontrados en el complejo arqueológico de Túcume, en el pasado sede de tres culturas (Lambayeque, Chimú e Inca) se han distinguido tres variedades de perro peruano sin pelo. Fue, a la vez, un animal doméstico y uno de los principales recursos de carne para la dieta de los antiguos lambayecanos.
Fue un animal de primer orden para los principales del antiguo Perú. Cuando en 1987 se descubrió la “Tumba del Señor de Sipán” (Cultura Mochica) se pudo ver que, además de sus concubinas y sirvientes, en medio de la caja mortuoria se encontraban los restos de su perro biringo.
María Reiche, célebre estudiosa de la tradición Nazca, llegó a pensar que una de las majestuosas líneas de las pampas de Nazca correspondían a un perro peruano son pelo. Tal afirmación la hizo en su obra “Contribuciones a la geometría y astronomía en el antiguo Perú”.
Durante el tiempo incaico este animal participaba de las ceremonias en honor de la divinidad lunar y en casos excepcionales era sacrificado. Además los perros sin pelo de color negro fueron considerados como “Guías de las almas” en su viaje al más allá.
Los españoles llevaron a Europa varios ejemplares como “Curiosidades”. Un manuscrito original e inédito, que se conserva en Madrid, contiene anotaciones de Francisco de Hernández donde cuenta que "En la Nueva Galicia existe una casta de perros sin pelo, de cuero liso pintado, de forma de perdigueros, aunque son algo mayores y tienen el modo de ladrar distinto a los demás, de los cuales el príncipe Carlos nuestro señor tiene uno".


Para que esta raza sea aceptada como autóctona del Perú, el Ing. de origen italiano, Ermanno Maniero, acompañado de los peruanos Enrique Ureña y Hugo Quevedo, en representación del Perú y miembros del Kennel Club Peruano, se presentaron ante la Asamblea General de la Federación Cinológica Internacional, en la cual el Ing. Maniero realizó una extraordinaria defensa sobre el "perro sin pelo del Perú", armando un largo y reñido debate hasta que por fin el 12 de junio de 1985, en Ámsterdam, Holanda, fue registrada con el número 310 en la nomenclatura de razas correspondiente al Grupo V de la FCI, en la sección de perros primitivos; y recién el 30 de mayo de 1994 fue aprobado el estándar con el nombre oficial de "Perro sin pelo del Perú".
El perro peruano sin pelo es “Un ejemplar elegante, esbelto, veloz, despierto, atento y celoso guardián; de carácter noble y afectuoso con sus amos; reservados con las personas extrañas de la casa; su dentadura casi siempre es incompleta; y su sentido auditivo está muy desarrollado. Es un perro muy veloz que llega alcanzar los 60 km por hora y puede llegar a saltar más de 2 metros de altura”.