jueves, 6 de septiembre de 2018

La “Lista Negra” de los extranjeros de Chiclayo durante la Segunda Guerra Mundial



                Figura 1: “Commonwealth of Australia Gazzette” N° 60, fechada en Canberra el 28 de marzo de 1946

¡Qué duda cabe! Desde su arribo a nuestra tierra, los ciudadanos extranjeros han sido siempre un buen ejemplo de vida en comunidad, laboriosidad y justicia. Culturalmente, no son más extranjeros. Son parte de nuestra vida social y admiramos su capacidad de adaptación como sus aportes a la cultura de nuestro pueblo. El presente artículo, es un homenaje a su lucha y legado. Busca dar a conocer, de manera respetuosa y veraz, un hecho histórico (para muchos desconocido) y que implica una lección ética a nuestra y las futuras generaciones. Nuestra ciudad se siente honrada de tenerlos en su seno.
La publicación “Commonwealth of Australia Gazzette” N° 60, fechada en Canberra el 28 de marzo de 1946, contiene el documento “Trading with enemy act 1939 – 1940” que consiste en una relación de ciudadanos extranjeros (alemanes, japoneses e italianos), comerciantes y residentes en diversos países del mundo durante la segunda guerra mundial (1939 – 1945), considerados como enemigos de la corona británica que a su vez era aliada de los Estados Unidos de Norteamérica y compartían la misma política de persecución con respecto a dichos ciudadanos. En el documento se especifica la prohibición de hacer negocios con ellos bajo cualquier circunstancia. Según el historiador ecuatoriano Patricio Rodríguez, a quien debo información fundamental para el presente artículo, “(se trata de) una lista mundial de los injustamente denominados informantes y colaboradores del Eje; lista tan oprobiosa como minuciosa con nombres y direcciones en todos los países del mundo” (Rodríguez, 2018).
La posición peruana con respecto a dicho tema fue dada a conocer por el secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores, Javier Correa, en una nota dirigida al gobierno de los Estados Unidos: “Mi gobierno está dispuesto como ya lo ha hecho en otras ocasiones, a facilitar el traslado de nacionales alemanes y japoneses residentes en el Perú a los Estados Unidos como medida de seguridad para contrarrestar las actividades desarrolladas por dichos nacionales en perjuicio de la defensa continental” (Correa, 1944)
En la parte introductoria (declaración del Ministro interino de Comercio y Aduanas) del documento objeto de este artículo, se lee: “yo John Johnstone Dedman, Ministro de estado interino de Comercio y Aduanas, Aquí declaro: …  cada una de las personas especificadas en el listado es una persona que es o ha sido en algún momento un sujeto de un país con el que su majestad está en guerra por el momento; o una persona, ya sea británico o no, con quien estamos realizando negocios en nombre o en interés de una persona, empresa o corporación con quien o con qué comercio está prohibido; y cada una de las empresas y corporaciones especificadas en el programa adjunto, si es administrado o controlado directa o indirectamente, por o bajo la influencia de, o llevado a cabo total o principalmente para el beneficio o en nombre de, las personas de nacionalidad o residente enemigo, o portador en los negocios en el territorio enemigo”
Los injustamente llamados “enemigos” residentes en el Perú son mencionados entre las pp. 876 y 888 del documento. El presente artículo hace mención solo a los ciudadanos extranjeros considerados enemigos de la corona británica y, por lo tanto, también de sus aliados los Estados Unidos de Norteamérica, residentes en el departamento de Lambayeque. A continuación con profundo respeto, lamentando la experiencia vivida por ellos y sus familias, y reconociendo su valentía y espíritu de perdón y emprendimiento; doy a conocer sus nombres:
1.     Aimoto Richard (Riichi). Motupe, Chiclayo.
2.     Arai, J. Hacienda Chacupe, Chiclayo.
3.      Bar Tokio (Eizo Uyehara). Teatro 618, Chiclayo.
4.      Demen, Guillermo. Motupe, Chiclayo.
5.     Hasegawa, Kumataru. San Pedro 52, Chiclayo.
6.     Hashikawa. San Pedro 52, Chiclayo.
7.     Hayakawa, Shotaro. S. L. Gonzalez 420, Chiclayo.
8.     Hayashida, Luiz. Juan Cuglievan 619, Chiclayo.
9.     Hayashida, Tazuhiro. 7 de enero (Maravillas) 663, Chiclayo.
10.                Hayashida, Toriki. San José 614, Chiclayo.
11.                Higa, Gitoko. Teatro 711, Chiclayo.
12.                Huchiyama, Asaichi. San Pedro (Vicente de la Vega) 50, Chiclayo.
13.                Huchiyama, Muneichi. Teatro 722, Chiclayo.
14.                Huchiyama, Rafael Soichi. San Pedro (Vicente de la Vega) 50, Chiclayo.
15.                Huchiyama, Soichi. Teatro 722, Chiclayo.
16.                Ide, Masatoshi. Teatro 704, Chiclayo.
17.                Ikehara, Santos. 7 de enero 1107, Chiclayo.
18.                Kanashiro, Eiko. Teatro 719, Chiclayo.
19.                Kawahara, Carlos Kasuo. Calle Real – Unión, Ferreñafe.
20.                Kichikawa, Katuji. Teatro 613, Chiclayo.
21.                Kichikawa, Takeo. Saenz Peña 233, Chiclayo.
22.                Kikawa, Jorge. Teatro 613, Chiclayo.
23.                Kimura, Sine. San Pedro 95, Chiclayo.
24.                Kurihara, Sazo. 7 de enero 627, Chiclayo.
25.                Maeda, Akira. Teatro 627, Chiclayo.
26.                Makino, Kenzo. Elías Aguirre 128, Chiclayo.
27.                Maoki, U. Balta 119, Chiclayo.
28.                Maoki, U y Cia. Chiclayo
29.                Maoki, Zenhichi. Tumán y Chiclayo.
30.                Matayoshi, Yoshiyuki. Teatro, Chiclayo.
31.                Mutuy, Sigueso. 7 de enero 918, Chiclayo.
32.                Miyagosuku, Enroku. 7 de enero 1107, Chiclayo.
33.                Mizuarai, Kumaki.  Balta 62, Chiclayo.
34.                Muta, Kanji. Teatro 610, Chiclayo.
35.                Muta, Mango. Teatro 610, Chiclayo.
36.                Nakaganeko, Shinei. Teatro 719, Chiclayo.
37.                Nakagawa, masao. Colón, 648. Chiclayo.
38.                Nakagawa, Yoshiro. San Pedro 817, Chiclayo.
39.                Nakanekum Sinei. Teatro 719, Chiclayo.
40.                Nakasaki, Roberto. Ferreñafe. Chiclayo.
41.                Nakagawa. Colón, Chiclayo.
42.                Ogawa & Cia. Jorge. Parque Russo (Santa Inés), Chiclayo.
43.                Ogawa, Kenho. 7 de enero 500, Chiclayo.
44.                Oyama, F. K. Chiclayo.
45.                Sakanishi, Takiji. Teatro 608, Chiclayo.
46.                Sato, A. D. Teatro 611, Chiclayo.
47.                Takahasi, Tuzin. San Pedro 160, Chiclayo.
48.                Tanaka, R. 7 de enero 1001, Chiclayo.
49.                Tatejita, Ituji. 7 de enero 918, Chiclayo.
50.                Tehiki (Tchiki) Yoshitaro. Casa Dall´Orso, Chiclayo.
51.                Toriu, Turukichi. Colegio japonés, Chiclayo.
52.                Toyomura, Tomokichi. Balta 157, Chiclayo.
53.                Uchiyama, H. San Pedro 50, Chiclayo.
54.                Uchiyama, Rafael. Chiclayo.
55.                Ueda, Ysabro. 7 de enero 1119, Chiclayo.
56.                Usauro, Maoki. 7 de enero 918, Chiclayo.
57.                Ushida & Cia, Jorge. Chiclayo.
58.                Ushida, Jorge. Teatro 627 y 701, Chicayo.
59.                Uyehara, Eizo. Teatro 618, Chiclayo.
60.                Wakamatzu, Ichisi. La Viña, Chiclayo.
61.                Weisaki, Alfredo. Ferreñafe, Chiclayo.
62.                Weiss, Karl. Chiclayo.
63.                Woyke, Carlos. Chiclayo.
64.                Woyke & Cia. Azángaro 273, Lima y Chiclayo.
65.                Yamada, Koso. 7 de enero 1601, Chiclayo.
66.                Yamaguchi, Sinkichi. 7 de enero 1107, Chiclayo.
67.                Yamamoto, Juan. Elías Aguirre 238, Chiclayo y Pisco.
68.                Yamashiro, Kotoku. Balta 310, Chiclayo.
69.                Yanagui, Carlos. Chiclayo.
70.                Yashiro, Daniel. Chongoyape.
71.                Ydogawa, Yesada. San Pedro 108, Chiclayo.
72.                Yoshida, Yshitaro. Elías Aguirre 128 – 130, Chiclayo.
73.                Yoshida, Kakuo. Elías Aguirre 128 – 130, Chiclayo.
74.                Yoshida, Tatuki. Teatro 627, Chiclayo.
75.                Yoshida, Y. S & Cia. Elías Aguirre 128 – 130, Chiclayo.
76.                Yoshida, Yojio. Elías Aguirre 128 – 130, Chiclayo.
77.                Yoshika, Uichi. Teatro 627, Chiclayo.
78.                Yoshimura, Masatazzi. Teatro 704, Chiclayo.
79.                Ysono, Tamatu. Manuel maría Izaga 249, Chiclayo.
80.                Zuzuki, Matute. Motupe.


Es notorio que en su mayoría la lista está compuesta por ciudadanos japoneses. Al respecto Priscila Lee, joven investigadora chiclayana, en su trabajo “Trato a los japoneses en Estados Unidos durante la segunda guerra mundial y su repercusión en Lambayeque” (2012) afirma que desde la caída del presidente peruano Augusto B. Leguía, en 1930, se produjo una campaña anti japonesa motivada por algunos sectores gubernamentales y periódicos nacionales… esta campaña se vio influenciada por el disgusto (envidia) de muchos peruanos por la prosperidad comercial de los japoneses en Lima y otras importantes ciudades. Por ejemplo, el 11 de octubre de 1937, J.P. Dávila manifestó, en La Prensa “Esta colonia, organizada y dirigida en forma perfecta desde Tokio, tiene como fines inmediatos la absorción de nuestros incipientes medios económicos y de las tierras de cultivo para echar profundas raíces y afirmar su hegemonía”. Se propició en los peruanos cierto recelo y temor del mal llamado “poder y acecho” japonés hacia sus negocios. Un año antes, el gobierno de Benavides publicó un decreto, el 26 de junio de 1936, limitando a 16 000 el ingreso de extranjeros por nacionalidad. Con ello los japoneses no ingresaron al país sino hasta 1939.
En 1940, unos meses después del estallido de la segunda guerra mundial el periódico “La Tribuna” publicó una nota calumniosa e infame, el 3 de mayo de 1940, informando que los japoneses estaban organizando la “Quinta Columna”, considerado como un grupo de espionaje y sabotaje; y representaban un peligro para la seguridad nacional. El gobierno del Perú, que se mostró al inicio neutral, a partir del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 se manifestó a favor de los aliados, tomando medidas severas contra los inmigrantes italianos, alemanes y japoneses.
Los ciudadanos cuyos nombres aparecen en la anterior lista y sus hijos, merecen mi admiración; son supervivientes de un tiempo horrendo y de una persecución injusta que jamás debió ocurrir. Lo escribí en un artículo anterior y hoy lo reitero: “en nombre de todas las generaciones de nuestra tierra; por lo que se hizo mal y el bien que no se hizo, por los silencios cómplices y la falta de solidaridad ¡Perdón! Son ustedes un ejemplo que dignifica a nuestra nación”.

lunes, 20 de agosto de 2018

Historia del Distrito de Santa Rosa: Apuntes bibliográficos


Jóvenes Santarroseñas - año 1905. Fotografía H. Bruning

1. Introducción
Urge sintetizar las versiones y ordenar la información para gestar la "Historia oficial del distrito Santa Rosa" que fortalezca la identidad cultural del poblador cholo, de ancestro yunga, de tan noble tierra. Es a ese objetivo que apunta el presente artículo escrito con la ciencia y el corazón; la información veraz y el agradecimiento a la rosa más bella de nuestro litoral, hecha distrito y llamado a convertirse (con el esfuerzo consciente de sus pobladores) en pilar del desarrollo económico de la costa norte.
El actual distrito de “Santa Rosa” fue creado mediante ley 174 del 2 de agosto de 1920. Sin embargo, su historia, data de la primera mitad del siglo XIX habitado, según la tradición oral, por naturales de Huanchaco (Trujillo). La “Carta Topográfica de la provincia de Saña” del siglo XVIII, registra las caletas o puertos del Partido de Saña, de norte a sur: Caleta de Lambayeque, Puerto Nuevo, Puerto de Santa Rosa, Puerto Chérrepe, Puerto de Pacasmayo y Puerto de Malabrigo. La ubicación del antiguo puerto de “Santa Rosa” mencionado en el documento topográfico no corresponde a la del actual distrito que data de 1835. Durante el siglo XIX fue un anexo del distrito de Monsefú y una de las dos Caletas de la provincia de Chiclayo (la otra era Chérrepe).
2. Hechos históricos registrados en fuentes confiables
Desde 1870 se autorizó la lotización y “el reparto de terrenos en la caleta de Santa Rosa” (Raimondi, 1956). Así, ““… gente, en su mayoría, de Huanchaco, Monsefú y de Eten vinieron a poblar este puerto” (Mendoza, 2008). En 1874, el subprefecto de Chiclayo informó al supremo gobierno “(Santa Rosa es…) puerto de pescadores y balneario de esta provincia, el pueblo consta de seis cuadras de largo por cuatro de ancho, conteniendo 175 ranchos que alberga a trescientos habitantes. Existe una escuela de instrucción primaria en la que se imparte la educación a los niños. Una capilla en regular condición, en la que se administra los sacramentos” (Arbulú, 1874)



                                                          Fiesta de Santa Rosa 1905 - Fotografía H. Bruning

Según versión de Mendoza (2008) en la segunda mitad del siglo XIX los diversos movimientos caudillistas que tuvieron eco en el norte del Perú, fueron sin duda percibidos en la antigua Santa Rosa cada vez que, para nutrir los ejércitos rebeldes o gobiernistas se hacían “levas de hombres de mar” en los diversos puertos y caletas de toda la región. En 1879, al estallar la Guerra del Pacífico, las autoridades, en el deseo de preparar a los ciudadanos para la defensa de la patria, dividieron el departamento de Lambayeque en 9 zonas. “Santa Rosa” fue ubicada en la zona 6, a cargo del sargento mayor Don Germán Cáceres. En “Lambayeque y sus hombres” (1950), se registra un discurso de Antonio Trigoso Mendoza en homenaje a los sobrevivientes de la Guerra del Pacífico; en él se lee “Rindo también justo homenaje… (a) Don José Razos de la Caleta de San José y Don Eliberto casas, de la Caleta Santa Rosa, presentes aquí, tripulantes de la Corbeta Unión. Ellos tendrían, juntamente con el Comandante Elías Aguirre, la satisfacción de recoger el fervor de Chiclayo en esta patriótica romería”.
La revista “Derrotero de la costa del Perú” (1863) a cargo, en esa oportunidad, del Tnte. Aurelio García y García, indica “Una ranchería llamada Santa Rosa, se ve en la playa a seis millas al norte del morro de Eten: en la que solo residen pescadores y es concurrida por las familias de Chiclayo durante la estación de baños. Lugar inabordable”
                                                  Fiesta de Santa Rosa 1908 - Fotografía H. Bruning
El documento de José Clodomiro Soto Ortiz (1894) “Provincia de Chiclayo: poblaciones, haciendas e industria agrícola” publicado en un Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima del mismo año aporta información importante: “(es) anexa al distrito de Monsefú... habitada por indígenas que viven de la pesca, del servicio de lanchas en los puertos de Eten y Pimentel, y del tejido de sombreros de juncos ordinarios. Tiene de 300 a 350 habitantes, y está situada sobre una pequeña loma de tierra a la orilla del mar. Las habitaciones son numerosas aunque modestas, siendo muy pocas las de pared y menos aún las blanqueadas. En la parte más alta de la loma se levanta la capilla en que se venera a Santa Rosa, Patrona de la caleta” (Soto, 1894).  La versión de Soto Ortiz nos permite afirmar que el actual pueblo creció de sur a norte y de oeste a este; además, se agrega como actividad económica el tejido de sombreros de junco.
                                                                                                            Pescadores santarroseños 1909 
Soto refiere más información sobre las actividades habituales “Hay dos escuelas, una para cada sexo; un Juez de Paz, un Teniente Gobernador y un Agente municipal… tres pulperías hacen el comercio de la caleta… En el trayecto de Monsefú á Santa Rosa, hay innumerables yacimientos de sal que es muy solicitada para los pueblos de la sierra y que no necesita más beneficio que secarla al Sol… El pescado se vende en el mismo lugar a compradores que llegan de las poblaciones vecinas para revenderlo en ellas” (Ibídem). Sobre el entorno natural refiere “A cien metros de la caleta se extiende una inmensa laguna rodeada de médanos. Es abundante en caza y pesca, y tan grande que atraviesa los terrenos de Monsefú, pasa por los arenales de Pimentel y termina cerca de San José, puerto de la provincia de Lambayeque, Aquella laguna se denomina Ciénega; a sus contornos crecen abundantes pastos y su ancho máximum es de 00 a 700 metros. En distintos puntos de sus orillas hay chozas habitadas por familias indígenas que viven de la caza y la pesca, haciendo uso de balsillas” (Ibídem). Con respecto al carácter del antiguo poblador santarroseño y la posición de la caleta como zona de veraneo y turismo, señala “Los naturales son pacíficos y cariñosos, lo que, agregado a la situación poética de la caleta, al temperamento salurífero de que se goza, a las muchas habitaciones de arriendo y proximidad a las poblaciones; hacen de dicho lugar el preferido centro de recreo en el verano, época en que acuden las primeras familias de Monsefú y aún de Lambayeque y Ferreñafe”.
En “Aspectos criollos” (1933) de José Mejía Baca, se dice sobre Santa Rosa ““(después de) un pesado camino de arena que parece interminable… (Se ve) como escondidas detrás de una loma, tres o cuatro manzanas de casas. De caña y totora unas; de madera pintada de colores chillones, otras… angostas callejas de arena (que llevan) a una bajada que conduce a la playa. Todas las playas son hermosas. La de Santa Rosa es típica” y sobre el cholo santarroseño ““… es de una capacidad emocional en mucho superior al de Eten y Monsefú…El cholo pescador siente la emoción de las empresas arriesgadas. En pequeños botes, en "caballitos de totora" y entre inmensidades de agua, vive tanto los peligros de las bravezas, cuanto la bonanza de las mansedumbres. Esta lucha diaria, ha contribuido a darle, una mayor fortaleza física, un sólido temple… El cholo campesino no ama la tierra con la intensidad que el santarroseño ama el mar…”
En 2017, el historiador piurano Leonardo Rosas Vallebuona, compartió conmigo una carta de 10 de mayo de 1840 recuperada del archivo histórico de la Marina de Guerra del Perú – Capitanía del Puerto de Lambayeque, en la que se lee sobre el hundimiento de la Goleta Francisca frente a las costas de la caleta “… en el momento me he puesto en marcha y he encontrado a sotavento del Puerto de Santa Rosa a las cinco de la mañana la goleta Francisca hecha pedazos sobre la tasca… de Santa Rosa veinte caballitos pescadores o caballos de totora rescataron a los sobrevivientes…”
                                                                                                                 Paseo a Santa Rosa - 1920
3. Síntesis histórica en fuentes del siglo XX
En la revista “Derrotero de la costa norte del Perú” (1918) el Capitán de navío Germán Stiglich, dice “esta caleta, dependiente de Puerto de Eten, es un poético centro de recreo y balneario para las familias de Monsefú en los meses de febrero y marzo”. “En “Anales de las obras públicas del Perú” (1921), se registra la autorización de estudios para un tranvía entre Monsefú y Santa Rosa. En “Biotempo” publicación de la Universidad “Ricardo Palma” se confirma la existencia abundante de nematodos o parásitos del pescado, a mi juicio uno de los problemas más graves a lo largo de la historia del distrito. En “Capitalismo y formación regional: Chiclayo entre los siglos XIX y XX” (1989) de Gómez & Bazán; se afirma que en 1924 hubo 70 pescadores “matriculados” o registrados oficialmente en la caleta. El “Boletín N°9” del Ministerio de Fomento (1911) señala algunas distancias “Chiclayo a Caleta Santa Rosa, pasando por Pimentel 15 kilómetros, Monsefú a la Caleta Santa Rosa, 7 kilómetros”. El “Boletín de Lima” (1993) afirma “(en Lambayeque) el 42% de las embarcaciones se concentran en la caleta Santa Rosa, 4 1 % en el puerto de Pimentel y 17% en la caleta San José. La publicación “Cuadernos de antropología” (1966) de la UNMS contiene el artículo “Los cambios tecnológicos en la Caleta de Santa Rosa” de César Cerdán, en él se afirma: “…sus pobladores suman un total de 2021 (censo de 1961)… Como puede apreciarse, en todo el Departamento de Lambayeque, sólo Santa Rosa mantiene la técnica ancestral para la pesca en caballitos de totora”. En “El desarrollo del mercado interior en Lambayeque, 1860 – 1930” (1981) de la UNPRG, se indica “Fuerza laboral de Puerto Pimentel y Puerto Eten entre 1870 y 1879 con pobladores originarios de Caleta Santa Rosa, Sechura, Pacasmayo, Huamachuco…la carga y descarga está reducida a proporcionar quincenalmente 3 soles y 40 centavos para cada uno; con el agregado que muchos no alcanzan ni siquiera esa exigua cantidad, pues siendo 4 las balsas que hacen el servicio, la carga no alcanza para todos”. En “Lambayeque industrial” (1969) del banco Industrial del Perú, se afirma “El gobierno proyecta la instalación de un puerto pesquero modelo en la caleta Santa Rosa a fin de mejorar las condiciones, en gran parte primitivas, en que se realiza la pesca”. El Boletín “Folklore” (1952) contiene un poético artículo sobre el mar bravío en tiempo de neblina. Es de destacar que el Dr. Víctor Alvitres realizó en 1974 una investigación sobre la relación entre peso y longitud de la “cachema”. En Análisis general de situación región norte – Vol. 11” (1969), se lee “Santa Rosa Es una caleta similar a la de San José, donde la mayoría de la población vive de la actividad pesquera. Tiene 558 pescadores que producen para el consumo en estado fresco, abasteciendo a los mercados locales”. En “Boletín – Vol. 17” (1941) de la Compañía administradora del guano, se da a conocer un proyecto presentado a la cámara de diputados “Presenta a la consideración de la Cámara el siguiente proyecto de ley. Art. 1: Créase la Escuela de Pesquería Regional del Norte, con sede en la caleta de Santa Rosa, activo centro de pesca, situado entre los puertos mayores de San José y Eten”. En la Revista “Cajamarca – Vol. 4” (1957) Nazario Chávez Aliaga, dice “Por aquí no han pasado los tiempos, y los YUNGAS como en los cenitales fastos del Incario, siguen entrando al mar en sus totoras”.
                                                                                                  Barco chileno "Limarí" frente a Santa Rosa

4. Conclusiones

a)     Santa Rosa fue, a mi juicio, una parcialidad especializada para la obtención de los productos marinos desde tiempos prehispánicos. No es un gesto meramente instintivo que los pobladores hayan migrado a dicho lugar una vez producido el "caos" social por el nuevo orden hispano o en busca de prosperidad. La zona era ya conocida por su abundancia en recursos del mar.
b)    Desde su poblamiento a inicios del siglo XIX, Santa Rosa ha sido la reserva de la tradición ancestral yunga de la pesca en "Caballitos de totora". El carácter amigable de su gente le valió para ser considerado hasta inicios del siglo XX como zona de veraneo y de compartir hasta la actualidad.
c)     A la actividad pesquera, las fuentes consultadas agregan la artesanal y, luego, el complemento industrial, lamentablemente sin el éxito seguramente deseado.
d)    El distrito ha despertado interés por sus aportes antropológicos e históricos en las categorías de "espacio", "continuidad" y "cambio" plenamente verificables en las fuentes citadas. 

martes, 13 de febrero de 2018

Don Juan del Carmen Santisteban: “Maquinita”

Restos mortales de don Juan del Carmen Santisteban "Maquinita"
Fotografía: María Cecilia Luyo Balarezo

Mencionar a don Juan del Carmen Santisteban Vásquez, significaría hablar solo de una persona más; sin embargo, referirnos a “maquinita” (el mote con el cual don Juan fue conocido la mayor parte de su vida) resulta muy significativo para los chiclayanos de mediados del siglo XX.  
“Maquinita” era muy conocido hasta fines de la década de 1980. Lo veíamos caminando por las calles del centro de la ciudad simulando ser una locomotora (con sonido incluido) o parado en una esquina, el parque principal o la plazuela, emitiendo voz en cuello los comerciales de las emisoras de radio de la época los cuales memorizó con letra y música incluida. Ante la consulta de los ciudadanos, “maquinita” daba la hora exacta hecho que llamó siempre la atención pues no usaba reloj. Se creía una radio. Para “cambiar de emisora” se tocaba el pecho y simulaba mover o girar una perilla; entonces, “automáticamente” dejaba de “transmitir” con radio Delcar para “convertirse” en radio Chiclayo, radio heroica, radio imperio y así sucesivamente. Lo conocí siendo un niño: hombre robusto, de mediana estatura, ojos algo desviados, cabello corto y piel cobriza; lo recuerdo amable, vestido con un pantalón remangado, zapatillas blancas desgastadas y un polo de color caqui o bibidí blanco percudido. Siempre lo vi salir de una casa ubicada en la calle Tacna, propiedad de la familia Perleche, frente a la actual Residencial “Pascual Saco” lugar que recorría a toda velocidad y mucho más cuando al grito de ¡maquinita! Que dábamos todos los niños de aquel tiempo la “locomotora” humana parecía aumentar la velocidad. A veces se detenía y sacaba un objeto metálico, parecido a un visor o cañón de cámara fotográfica con el cual, daba la impresión, observaba la ruta que iba a seguir.
María Cecilia Luyo Balarezo, una de las personas que más lo conoció afirma: “su cumpleaños era el 24 de junio. No tenía familia cercana y vivía de la caridad de las personas. Tenía muchas cualidades, una de ellas era dibujar. Recuerdo que dibujó el Muelle de Pimentel y la Catedral de Chiclayo. Durante un tiempo vivió en la Av. Sáenz Peña en casa del peluquero Pedro Vílchez, luego se trasladó a casa de la familia Perleche en la cuadra 2 de la calle Tacna donde también vivió el amor de su vida que se llamaba María. Luego pasó a casa de la familia Quiñones Castro”.
Entierro de "Maquinita"
Fotografía María Cecilia Luyo Balarezo

El tiempo, inexorable, hizo mella en la salud de nuestro popular y muy querido personaje. Envejeció y enfermó. Los vecinos de las calles Manuel María Izaga (cuadras 4 y 5) y Alfredo Lapoint (Teatro) lo alimentaban y proveían de medicinas. Es digno recordar que en esta tarea participaron las señoras Tarcila Quiñones, Juana Nakano, Margot Pflucker, la propia María Cecilia Luyo Balarezo y el señor Luis Valencia quuien gestionó su internamiento en el asilo de ancianos, lugar donde residió hasta su fallecimiento el 09 de febrero de 2012. Sus restos fueron velados en el local del Club Cajamarquino en la cuadra 5 de la calle Manuel María Izaga y gracias a la donación del gerente de la Beneficencia Pública de Chiclayo de aquel entonces, se logró sepultar sus restos en un nicho de sétima fila del cementerio “El Carmen”. María Cecilia Luyo Balarezo, recuerda “don Juan murió de pena… era un hombre muy inteligente, lástima que se perdieran sus obras y no se sepa a donde fueron a parar”.
Entierro de "Maquinita"
Fotografía: María Cecilia Luyo Balarezo


Junto a otros personajes como “Tuta”, “Chingao”, “Marchador” o “Chete”; “Maquinita” forma parte de aquellas historias inolvidables de un Chiclayo que no se irá pues, mientras haya quien recuerde sus presencias, vivirán y seguirán recorriendo las calles y plazas, y de corazón a corazón posadas en las mentes de aquellos que añoramos una ciudad que se fue pero que todavía vemos en nuestros más hermosos recuerdos, nos alegrarán evocando un tiempo que gozamos y que jamás volverá. 

lunes, 12 de febrero de 2018

Antiguas peluquerías de Chiclayo

Don Catalino García Lloctún, maestro peluquero. Propietario de
la peluquería La Primavera.
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo  

Para quienes vivimos de manera presencial las costumbres de mediados del siglo XX y la experiencia de la tradicional visita al peluquero por el corte de cabello escolar, alemán o rape (según sea el caso, o el castigo); nos hará mucho bien recordar aquellos lugares donde los antiguos fígaros de la ciudad desplegaban sus mayores destrezas sobre las cabecitas infantiles, las adolescentes y aquellas que, con cabellos blancos, compartían la sabiduría popular en interminables conversaciones.
Cotty de la Oliva, afirma que desde 1930 atendió en Chiclayo la peluquería del Señor Ezequiel Bravo Lluncor, en la esquina de las calles Elías Aguirre y Colon a la que concurrían, personas conocidas como Enrique Woyke, Arturo Pastor Boggiano, Lorenzo Orrego, Félix Nepo Mora (propietario de la Farmacia Pasteur), Nixa (quien la citó en innumerables oportunidades en sus crónicas)… y disfrutaban de una amena conversación. Muy cerca estaba la cigarrería Colón de la Familia Rondón. La peluquería de Don Pedro Llontop en los bajos del Club de la Unión (en los antiguos portales). Don Pedro, era el único que usaba guardapolvo blanco por aquellos días. La peluquería del maestro Neciosup quien, además de cortar el cabello vendían “guachitos” de lotería. La peluquería La Primavera del Maestro Catalino García Lloctún que hasta ahora existe y en la cuadra 7 de Vicente de la Vega a un costado de una de las puertas de salida del cine Dos de Mayo estaba la del maestro Martín Brenis, sub oficial de la FAP y empresario de box, donde también mostraba su arte el gracioso maestro Heredia; en Alfonso Ugarte, casi frente al colegio “Nuestra Señora del Socorro” la peluquería del recordado maestro Renzo. En la esquina de las calles 7 de enero y Leoncio Prado, un peluquero alquilaba bicicletas de paseo, todos lo conocían como “tun tun”, y salía con un antiguo reloj despertador para controlar el tiempo de arriendo. La peluquería del Sr. Banda, en la calle Manuel María Izaga cdra. 4; hombre bonachón, silencioso y servicial que hacía además servicio a domicilio con una pequeña maletita negra similar a la de un médico; su negocio cerró debido al ensanche de la calle, entonces junto a su familia decidió radicar en el distrito de Pimentel.
Mario Dávila, recuerda que la peluquería de los Sres. Pedro y Aníbal Vílchez comenzó a funcionar en la calle Torres Paz (en casa de las Srtas. Caycay hasta 1953), luego se trasladó a la cuadra 8 de Manuel María Izaga y finalmente a la Av. Sáenz Peña; alquilaba bicicletas y fundó el club de ciclismo “Flecha”, después se trasladó a la Av. Sáenz Peña. Las Peluquerías de moda en los años 70s y 80s eran las del Sr. Millones, a la cual el suscrito acudió hasta la adolescencia, ubicada en la cuadra 7 de Torres Paz, también la del Sr. García en la esquina de Vicente de la Vega y Alfonso Ugarte y la peluquería Lux en la misma calle. La peluquería Rentería, en la calle Eugenio Moya, que funcionó desde 1942. La peluquería Colichón a media cuadra del parque principal en la Av. Balta. La peluquería "El Dorado", del sr. Arenas, entre Balta y San José, junto al hotel Bolívar. La peluquería "Valverde “ubicada en la esquina de 7 de Enero con Leoncio Prado, frente a la bodega de Miura. Peluquería Neciosup en la calle 7 de enero antes de llegar a Elías Aguirre. La peluquería del Sr. Jayashida, ubicada entre las calles Tacna y Francisco Cabrera, cuyo salón estaba muy bien decorado con imágenes del país del sol naciente. La peluquería del Sr. García en la calle Diego Ferre de “El Porvenir” (cerca al antiguo cine Tumi). La peluquería Baquedano en Vicente de la vega y calle Bolívar de la Urb. El Porvenir. La peluquería Salón azul ubicada en los altos de la farmacia “El parque” de la familia Aita y frente al antiguo Banco Popular. La peluquería Olea, en la cuadra 12 de Vicente de la Vega.
De seguro y algunos establecimientos no han sido mencionados. Espero, al menos haber cubierto la mayoría de aquellos lugares donde los chiclayanos que bordeamos o sobrepasamos el medio siglo perdimos mucho de nuestro cabello pero ganamos grandiosas historias entre tijeras y al filo de la navaja.


viernes, 9 de febrero de 2018

Antiguos Bares y bodegas de Chiclayo de mediados del siglo XX

"El chino de la esquina" (1950)
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo - Miguel Díaz Torres

A continuación una lista significativa, aunque desordenada de comercios antiguos que han quedado grabados en la memoria de los chiclayanos, al menor de los más “entrados en años”: los bares de los Hoteles “Europa", "Astoria" y "Turistas"; bar “El Trébol", "El Gaucho", " El gringo Negro; discotecas "El Camgo In", “Jhony Jan” de Valentín Yamashiro. Bodega Chang Kau, en la esquina de Balta y Manuel María Izaga, donde se expendía el mejor café tostado de la ciudad. El Bar de la discoteca " El Caballito ", que funcionaba en el Hotel de Turistas y cuyo Barman era “el flaco” Máximo Molero. La taberna "ventanita" entre los años 1950 y finales de 1970, Se ubicaba entre las calles Leoncio Prado y calle Manco Cápac, cerca de la antigua cárcel. Según Francisco Fernández, “Era concurrida por diferentes obreros y trabajadores de mano de obra fuerte (constructores y hojalateros) se juntaban a tomar sus respectivos bolones (cañazo)” el propietario fue el “conejo” Valdez.
Se aprecia, donde se encuentra el cartel de "El Pacífico", el local de
la Bodega Chang Kau, esquina de Balta e Izaga, año 1966
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo

En un comentario testimonial, Miguel Angel Walde afirma recordar algunos “huecos” (bares o tabernas): “castellanos" , la "bajada de los toros", " el vaso de leche"( frente a la cuna maternal") , la "cámara de gas", "la cámara de diputados", donde se expendía licores de la sierra norte; el bar " Willis" que funcionaba entre Arica y 7 de enero y vendía caldo de gallina, el" gallo de oro” (en la avenida Pedro Ruiz), el "Venecia" o el de "colores" del Sr. Hueda…”. Otro bar, muy pequeño pero siempre solicitado, fue “La Aurorita” en la cuadra 4 de Balta a una cuadra de la antigua empresa de transportes “Perú Express”, el Bar “Rosado” del chino Hueda y su famosa rocola, “La churrasquería” de José Soplapuco, “Don José” y sus caldos de pata y de gallina junto al club de tiro Chiclayo 77 al lado del antiguo grifo “Quiñones” ubicado en la actual plazuela de la fraternidad frente al banco de la nación. Bar “La colmena” en Lora y Cordero. César Aguinaga, recuerda “Entre 1974 y 1982 el bar los 5 hermanitos, atendíamos mi hermano Jaime, yo, Hugo, Carlos y Enrique, ubicado en la Av. Balta 1187, de propiedad de la señora Hilda Anaya Mendoza, mi madre, lugar muy concurrido por comerciantes, maestros, bancarios, gente de radio, y personas que por lo céntrico de su ubicación transitaban por ahí”. La bodega de los hermanos Kamt y la de las señoritas Fu entre teatro y siete de enero. La bodega de los hermanos Kong frente a la puerta lateral del mercado central en la calle Lora y Cordero. Bodega " Mi Lucerito" en el Parque Villarreal, de la Sra. Margarita Racchumi, el " Maipú" de la calle san jose, cerca de la panadería "Rojas". Los “perros calientes” del “tío Bonilla” al lado del antiguo Banco Popular, exactamente en la puerta del actual INEI de la Av. Balta. “El cincuentita” de la calle Manuel María Izaga, frente al antiguo colegio “La Inmaculada”. Bar y bodega “El patio” cerca de la antigua piscina municipal. Las tiendas Yep y el “Palmas de oro” cerca del mercado modelo. No podemos olvidar la carretitas azules con barras de manjar blanco y alfajores de la “Flor del norte”. La fábrica de coñac y anisado del Sr. Cabrejos en la cuadra 11 de la Av. Balta. El bar “33” entre Balta y Pedro Ruiz. El Bar Milán de Giovanni Cantelli, a mediados de la década de los 50, estaba ubicado en la Calle San José, frente al costado de la Catedral, tenía “puerta falsa" en la Calle 7 de enero. Discotecas Blue Sky y Shanom. Bar Lucky en la calle Torres Paz. Discoteca “Billy Bobs”, luego llamada “El escarabajo” del Sr. Billy Holden. En el centro de Chiclayo las bodegas “Don Alarcón”, “Don Simón”, “Don Juan”, “Wilson”, “Chino Carlos”. Bar “El criollo” entre Saenz Peña y Bolognesi, bar restaurante “Tokio” de la Srta. Carmen Uyejara, bar restaurante Maeda. “La Celinda” entre siete de enero y Lora y Cordero.
Tienda Galaxy, ubicada en la Av. Balta frente a la actual RENIEC antiguo
Banco Popular.
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo

Juan Lossio, recuerda “Cantinas: De Colores, en Av. Bolognesi y 7 de Enero. El criollon en la esquina de Bolognesi con Sáenz Peña. Picanterías: La Chero en Diego Ferré El Porvenir. La Viento Fuerte también en D. Ferré El Porvenir. la Diente de Oro (su propietaria tenía diente de Oro). También en Diego Ferré en la esquina del Parque El Porvenir. Las Rejitas en Leonardo Ortiz. La cachetona en la esquina de Bolognesi con la calle del molino Piedra. Recreos: El Choloque, por el parque Villareal. Snacks: El Roma, El Trébol, el Snack Bar de E. Aguirre. Dulcería de olla: Lucianito, al costado de la puerta de Delantero del cine Colonial en Vicente de La Vega. Otra dulcería en Juan Cuglievan con Tacna, por Pascual Sacó” Se refiere a la bodega y dulcería Ramírez.

 
Tienda Quiñones Riquero (1930) calle Elías Aguirre.
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo

miércoles, 7 de febrero de 2018

Las Plazas de Toros de Chiclayo


fotografía aérea de la ubicación de la primera plaza de toros de
Chiclayo.
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo - Miguel Díaz Torres.
La primera plaza de toros de Chiclayo fue inaugurada en 1924 siendo apadrinada por el entonces Prefecto interino del departamento Sr. Vicente Russo Fry. Fue su propietario el Sr. Juan Francisco Casaretto Ugaz, hijo de Juan Casaretto Farfalla inmigrante genovés quien junto a Nicolás, su hermano, llegaron a nuestra ciudad a fines del siglo XIX. La plaza estuvo ubicada en un solar, actualmente entre las calles Vicente de la Vega y Lora y Cordero, al que se accedía por un largo callejón frente a la Plazuela “Elías Aguirre” y al lado de la antigua Clínica Walter. Se pudo apreciar en el mismo lugar, según testimonio de Julio Ching Wong, a los Circos Caballini y, muy cerca, el colegio Peruano Japonés (luego Jardín de la Infancia y Colegio San Pedro). Don Miguel García Puémape, ciudadano ilustre de Chiclayo, afirma: “Aquella plaza la conocí en 1936, cuando se realizó una corrida de toros de casta, llevado por mi tío Ricardo Guerra Q. Grabé por siempre en mi memoria el instante cuando el toro embistió al caballo (sin peto protector) del picador y le abrió al jamelgo la herida por donde se le vaciaron los intestinos”. Un aviso de 1939 anuncia una corrida de toros con el “Niño de la Palma”, “Torerito de Triana” y al chiclayano César Quiñones a quien calificaron como “voluntarioso y entusiasta paisano”

Inauguración de la primera plaza de toros (1924)
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo - Miguel Díaz Torres.
Anuncio de una corrida (1939)
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo - Miguel Díaz Torres

La segunda plaza de toros de nuestra ciudad se ubicó en un solar antiguo usado por el desaparecido Molino Nacional para secar arroz y fue vendido al Sr. Virgilio Acuña en 1983 durante la gestión edilicia del Sr. Flavio Núñez Izaga. Actualmente está detrás de la Basílica de San Antonio en el terreno que ocupa un colegio y un conjunto habitacional. Según testimonio de la ciudadana Cotty de la Oliva, la plaza fue inaugurada en 1962, señala: “la mandó construir un grupo de aficionados como don Amado Lora Risco, Pepe Arrascue Díaz, entre otros. En su inauguración torearon Miguelín y Palmeño, después Rovira y otros” (Según Rafael Céspedes, "Rovira" nunca llegó a actuar en dicha plaza). También participaron en aquella ocasión, Consuelo Villanueva y Jorge Guevara quienes torearon al alimón.  Toreros aficionados desplegaban sus mejores artes: Armando Lora (propietario, además de un criadero de toros de lidia en Motupe), su hijo (apodado “el curro”), “Pochi” Doig, Gonzalo Gil, Ricardo Dejo, Alberto Ugaz, el novillero Orderique y su hijo el “banderillero Orderique”; varios de ellos actuaban, además en corridas en Tumán y en la sierra norte. Antes de su construcción, el solar era ring improvisado de algunos buscapleitos sanjosefinos quienes “cuidaban su honor” después del popular “chócala”.  Doña Ninfa Idrogo, cuenta que “En el edificio de la gran plaza cuentan que algunas noches veían a un torero dar vueltas en el primer piso, justo ocupa el espacio de la plaza de toros”. Hay quienes dicen que se improvisó, también, corridas de toros en el interior de la catedral y en el hospital las mercedes. Según Vicente Sierra León: “(se hicieron muchas obras) A base de estas corridas de toros, los fondos se destinaban a obras sociales, que administraba la Sociedad Beneficencia de Mujeres. La Sra. Victoria Vda. de Dall´Orso donaba el toro de lidia”. Merece ser mencionado el toreo bufo a cargo de compañías mexicanas y nacionales durante la década de 1970.
Corrida de toros años 70
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo



Añadir leyenda
Cuadrilla en la que se aprecia a los accionistas de la plaza
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo
Torero Chiclayano Paco Céspedes
Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo

Plaza de toros cerrada (1987)
Foto: Miguel Díaz Torres

Los impuestos y la cada vez menor acogida terminaron por paralizar la actividad taurina que, en Lambayeque, tuvo relativa acogida con dos haciendas de toros de lidia: La Viña, del Sr. Víctor Montero, y Yéncala del Sr. Nazario Villafuerte (Según Rafael Céspedes, Yéncala fue propiedad de don Humberto Fernandini). Además de Chiclayo, en Tumán las corridas de toros se organizaban en una pequeña placita y desde nuestra ciudad los aficionados viajaban gratis en tren.

jueves, 1 de febrero de 2018

La antigua cárcel pública de Chiclayo

Construcción de la Cárcel de Chiclayo (1907)

El objetivo del presente trabajo es presentar algunos datos históricos sobre la antigua cárcel de Chiclayo y no presentar la historia completa de dicho establecimiento, para la cual es necesario un trabajo más sostenido de recopilación de información.
                                                                Fotografías del año 1910
                                
   
En Chiclayo del siglo XIX hubo, al interior del local municipal una celda para reos (tal como consta en un documento del año 1881). A inicios del siglo XX, la Ley N° 27, aprobada por el Congreso de la República el 25 de octubre de 1904 y promulgada el 12 de noviembre del mismo año por el presidente Serapio Calderón Chirinos, determina en su artículo único “ (incluir) en el Presupuesto General de la República, por dos años consecutivos, a partir del próximo (1905) la suma de 500 libras en cada uno, que se entregarán a la Junta Departamental de Lambayeque, para atender a los gastos que demande la construcción de la cárcel de la ciudad de Chiclayo”. El local se ubicó cerca de la antigua Pampa Cuglievan en el “Chiclayo chiquito”.

                                                                    Fotografías 1911


La gestión que permitió la promulgación de la ley fue encabezada por el Sr. Nicanor Alvarez Calderón Roldán, diputado por Lambayeque entre 1899 y 1905 y anterior administrador del Muelle y Ferrocarril de Eten, quien se desempeñaba como presidente de su cámara parlamentaria. A pesar de la ley y los recursos que aparentemente destinaba, los trabajos sufrieron serios atrasos. Con fecha 02 de noviembre de 1906, el Prefecto de Lambayeque dirige un oficio al Ministro de Obras Públicas y Fomento solicitando “que se nombre una junta que se encargue de dirigir la construcción de la cárcel de Chiclayo” (Dirección de Obras Públicas, 1908) petición a la que accede luego de verificar el atraso de los trabajos a través de un oficio enviado a su solicitud por la Junta Departamental de Lambayeque que reconoce haber adoptado la decisión de invertir en la construcción recién a partir de agosto de 1906. El terreno que ocupó se encuentra en la calle “Manco Cápac”, entre “Lora y Cordero” y “Leoncio Prado”; actualmente dichas instalaciones son ocupadas por la sede regional norte del INPE (Instituto Nacional Penitenciario). Según Nicanor de la Fuente (NIXA) “hasta hace más de cien años, en la ciudad, había cruces en Chiclayo chiquito, por el sector de la cárcel…” (De la Fuente, 1935) y según Ricardo Miranda “En el cuarto distrito (de Chiclayo, se ubicaron) la Prefectura, la Cárcel Pública y la municipalidad” (Miranda, 1925).
                                                                         Fotografía 1930

El modelo penitenciario adoptado para la infraestructura y el control de los reos de la cárcel de Chiclayo fue de corte norteamericano, el mismo que estaba vigente en Lima fundamentado en el Reglamento Penitenciario de 1901. La adopción del modelo penitenciario fue así: “Se formó una comisión encargada de estudiar los sistemas penitenciarios de otros países y elegir el que mejor se adecuara a nuestra realidad. Esta misión estuvo a cargo del gran sabio Mariano Felipe Paz-Soldán, quién viajó a Estados Unidos y estudió el funcionamiento de las prisiones. Paz-Soldán creyó que el sistema más conveniente era el de Auburn, que permitía la socialización de los presos y se sustentaba en el trabajo y la educación como forma de corregir su conducta” (Pacheco, 2015). La protección y resguardo al interior del penal correspondió a la antigua Guardia Republicana.
1958

1960

1960

1970

En 1925, se instala la escuela de la Cárcel pública de Chiclayo, dirigida por Don Gregorio Vásquez.
Algunos presos detenidos en 1932 por el Sub-Prefecto de Chiclayo Sr. Manuel Morante debido a su filiación aprista fueron: Arbulú Hurtado, Augusto; Bracamonte, José del Carmen; Bravo Llúncor, Ezequiel; Carmona, Héctor; Céspedes, Hernán; Doig, Juan Manuel; Doig y Lora, Patricio; Farfán, Alfredo J.; Gorbitz, Julio; Nepo Mora, Félix; Plaza, Miguel; Vega, Roberto; Zapata, Augusto.
Fotografía 1980
                                 

En el diario de debates del Congreso de la República (1950) se lee una petición dirigida al Ministro de Justicia “a efecto de que, teniendo en cuenta el atentado que se comete contra la salud de los reclusos de la Cárcel de Lambayeque, les sea nivelado su racionamiento diario con el que perciben los presos de la Cárcel de Chiclayo” la ración diaria de un preso en Lambayeque era equivalente a un sol diario.
esquina con Eugenio Moya

Testimonios de pobladores de mediados del siglo XX: César Aguinaga Anaya, comenta: “de chicos íbamos a comprar las alcancías de yeso (chanchitos, carritos, camioncitos), pero tenías que llevar una cajetilla de cigarros Norton o Ducal, para invitar a los presos”. Jorge Mirko Sarmiento, afirma: “Recuerdo que los bandidos hicieron una excavación para consumar un escape. La idea era ver la calle pero por la parte posterior (Eugenio Moya) Al parecer la fuga se frustró”. Luis Lossio: “en esa Pampa Cuglievan, verdaderamente se jugaban todos los campeonatos de tercera división, de ahí salieron los Hermanos Stucchi (Carlos, Eduardo), Oscar Chiclayo (Camay), Potozen, y los Pulatos Hnos. Diaz y muchos grandes jugadores que no recuerdo sus apellidos”.