miércoles, 13 de septiembre de 2017

La visita de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo a los pueblos de Lambayeque en 1594

Retrato de Santo Toribio de Mogrovejo

Introducción
En el Consistorio del 16 de marzo de 1579, el Papa Gregorio XIII nombró Arzobispo de Lima a Toribio Alfonso de Mogrovejo quien tomó posesión del sillón arzobispal en abril de 1581. Tal responsabilidad, en sus propias palabras, la consideró “… temible aun para los ángeles y a pesar de verme indigno de tan alto cargo, no he diferido más el aceptarlo, confiado en el Señor y arrojando en él todas mis inquietudes” (Vargas, 2005) 
En las leyes de indias, la Ley XXIV, Título VII, Libro I “Sobre arzobispos, obispos y visitadores eclesiásticos”[1] se ordenó a los Prelados “…que personalmente visiten todas sus diócesis y reconozcan el estado de las doctrinas… procurando informarse de todo… acabadas las visitas envíen (al Consejo de Indias) relación distinta, clara y especial de todos los lugares y doctrinas de sus distritos…”. Tal obligación fue tomada por el nuevo arzobispo con “… amor y entusiasmo…” (Vargas, 2005); lo cual se confirma en la comunicación que cursara al Papa Clemente VIII indicando que realiza sus visitas “…conociendo y apacentando mis ovejas, corrigiendo y remediando lo que ha parecido convenir… andando y caminando más de cinco mil y doscientas leguas muchas veces a pie, por caminos muy fragosos y ríos, rompiendo por todas las dificultades y careciendo algunas veces yo y mi familia de cama y comida; entrando en partes remotas de indios cristianos…” (Vargas, 2005) José Antonio Benito, refiere al jurista Solórzano Pereyra y las características que este otorga a las visitas diocesanas como la realizada por Santo Toribio: “El objetivo de acercar al pastor a sus ovejas…resolver asuntos de carácter judicial…era pública… (En el) distrito diocesano…”[2].
El Libro de visitas del Sr. Arzobispo que describe las visitas realizadas por Santo Toribio de Mogrovejo en 1593, 1597 y 1604; abunda en la siguiente información:  “De cada curato se consigna el itinerario, las distancias a la capital o al curato inmediato o a la sede de la diócesis; los padrones del curato – bautismos, confirmaciones, índices de la población total (niños incluidos), familias, matrimonios, entierros - ; el estado material del curato y de la diócesis – iglesias, cuentas, arte - ; la descripción de las instituciones eclesiásticas en cada curato o parroquia – cofradías, hermandades - , entro otros datos” (Benito, 2006). Toda la información recopilada por Santo Toribio nos permite, en el caso de Lambayeque, poder tener información que nos da luz sobre las condiciones de la población respecto de su número, enfermedades, fallecimientos, entre otra.
La redacción del presente artículo se hizo en base a los documentos del “Libro de Visitas de Santo Toribio de Mogrovejo, 1593 – 1605” editado por el historiador José Antonio Benito y que muestra los originales del diario de visitas del arzobispo y santo; información complementada con fuentes relacionadas de historiadores de la Iglesia en el Perú. Nuestra atención ha sido puesta en las visitas a los curatos de Lambayeque con cuyos datos podremos configurar el panorama económico y social de dichas comunidades del siglo XVI. Esto servirá de seguro para, como decía el santo "para tomar claridad y lumbre de las cosas”.
Mapa de Obispados y Doctrinas Seculares (1532 – 1600)[3]

1.     Primer contacto con Lambayeque
El recién designado arzobispo de Lima “Con un acompañamiento de 22 personas, se embarcó rumbo al Perú en Sanlúcar de Barrameda en septiembre de 1580”. El trayecto de Santo Toribio en América hasta su llegada a la Ciudad de los Reyes fue, básicamente, por tierra: “Arribado a Nombre de Dios, hizo la travesía del estrecho por tierra y llegado a Panamá, tomó el barco que le habría de conducir al Perú…” (Vargas, 2005). Llegó a Paita, puerto de Piura, el 11 de marzo de 1581 y decidió continuar la travesía a pie.
La diócesis de Lima comprendía, por la costa de Lima a Jayanca. El historiador Esteban Puig, señala: “… por tierra, atravesando el desierto de Sechura, entra al primer pueblo de su diócesis: Jayanca.  No es una visita pastoral en el sentido clásico del término sino el primer contacto de la tierra y de su gente. Desde Zaña envía un poder y dos bulas papales de Gregorio XIII al Licenciado Antonio Gutiérrez de Ulloa, para que en su nombre tomara posesión de su sede limeña” (Puig, 2016) y Enrique Fernández, afirma que el arzobispo aprovechó “… todo el viaje subsiguiente por la costa hasta alcanzar su sede como una previsita para conocer a su pueblo, las doctrinas, los sacerdotes que las servían y las necesidades espirituales de este gran sector costanero de su arquidiócesis” (Fernández, 2000) con lo cual nos da una idea de las actividades que brevemente desarrollo el nuevo arzobispo en cada centro poblado de Lambayeque y el resto de la costa norte y central, hasta la ciudad de Lima. Esta “previsita” duró un mes. Ya en Lima “tomó posesión de su sede el viernes 12 de mayo de 1581 (y) se dedicó al progreso espiritual de sus fieles…”[4]
En conclusión, Santo Toribio de Mogrovejo visitó los pueblos de Lambayeque en tres ocasiones: en 1581 a propósito de su arribo al Perú y su traslado por tierra de Paita a Lima; en 1594, en el marco de su segunda visita general efectuada entre 1593 y 1597 posterior al IV Concilio Limense (1591) y al sétimo sínodo, en la misma ciudad, de 1592; y, finalmente, en 1606 cuando fallece en olor a santidad el 23 de marzo en la ciudad de Saña.
2.     Lambayeque en 1594: La Segunda Visita General
Mapa de curatos franciscanos en Lambayeque (1532 – 1600)[5]

El Diario de la visita del santo arzobispo se escribió entre 1593 y 1606, según Benito. En dicho documento se refiere a la segunda visita general y, entre los folios 44 y 56 a la información consignada sobre la visita a los diversos pueblos de Lambayeque. En las visitas realizadas a los pueblos de Lambayeque actuó como escribano Antonio Luis Coello y como testigo permanente Sancho de Marañón, Corregidor y justicia mayor de este distrito.
Nicole Bernex refiere que “Los indios estaban con frecuencia dispersos fuera de las doctrinas y pueblos. Pero Santo Toribio no limitaba sus visitas pastorales a estos centros principales, ni empleaba delegados, sino que él mismo se allegaba, según los testimonios de sus acompañantes”[6]
A continuación el detalle:
a)     Pueblo de San Miguel de Farcapa
Sobre su ubicación geográfica: Según Jorge Zevallos, San Miguel de Farcapa (Farcape o Farcap), fue un “Pueblo comprendido dentro del Repartimiento de Cinto. Era el límite entre Picci (Picsi) y Ferreñafe”[7]. De la información de los documentos la podemos describir como una zona próspera con doce estancias (espacios para el desarrollo, principalmente, de la ganadería), cuatro de las cuales fueron de propiedad del español Alonso de Migoya quien aportó 100 pesos al salario del sacerdote de las estancias el franciscano Juan Gonzales; los otros 106 pesos se prorratearon entre los otros propietarios de estancias, los españoles Francisco de Taguada, Juan Salguero, Hernán García (2 estancias), Juan Veneciano, Francisco Zesudo, Andrés Martín y Hernán García.
Hubo en San Miguel de Farcapa 67 indios (aborígenes) tributarios, 18 reservados (ancianos) y 145 de confesión (convertidos o que recibían los sacramentos). Confirmó también 185 ánimas (fallecidos) “grandes y chicas”. Fray Juan Gonzales sabía hablar la lengua yunga lo cual, de seguro, le permitió desarrollar con mayor facilidad su labor evangelizadora.

b)    Pueblo de Ferreñafe
La información obtenida en Ferreñafe fue por los padrones o registros, por boca de los caciques y por el testimonio del Sacerdote del pueblo Rodrigo Díaz, calificado como lenguaraz por sus formas sarcásticas y mordaces. Encontró tres estancias propiedades de los españoles Tirado, García de Cárdenas y Melchor de Osorno “el viejo”. Todas con gran cantidad de cabras y ovejas. La Iglesia del pueblo recibía 16 patacones[8] de renta dejando un año. Hubo una próspera cofradía[9], la de Santa Lucía, propietaria de 1267 animales (ganado ovino) y un hospital con 100 pesos de renta y 892 ovejas producto del impuesto a las propiedades de Antonio Flores, vecino de Saña. El sacerdote Rodrigo Díaz recibía 400 pesos ensayados[10] de salario. En este pueblo hubo 214 indios tributarios, 37 reservados, 950 de confesión y 1060 ánimas.


c)     Pueblo de San Juan de Illimo de los Llanos de Trujillo
Califica a este pueblo como “postrero” por estar en los límites entre el antiguo arzobispado de Lima y el Obispado de Quito. El sacerdote del pueblo fue Esteban Ramos quien habló la lengua yunga y cobró un salario de 400 pesos ensayados. El informe incluye a la estancia de Chapeico[11], propiedad de Juan Roldán Dávila, la de Calú, propiedad de Lorenzo de Ulloa junto a dos estancias más en la zona denominada Raco.
Hubo una cofradía con 864 cabezas de ganado y un hospital que gozaba rentas de 400 ovejas. En total hubo una población de 357 indios tributarios, 148 reservados, 942 personas de confesión y 1325 animas. Se aprecia en las estancias la presencia de capataces españoles y, en una de ellas, un esclavo negro.

d)    Pueblo de Túcome (Túcume)
Encontró el arzobispo 912 indios que incluían a los del pueblo de Mochumí. En la confirmación de los datos censales hubo necesidad de recurrir, para el caso de Túcume, a los padrones de Miguel Jerónimo de la Hera (Vicario de Saña) y el del Padre Hernando de la Carrera; para el caso de Mochumí se revisó los resultados de la visita de Juan Osorio Gavilano (Corregidor del distrito en 1592) y Pedro Narmo (Gobernador del repartimiento). Halló en Túcume la cofradía de la Inmaculada Concepción (propietaria de 114 cabezas de cabras y ovejas) y un hospital (con 680 cabras y ovejas). Mochumí tuvo una cofradía y un hospital. Hubo tres sacerdotes en el pueblo Francisco Pacho y Hernando de la Carrera conocían la lengua yunga; y Miguel Gutiérrez quien reemplazó al padre Juan de Osorno. Se esperaba en esa fecha que se provea el curato “conforme el Real patronazgo”.

e)    Pueblo de Lambayeque
Encontró en el pueblo 1009 indios tributarios, 381 reservados, 3770 de confesión y 5256 ánimas. Las cantidades hablan por sí solas mostrando una comunidad más poblada que todas las demás. Un hospital con rentas de 1008 cabezas de ganado e impuestos sobre las casas de Juan de Villafanca y las de Rodrigo Alvarez de Trujillo que en esa fecha estaban habitadas por Francisco Jiménez Torres quien no aportaba un centavo delegándose a Nuño Faria la tarea de indagar el caso. Hubo una Iglesia y una casa donada por Francisco Sánchez (Sacerdote) de la cual se obtenía una renta de 18 patacones al año. Los sacerdotes del pueblo fueron Roque Zejuela de Trana, Francisco Sánchez y Diego Alfonso Gironda quienes hablaron la lengua yunga Cada uno recibió 400 pesos de salario.

f)      Pueblo de san Francisco de Chiclayo
Julián Heras, afirma que “entre los primeros lugares evangelizados por los franciscanos del Perú cabe enumerar las cercanías de Chiclayo, pues en 1533… el P. Alonso de Escarcena (paso de Cajamarca) a catequizar a los naturales de la vecindad de Lambayeque…” (Heras, 1989). Añade que los franciscanos reciben en 1551 provisión para una residencia la cual se concretó recién en 1559 gracias al Marqués de Cañete quien permite fundar un convento en el valle de Chiclayo, lo que dio como resultado la fundación de Santa María del Valle de Chiclayo. Chiclayo y sus doctrinas recibieron la visita de Santo Toribio de Mogrovejo en 1593 confirmando una población de 2720 personas que incluyen a 770 indios tributarios y 176 reservados. En la información se incluye a los indios reducidos en los pueblos de San Miguel y Eten. Los sacerdotes del pueblo eran Franciscanos: Fray José Flores y Fray Francisco de los Reyes, conocedor de la lengua yunga. En Eten era sacerdote Fray Rodrigo de Buenaventura, conocedor de la lengua yunga y en San Miguel Fray Juan Gonzales; ellos recibieron un sueldo de 771 pesos anuales. Se conoció de la existencia de 500 pesos en poder de el mercader Segovia producto de una herencia de Diego de Vega para el hospital; lo mismo una cantidad no precisada que heredó Pedro de Lezcano para los indios pobres o el hospital del pueblo.
Según Angulo (1920) durante su visita, Santo Toribio instaló las cofradías de ánimas y del Santísimo Sacramento[12].

g)     Pueblo de San Martín de Reque
Se observan datos diversos y contradictorios sobre la población de este pueblo. El cura del pueblo declaró una población de 1860 indios y 1320 ánimas. Se registró la existencia de una Cofradía de “Santa Lucía” y una Iglesia que recibe 33 pesos de impuesto de los indios, un hospital con 590 cabezas de ganado. El cacique Diego Chimoy se puso de acuerdo en 1584 con el presbítero Francisco Guisado para que a cambio de 100 fanegas de trigo al año se hiciese una misa y responso todos los sábados del año. Fray Francisco Guisado conocía y hablaba la lengua yunga y recibía 400 pesos al año.

h)    Pueblo de Callanca y Monzebú (Monsefú)
Se emitieron datos contradictorios sobre la población del pueblo, unos registrados por Juan Monrroy (corregidor) otros del padre Alonso de Cuevas y otros distintos registrados por el arzobispo. Dando por válidos los terceros tenemos en Callanca 497 indios tributarios y 753 en Monsebú o Monsefú. Agregamos, además, otros datos del corregidor con el afán de complementar: 555 muchachos, 1153 mujeres y 2443 ánimas. El Padre Alonso de Cuevas habló la lengua yunga y recibió 548, 5 pesos de plata anuales.
El pueblo de Callanca tuvo diez estancias, destacando la de Chicep (propiedad de Juan Bautista) la de Juan Enfistun, la de Juan Fuentes, las de Juan Romero (una de ellas se llamó Tucumán) la de Gaspar de Coria, las de Francisco Martín (una de las cuales es Pomarca o Pomalca). Todas las estancias fueron muy prósperas con gran cantidad de cabras, ovejas, yeguas, crías de caballos. Además se nota la presencia de algunos trabajadores negros en dichas estancias.
En Callanca hubo una Cofradía de Nuestra Señora que ofrecía misas y festividades en su honor, lo mismo que en el pueblo de Monsefú.

i)       Pueblo de la Magdalena de Eten
En este pueblo por orden de Santo Toribio se fundó la Cofradía de ánimas. El cura del pueblo Fray Rodrigo conocía y hablaba la “lengua yunga pescadora” recibe 110, 5 pesos. Se registró una población de 487 indios entre tributarios, reservados y de confesión, además 450 ánimas. Anotó, además, a 17 indios que asistían a este pueblo desde Reque.

j)       Pueblo de Mocupe
Se registró una población de 582 indios y 630 ánimas. El cura del pueblo, Fray Francisco de Torres, sabe muy poco de lengua Yunga y recibía 250 pesos “en plata y comida”. Menciona un hospital con 438 cabezas de ovejas y una estancia de doña Bernardina (sin apellido) con vacas y mulas que paga 20 pesos de salario al cura.

k)     Pueblo de Chérrepe
Registró 418 indios (102 tributarios) y 300 ánimas. Cerca se encuentra el puerto de Chérrepe con 6 o 7 personas. El cura es Alonso Salgue o que conoce poco de la lengua yunga y a quien se asignó un salario de 70 pesos. Hubo un molino de Diego García de Chávez, un hospital con 280 cabezas de ganado y dos estancias, una de Juan Orozco y otra de don Pedro (sin apellido). Hace mención a un monasterio de frailes agustinos en el valle de Pacasmayo llamado Nuestra Señora de Guadalupe (actual pueblo de Guadalupe) con una población, alrededor del mismo, de 311 personas incluyendo algunos españoles, indios, mujeres y niños. Cerca de dicho monasterio había dos estancias, una de Diego García de Chávez y otra de Hernán López; así como una casa y chacra de Bernabé Arroyo.

3.     Situación económica y social de los pueblos de Lambayeque en el siglo XVII
a)     Economía
Según los reportes de la visita, en los pueblos de Lambayeque del siglo XVII la actividad económica por excelencia fue la ganadería como se aprecia por el número de estancias en cada uno de los pueblos. De manera subyacente la agricultura debió ser la actividad de respaldo a la primera y de auto sostenimiento de las poblaciones junto a la pesca, en mucha menor proporción. Aunque no se menciona en los escritos del Arzobispo, la producción en las minas de yeso de Mórrope fue, también una actividad importante; además de la producción de jabón siempre en competencia con la de Piura.
Susan Ramírez afirma que durante el siglo XVII e inicios del XVIII “…en Trujillo y Lambayeque habían extensas propiedades dedicadas al cultivo de la caña, pero la competencia de Lima, la apertura del comercio de las Antillas con Panamá, que hasta 1740 la recibía del Perú, el comercio de exportación de Brasil y la apertura del puerto de Buenos Aires, contribuyeron a su decadencia” (Ramírez, 1973)[13]
Se tiene referencias a producción de jabón desde 1552…A lo largo de la primera mitad del siglo xvii, el trigo fue reemplazado gradualmente por el azúcar. Sobre todo en Lambayeque en que el suelo, era relativamente libre de salinización y un típico clima soleado, caliente y seco fueron ideales para el cultivo de la caña. Cultivo que colocó en segundo plano tanto a la industria lambayecana de jabón y cordobanes como a la actividad pecuaria de la región… (Desde 1740) Aprovechando sus pastizales, Lambayeque se convirtió en el centro de mantenimiento y de engorde de ganado comprado a las estancias de Piura. 
El sostenimiento de hospitales en cada uno de los pueblos visitados se hacía con donaciones y ofrendas testamentarias de acaudalados españoles.
b)    Sociedad
He compilado aquella información que, sobre sociedad, aporta la visita de Santo Toribio. A continuación ofrezco la síntesis:


Población
Población
Indígena
Animas
Esclavos
Estancias
Españoles notables
Cofradía
Hospital
Sacerdotes
San Miguel de Farcapa
230

185

12
1.         Alonso de Migoya
2.         Francisco de Taguada
3.         Juan Salguero
4.         Hernán García
5.         Juan Veneciano
6.         Francisco Zesudo
7.         Andrés Martín
8.         Hernán García

No
No
Juan Gonzales
(hablaba yunga)
Ferreñafe
1201

1060

03
1.         Tirado
2.         García de Cárdenas
3.         Melchor de Osorno “el viejo”
Santa Lucía
01
Rodrigo Díaz
San Juan de Illimo
1477

1325
01
04
1.         Juan Roldán Dávila
2.         Lorenzo de Ulloa
01
no menciona denominación
01
Esteban Ramos
(Hablaba yunga)
Túcume
912[1]




1.         Inmaculada Concepción
2.         Otra en Mochumí

1.         Francisco Pacho.
2.         Hernando de la Carrera (Hablaban yunga)
3.         Miguel Gutiérrez
Lambayeque
5160
5256




01
1.         Roque Zejuela de Trana
2.         Francisco Sánchez
3.         Diego Alfonso Gironda
San Francisco de Chiclayo
946




1.         De Ánimas.
2.         Del Santísimo Sacramento.
01
1.         Fray José Flores
2.         Fray Francisco de los Reyes
(Hablaban yunga)
San Martín de Reque
1860
1320



1.         Santa Lucía
01
Francisco Guisado
(Hablaba yunga)
Callanca y Monsefú
1708
2443

10
1.         Juan Fuentes
2.         Juan Romero
3.         Gaspar de Coria
4.         Francisco Martín
1.         Inmaculada Concepción.


Alonso de Cuevas
(Hablaba yunga)
Magdalena de Eten
487
450



1.         De Ánimas

Fray Rodrigo
(Hablaba yunga)
Mocupe
582
630

01


01
Fray Francisco de Torres
Chérrepe
418
300

02
Diego García de Chávez
Juan Orosco



Alonso Salgue
(Hablaba yunga)



[1] Incluye a los indios de Mochumí

Conclusiones:
La presente visita de Santo Toribio de Mogrovejo a tierras lambayecanas, como las otras dos, se produjo en cumplimiento de la ley las Leyes de indias que ordena a los prelados visitar sus diócesis para conocer el estado de sus doctrinas y enviar informe escrito al Real Consejo de Indias.
El libro de visitas indica que de cada curato se incluye el itinerario, las distancias a la capital o al curato inmediato o a la sede de la diócesis; los padrones del curato – bautismos, confirmaciones, índices de la población total (niños incluidos), familias, matrimonios, entierros - ; el estado material del curato y de la diócesis – iglesias, cuentas, arte - ; la descripción de las instituciones eclesiásticas en cada curato o parroquia – cofradías, hermandades - , entro otros datos. Para el caso de Lambayeque, como hemos visto, no siempre se da cuenta de todas esa información; a pesar de eso, no cabe duda que, de acuerdo a sus acompañantes, Santo Toribio llegó a cada rincón de la diócesis personalmente. Se sirvió, también, de información registrada por autoridades locales con anterioridad.
La población indígena compuso la actividad económica por excelencia fue la ganadería como se aprecia por el número de estancias en cada uno de los pueblos. De manera subyacente la agricultura debió ser la actividad de respaldo a la primera y de auto sostenimiento de las poblaciones junto a la pesca.
Referencias bibliográficas

1.     Archivo Digital de la Legislación del Perú: “Leyes de Indias”. Disponible en http://www.leyes.congreso.gob.pe/leyes_indias.aspx
2.     Armas, F. (2015) Cristianización del Perú. 1531 – 1600: mapas de las doctrinas y las misiones de las órdenes religiosas y seculares en el Perú del siglo XVI. Disponible en http://ietoribianos.blogspot.pe/2015/11/mapas-de-la-evangelizacion-del-peru.html
3.     Arzobispado de Piura (2017). Biografía de Santo Toribio de Mogrovejo. Disponible en http://arzobispadodepiura.org/santos-peruanos/santo-toribio-alfonso-de-mogrovejo/
4.     Benito, J. (2006) Libro de Visitas de Santo Toribio de Mogrovejo, 1593 – 1605. Lima: Perú. Ed. PUCP.
5.     Heras, J. (1989) Artículo: Las Doctrinas Franciscanas en el Perú Colonial. Disponible en http://dspace.unia.es/bitstream/handle/10334/1833/14Heras.pdf?sequence=1
6.     Ramirez, S. (1973) The sugar estates of the Lambayeque valley (p. 29 – 30). Wisconsin: USA. Land Tenury Center.
7.     Zevallos, J. (1993) Toponimia Mochica de Lambayeque. En Revista del Museo de Arqueología N° 4. Lima: Perú. Ed. Museo de Arqueología.




[1] Incluye a los indios de Mochumí





[1] Ver en Archivo Digital de la Legislación del Perú: “Leyes de Indias”. Disponible en http://www.leyes.congreso.gob.pe/leyes_indias.aspx

[2] Ver en “Libro de Visitas de Santo Toribio de Mogrovejo: 1593 – 1606” de José Antonio Benito, página 13.
[3] Ver en “Cristianización del Perú. 1531 – 1600” de Fernando de Armas Medina. Disponible en http://ietoribianos.blogspot.pe/2015/11/mapas-de-la-evangelizacion-del-peru.html

[4] Información tomada de la página web del arzobispado de Piura. Disponible en http://arzobispadodepiura.org/santos-peruanos/santo-toribio-alfonso-de-mogrovejo/
(Vargas Ugarte, 2005)
[5] Ver en “Cristianización del Perú. 1531 – 1600” de Fernando de Armas Medina. Disponible en http://ietoribianos.blogspot.pe/2015/11/mapas-de-la-evangelizacion-del-peru.html

[6] Ver en “Comentarios al Libro de Visitas de Santo Toribio” de Nicole Bernex
[7] Ver en “Toponimia Mochica de Lambayeque” (1993) de Jorge Zevallos Quiñones.
[8] Un patacón fue una moneda de plata de una onza de peso.
[9] Una cofradía fue una congregación o hermandad que forman algunos devotos, con autorización competente, para ejercitarse en obras de piedad.
[10] Los pesos ensayados eran los acuñados en las cecas reales americanas: peso era el término indiano del real de a ocho (llamado perulero, si era procedente de la ceca de Lima)
[11] Jorge Zevallos encontró el dato en la revista del archivo nacional I, 230.
[12] Ver en Revista del Archivo Nacional del Perú, Visitas. Lima, 1920. Citado por Dr. Julián Heras en “Las Doctrinas Franciscanas en el Perú Colonial”.
[13] Ver en The sugar estates of the Lambayeque valley (1973) de la historiadora Susan Ramirez Horton. P. 29 – 30.

martes, 12 de septiembre de 2017

Historia de la acequia Túcume o Inalche

antigua acequia lambayecana en 1899.
Fotografía de Enrique Bruning

La acequia Túcume o acequia Inalche, o canal Racarrumi I, fue uno de los canales artificiales construido en tiempos precolombinos para tomar aguas del río Chancay. En el siglo XVI, se registró que sus aguas fueron aprovechadas por los pobladores del Túcume a través “de dos bocas de acequia para regar, y unas veces riegan con la una, y otras con la otra… y no han de poder regar más por la una de ellas, tapando la otra y no por ambas juntamente”. La acequia Inalche, según Saenz (1988), “salía del río Coyque, actual río Chancay, más arriba de Carniche alto, a la altura del portachuelo de Cerro Blanco, teniendo su bocatoma y curso hasta el portachuelo de Racarrumi justamente coincidentes con las que tiene el canal aductor de Racarrumi, que en la actualidad lleva las aguas del río Chancay al reservorio de Tinajones”. Rondón Salas, refiere que la acequia Inalche se origina en la quebrada Juana Ríos de Chongoyape. Según José Portugal Vizcarra (1966) la acequia daba agua para riego en las zonas de Túcume, Mochumí y Batangrande.
Las ordenanzas de don Gregorio Gonzales de Cuenca (1567) “reglamentaron la distribución de las aguas del Taymi, La Leche y Reque” (Saenz, 1988) en dichos documentos a la acequia de Túcume se le denomina Inalche y según Walter Saenz Lizarzaburu también se le llamó “Enalche” o “Enarche” afirmando la posibilidad que “de dichos nombres deformados se derivó con el tiempo el que tiene el actual río La leche”. Enrique Bruning (1989) afirmó “sospecho que este nombre está muy estropeado” y Julio César Fernández (2004) interpretando el concepto de Bruning, indica “(Inalche) no se asemeja a la lengua mochica lambayecana ni al quechua”. Portugal (1966) denomina al Inalche el “Taymi de Túcume” lo mismo que Rondón Salas. Además, en el Cuaderno de Estudios (1942) del Instituto de Investigaciones Históricas de la PUCP, se define “Inalche: nombre que hacia 1570 le daban a la acequia de Túcume, con que ahora riegan los indios de dicho repartimiento”.
Paul Kosok, referido por Saenz, afirma la existencia precolombina de la acequia Inalche, así indica “el Taymi antiguo era un gran canal doble hasta el punto en que cruzaba el camino incaico principal que iba de norte a sur. En este punto se separaban dos brazos fundamentales uno hacia el este y otro al oeste del cerro Mirador. Los dos brazos continuaban hasta el río La Leche”. Izumi Shimada (1976) refiere que Paul Kosok (1959) “reconoció que el antiguo Canal Racarrumi se compone de dos redes distintas (pero parcialmente superpuestas) representando dos períodos de construcción distintos” mientras Bachman (1921) se refiere al canal como “acequia de gentiles” y discrepa de Kosok pues no distingue los dos sistemas de construcción referidos.
Otras acequias en Túcume son “La Merchora”, “El pueblo”, “El pavo”. En 1578, según Arturo Rocha, a raíz del Meganiño de ese año, el corregidor Juan Monroy tardó poco más de un mes, usando ingentes recursos económicos y mil quinientas personas, en recuperar la acequia Túcume o Inalche. Según Víctor Peralta, en 1654, don Gerónimo Casusoli, Cacique de Jayanca, Pacora y Mórrope; ordenó clausurar la acequia San Juan Bautista que llevaba aguas del río La Leche a las comunidades de Túcume y Mochumí por un pleito generado por el uso de los canales de riego; y en 1709, se registró un nuevo conflicto comunal promovido por pobladores de Illimo y Mórrope por el uso de aguas de la acequia Chichiquep que irrigaba Túcume y Mochumí.    



Referencias bibliográficas
1.     Bruning, E. (1989) Estudios monográficos del departamento de Lambayeque (p. 180). Sociedad de Investigación de la Ciencia, Cultura y Arte Norteño.
2.     Instituto de Investigaciones Históricas PUCP (1942) Cuadernos de estudios 2 (p.228). Lima: Perú. Ed. PUCP.
3.     Fernandez, J. (2004) Sinto (p.101). Chiclayo: Perú. Ed. COPROTUR.
4.     Portugal, A. (1966) Influencia del proyecto o tinajones: evaluación de los recursos hidrológicos y socio-económicos del valle del rio Chancay-Lambayeque (p. 27 – 29). Lima: Perú. Ed. Huascarán.
5.     Rocha, A. (2002) Artículo: El fenómeno el niño de 1578 y el pago de impuestos (p. 15). Lima: Perú. Revista Ingeniería Civil. CIP.
6.     Saenz, W. (1988) Los orígenes de Chiclayo (p.100). Lima: Perú. Ed. Bracamonte.
7.     Shimada, I. (1976) Tesis doctoral: Socioeconomic organization at Moche V Pampa Grande, Peru: prelude to a major transformation to come (p. 66). Arizona: USA. Ed. Univ. de Arizona.




jueves, 7 de septiembre de 2017

Historia del río Reque

Río Reque

El río Reque es “la prolongación del Chancay. Tiene una longitud aproximada de 71.80 Km., desde el Partidor La Puntilla hasta su desembocadura en el mar. Funciona como colector de los excedentes de agua de drenaje de las aguas del río Chancay”. Sus primeros registros históricos, según Walter Saenz Lizarzaburu, se encuentran en documentos del siglo XVI: “el Dr. Gregorio Gonzales de Cuenca, Oidor de la Real Audiencia del Virreinato del Perú y Visitador General de las ciudades de Trujillo, Chachapoyas, San Miguel de Piura y Huánuco en 1567, a su paso por lo que es hoy el Departamento de Lambayeque, dictó varias disposiciones sobre la distribución de las aguas del Chancay, también conocido en esa época como río Coyque o Collique; y de sus canales Taymi y Lemape o acequia de Seur, esta última conocida actualmente como río Reque” (Saenz, 1988). Entonces en tiempos precolombinos el actual río Reque fue conocido, primero, como la acequia Seur, luego como Lemep, Lemepe o Lemape y también como río Tambillo. Enrique Bruning (1898), afirma haber encontrado el nombre de la acequia Lemep, antes conocida como Seur, en un documento original del año 1850.
Huertas (2001) afirma que este río “fue construido por la mano del hombre en forma de acequia, servía para regar las tierras del Fundo Sipán y las de las comunidades de Reque, Monsefú y Eten… Se cree que por el año de 1820, el Río Lambayeque quebró en el Tambillo, derivando por aquella acequia gran parte del actual y formándose así el hoy río Reque” que abre a 8 km del divisor del canal Taymi, siendo parte del río Chancay el cual cambia de denominación de acuerdo a su presencia en las distintas zonas del departamento. En los Informes y Memorias de la Sociedad de Ingenieros del Perú (1924) sobre los nombres que va tomando en su recorrido el río Chancay, afirma “después de su confluencia con el Cumbil toma diversos nombres: llamase río Chongoyape al pasar por el distrito agrícola de ese nombre; se llama río Lambayeque desde la derivación del canal del Taymi hasta su desembocadura, a pesar de derivarse de él ramales tan importantes como el río Reque (antigua acequia Lemep)…”
En 1908, según Lorenzo Huertas, las aguas del río Lambayeque fueron vaciadas al río Reque, mediante un corte de cauce producido en el Santeño (Calupe) por los comuneros de Chiclayo y Lambayeque para evitar la inundación de dichas ciudades. La acción fue supervisada por el ingeniero norteamericano Charles Sutton. La crecida del río produjo la destrucción de los puentes Rinconazo, del ferrocarril Pimentel – Chiclayo, Pampa Grande y Sipán.
Según Portugal (1966) “Antes de 1925, el río Reque se llamaba río Tambillo y llevaba tan poca agua que permitía a los regantes de Monsefú, Reque y Eten tener una toma rústica para captar sus aguas”. Después de cada Fenómeno del Niño, el quiebre de las aguas ha resultado en el ensanche de la antigua y angosta acequia hasta hacerla tomar el actual cauce.
En el Cuaderno de Estudios, volumen 2 del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Católica del Perú publicado en 1942, página 241, se lee “SEUR: acequia que regaba los repartimientos de Collique, Chuspo y Reque en el siglo XVI. Hoy es el Río llamado LEMEPE o Eten” y es entonces discutible si el nombre de la antigua acequia corresponde al río Reque o al Eten. Al respecto, Regal (1970) indica “Aquella acequia es el actual Río Eten, según opinión de Raimondi y Bachman; y el Río Reque, de acuerdo con el Ing. J. M. Zegarra”. Pienso que tal confusión no existe considerando los cambios de denominación que hemos referido al inicio según el pueblo o distrito que recorra la corriente de aguas.
Cauce seco del río Reque en un periodo de sequía
(s.a/s.f)

Actualmente, su importancia radica en que vivifica un ecosistema, es drenaje natural del valle, contenedor de agua en épocas de lluvia, regulador del clima y como potencial turístico y recreativo, en tiempo de verano.
Referencias bibliográficas
1.   Bruning, E. (1989) Estudios monográficos del departamento de Lambayeque (p. 180). Sociedad de Investigación de la Ciencia, Cultura y Arte Norteño.
2.   Huertas, L. (2001) Diluvios andinos a través de las fuentes documentales (p. 347).  Lima: Perú. Ed. Fondo Editorial PUCP.
3.   Portugal, A. (1966) Influencia del proyecto o tinajones: evaluación de los recursos hidrológicos y socio-económicos del valle del rio Chancay-Lambayeque (p. 27 – 29). Lima: Perú. Ed. Huascarán.
4.   Regal, A. (1970) Los trabajos hidráulicos del inca en el antiguo Perú (p.47). Lima: Perú. Ed. Gráfica Industrial.
5.   Saenz, W. (1988) Los orígenes de Chiclayo (p.100). Lima: Perú. Ed. Bracamonte.

6.   Sociedad de Ingenieros del Perú (1924) Informes y Memorias (p. 49). Lima: Perú. Ed. SIP.