viernes, 21 de agosto de 2015

El club “Unión y Patriotismo”

Durante el homenaje ante el féretro del héroe nacional José A. Quiñones
el Sr. Alejandro Arias Samamé, en representación del Club "Unión y
Patriotismo", tuvo a cargo el discurso de honor

Fue fundado por iniciativa del Sr. Manuel M. Vidaurre el 16 de junio de 1901. Según Rivero Ayllón “acompañaban a Vidaurre, en la primera directiva, entre otros Fidel O. Miranda, Enrique Salazar, Víctor Fallaque, Nicolás La Torre. En 1909 bajo la presidencia de Franco Klinge se inauguró solemnemente, el 29 de julio, la Biblioteca popular… destinada fundamentalmente a los trabajadores. El club inauguró, el 02 de enero de 1922 la Universidad Popular de Chiclayo para la cultura de la clase proletaria. En julio de 1912 el club recibió a una comisión de estudiantes universitarios de Lima y delegaciones estudiantiles de Norteamérica, Colombia, Cuba, Panamá y Venezuela ante el Congreso estudiantil que se iba a reunir en Lima. Entre los estudiantes peruanos estaba Raúl Porras Barrenechea. Otros sucesos importantes en la vida de la institución fue la invitación que se formuló el 21 de diciembre de 1922 a José Santos Chocano para que ofreciera recitales en nuestra ciudad. Al club se debieron también las gestiones iniciales para la repatriación de los restos del poeta José Eufemio Lola y Lora muerto trágicamente en Paris en diciembre de 1907” (Rivero, 1976)
Don Pedro Delgado Rosado, en su trabajo “Problemática de las Revistas Lambayecanas” (Revista “Umbral” – N°08 - 2005) incluye al club Unión y Patriotismo en la lista de instituciones lambayecanas que editaron o publicaron Revistas científicas, culturales, educativas y académicas; esto por la publicación de la revista “Ideal” el año 1909.
El 12 de octubre de 1919, con ocasión de la celebración por el descubrimiento de América, “el club Unión y Patriotismo organizó los primeros juegos florales, teniendo como ganador a Ricardo Miranda Romero y el segundo lugar correspondió a Juan José Olivares con el poema Paz Universal… (otro concurso literario organizado por el club) se desarrolló en 1926, el ganador fue el poeta cajamarquino y exalumno del Colegio Nacional de San José, Lorenzo Cubas Barboza, con su poemario La Epopeya Cósmica. (finalmente) en 1928, vueve a organizar los juegos florales… se declararon desiertos el primer y segundo puestos por la carencia de calidad literaria  ” (Delgado, 1995) este último hecho produjo una protesta periodística en la que participaron NIXA y Ricardo Miranda, entre otros.
En 1924, el club, presidido por Don Ricardo Miranda organiza una velada cultural en homenaje a José Carlos Mariátegui. También, “el 17 de febrero de 1910 el presidente señor Franco Klinge y los directivos del desaparecido Club Unión y Patriotismo de la ciudad de Chiclayo cedieron sus salones de recepción al recién creado Comité en Pro de la Marina para sus reuniones institucionales, siendo el primer presidente de este Comité el señor José María Quiñones Arizola (1876-1964), padre del Héroe Nacional Capitán FAP José Abelardo Quiñones Gonzales (1914-1941) y ex alcalde de Chiclayo (1909, 1910-1911 y 1953-1954) y ex alcalde de Pimentel (1945-1946)” (Zuloeta, 2002).
Según Nicolás Hidrogo, “Emiliano Niño Pastor… (Fue coronado con) los laureles de oro (el) 12 de octubre de 1926 en el cine Pathe (y luego) ante una numerosa multitud  que lo aclama en el club Unión y Patriotismo2 (Hidrogo, 2012).
Walter Ampuero Vásquez (1987) en una breve referencia sobre Chiclayo en 1930, menciona “Por aquel entonces, los jóvenes intelectuales de vanguardia en Chiclayo, impulsan el Movimiento Revolucionario de la Juventud. Los salones del club “Unión y Patriotismo” se llenaban de obreros, artesanos, empleados, estudiantes y profesionales”. Luego, señala como un hecho digno de resaltar que “el 6 de mayo de 1931, a las 6:30 pm., en el club Unión y Patriotismo, se organizan las mujeres apristas, a través de una Célula Femenina Departamental, conformada por: María Luisa Sarmiento, Rosa Bracamonte, Nicida chirinos, Abigail Dueñas, Zoila Ramos, Marina Esquerre, Blanca Dueñas, Sara A. Bullón y María Rosa Heysen”.
El Sr. Alejandro Arias Samamé, participó en representación del club con un discurso durante el sepelio del capitán CAP José Abelardo Quiñones Gonzáles, en el Cementerio General de Chiclayo el 7 de noviembre de 1942.
En “Del Chiclayo que se fue”, Miguel Díaz publica la versión del recordado José Arana Cuadra sobre esta institución: “La juventud de esa época tenía como centro de cultura la Biblioteca Popular que sostenía el club Unión y Patriotismo y en la década del 50 el club desapareció y, prácticamente, regaló la biblioteca a la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo” (Díaz, 1993)


jueves, 20 de agosto de 2015

Sociedad Obreros de la Unión

Medalla conmemorativa por la bendición del estandarte
de la Sociedad Obreros de la Unión. Fueron padrinos
el Sr. Nicanor Silva y su esposa la Sra. Celinda de Silva

Sobre tan importante e histórica institución lambayecana, el académico Teodoro Rivero Ayllón, señala: “la Sociedad Obreros de la Unión creada también ese año de 1887 (31 de julio) tuvo como primer presidente, con carácter provisional, a don Santiago Ortega Polo; y como electo para la primera directiva al Dr. José Félix Arias. Esta institución designó presidente honorario, en 1908, al filántropo italiano Sr. Virgilio Dall´Orso, donante del local que actualmente ocupa, y en cuyo recinto naciera el héroe chiclayano Elías Aguirre, 2° Comandante del Huáscar” (Rivero, 1975)
Sobre su primer presidente electo (Don José Félix Arias) Rivero indica que era uno de los caballeros más reconocidos que, en aquel tiempo,  “solían pasear en horas de la tarde por el centro de la ciudad, al paso rítmico de enjaezados corceles; con sus sombreros de jipijapa, blanco el poncho y los escarpines de cuero...” llevándonos a imaginar al Dr. Arias sobre un corcel color overo. El Dr. Arias, según norma legal publicada en el Diario “El Peruano” de fecha 8 de marzo de 1869, llegó a Lambayeque comisionado “para que preste los servicios de su profesión, como médico de sanidad del Puerto de San José, pudiendo servir como conservador y propagador del fluido vacuno en las provincias de Lambayeque y Chiclayo…”
El local que ocupa actualmente ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación mediante RM N° 0928 del 23 de julio de 1980; fue la casa donde nació el héroe de la Guerra del Pacífico don Elías Aguirre Romero, en Chiclayo el 1 de octubre de 1884. Actualmente se ubica en la Calle Elías Aguirre N° 959 a 971. Algunas de sus características: “la arquitectura de la casona es de origen virreinal. De esta época, solo quedan dos columnas de fuste balaustrado talladas de algarrobo, con sus respectivas zapatas que sostienen un tramo de la galería del segundo patio, habiendo desaparecido los otros tres tramos de este espacio arquitectónico. Estos elementos corresponden al siglo XVIII, arquitectura que presentaba cuando era habitada por Elías Aguirre La casona fue modificada entre los años de 1903 a 1905 para adaptarla a las necesidades de la Sociedad Obreros de la Unión. Desde esa fecha tiene la presentación que vemos actualmente” (MINCETUR, 2005).
La importancia de esta institución ha sido reconocida desde sus inicios. Por ejemplo, participó con dos delegados, los señores Ignacio Arrincón León y Nicanor Silva, en la reunión convocada por el Prefecto de Lambayeque, Sr. Juan Manuel Pedro Blas Oscar Grau Cavero (así, con cinco nombres), el 11 de setiembre de 1902 para la fundación del club Departamental de Tiro al Blanco que, luego, sería conocido como club de Tiro Chiclayo 77. a tal evento asistieron representantes de las más insignes instituciones de la localidad.
Según César Falla (s.f) “La centenaria sociedad cuenta con una SALA – MUSEO, la cual tiene a su disposición una interesante bibliografía como: obras literarias, publicaciones regionales, libros especializados y revistas del exterior; que están al servicio de sus visitantes. Esta casa cuenta también con un valioso espacio donde se rinde homenaje a la egregia figura del Comandante Elías Aguirre Romero; aquí se muestra el busto del héroe chiclayano, cuadros fotográficos, pinturas, entre otros objetos que ilustran la vida de este epónimo personaje de la historia nacional”.
Sobre sus socios honorarios, Falla, menciona “a conspicuos personajes de nuestro tiempo como: José Delgado Bravo, Pedro Delgado Rosado (ambos ya fallecidos), Guillermo Baca Aguinaga, Carlos Bancayán Llontop, Carlos Balarezo Mesones; entre otras personalidades”. Luego, sobre los reconocimientos recibidos por la institución, indica “en todos estos años la institución ha recibido importantes reconocimientos como la Medalla de Oro y Plata por parte de la comuna chiclayana, Placa de Bronce en Homenaje al Centenario de Nacimiento del héroe Elías Aguirre, Ancla Dorada de Pro Marina; así como diplomas, menciones honrosas por diversas organizaciones del medio local y departamental”.

El 27 de marzo de 1945 la institución recibe el reconocimiento oficial, siendo Alcalde de Chiclayo el Sr. Rogelio Llanos Barturen, Prefecto del Departamento el Sr. Gonzalo Becerra G., Subprefecto de Chiclayo el Sr. Humberto Liendo y Presidente de la República el Sr. Manuel Prado Ugarteche.

miércoles, 19 de agosto de 2015

La Sociedad “Obreros 1° de Mayo”

Trabajador lambayecano de inicios del siglo XX - Foto: Antiguas
fotos de Chiclayo
La economía y las relaciones laborales sufren un notable cambio, a raíz de la Revolución Industrial, entre fines del siglo XIX e inicios del XX. En Lambayeque, el crecimiento industrial era notorio. Las Haciendas azucareras (Tumán, Pomalca, Pátapo, Cayaltí, entre otras) eran las proveedoras de la mayor cantidad de azúcar comercializada en el Perú y, también en gran medida, en el extranjero.  Según el francés Joel Delhom,  “El auge económico, sin embargo, produjo un nuevo tipo de trabajador urbano-industrial o rural-industrial, sociológicamente diferente del artesano o del campesino tradicionales y sometido a nuevas formas de relaciones laborales”. Surge, entonces, el anarcosindicalismo (anarquismo) “(que) arraigó también en las provincias, particularmente en las localidades de Huacho, Sayán, Barranca, Trujillo, Chiclayo, Ica...” (Delhom, 2001).
En la reseña histórica de fundación de la Sociedad de Tiro “Elías Aguirre” – Chiclayo 77, un párrafo, explica el motivo de la fundación de la Sociedad de Obreros 1° de Mayo: “tuvo como objetivo para su fundación, la defensa de los derechos del trabajador, hacerles conocer a todos y cada uno de sus afiliados y comunidad en general, sus deberes y derechos contraídos con sus patrones, para evitar así el atropello que constantemente sucedían”. Luego, agrega: “Por varios años, los días domingos y feriados salían muy alegres por las calles principales de nuestra ciudad portando una hermosa banderola y sus clásicas banderas rojas, arengando a los ciudadanos a inscribirse en ella”
Según el historiador Pedro Delgado Rosado, fue el Sr. Manuel Uchofen Patazca, ebanista chiclayano, quien “… impulsó la organización de artesanos y obreros a través de la Confederación Obrera 1° de Mayo para convertirse en Sociedad Obreros 1° de Mayo”. Antes, el mismo Uchofen, representante del anarquismo en el Departamento de Lambayeque, dirigió los periódicos “La protesta Libre” (1906 – 1909) y “La Abeja” (1909 – 1920) aunque Rivero (1975) afirma, sobre este último, que fue de“vida efímera”.
Teodoro Rivero, señala que esta institución “surgió inicialmente como Confederación, el 28 de abril de 1907, y tuvo por primer presidente a don Ceferino Gutiérrez. En los comienzos su vida fue muy agitada, en la lucha por la reinvidicación social; cada 1° de mayo, Día del Trabajo, los socios recorrían las calles enarbolando banderas rojas del socialismo. Modificó con posterioridad sus estatutos y devino en sociedad de beneficencia para sus integrantes. Don Pedro J. Cussianovich ha sido uno de sus presidentes más connotados”.
Operarioc chiclayanos - Foto: Antiguas Fotos de
Chiclayo
Ceferino Gutiérrez convocó a casi 500 trabajadores (obreros, campesinos, operadores) en el Teatro “Dos de Mayo” el 28 de abril de 1907 y constituyeron la primera federación de gremios de trabajadores de Lambayeque“Confederación 1° de Mayo”. El 2 de febrero de 1916, los socios acuerdan establecer el servicio mutual, el 1 de mayo de 1921 se inaugura su primer local institucional, en 1923 se fundó la Escuela Nocturna para obreros “José Balta”, en 1957 se inaugura su local definitivo, y el 12 de noviembre de 1946 se cambia la denominación institucional por “Sociedad Obreros 1° de Mayo”, reconocida por Resolución Ministerial N° 107 del 30 de diciembre de 1947.
Su actual local institucional se ubica en la avenida “José Balta” N° 1343. El Himno de la institución es obra del poeta Alfredo José Delgado Bravo (letra) y Gustavo Pachérrez Neciosup (música).
Taller - Foto: Antiguas Fotos de Chiclayo
Coincido con Guillermo Pérez Sialer (2012) quien afirma que la Sociedad Obreros 1° de Mayo fue, en Chiclayo de inicios de siglo, una de aquellas “Instituciones que comprendían que la raza humana está hecha de pasión, que los hombres triunfan cuando los mueve un aliento y los empuja un ideal y que la poesía, la belleza, el romanticismo y el amor son cosas que nos mantienen vivos”. 







martes, 18 de agosto de 2015

La Sociedad Amantes de las Artes

Local institucional de la
Sociedad Amantes de las Artes
Esta importante institución chiclayana se encuentra ubicada en los altos de la casa ubicada en la Calle “Elías Aguirre” N° 740 de nuestra ciudad, local adquirido el año 1919. La letra de su himno institucional, creación del poeta y, en vida, socio honorario Alfredo José delgado Bravo (con música de Manuel Nepo y arreglos de Modesto Rodríguez), expresa el fundamento de su existencia: “Que el amor a las artes nos guíe/En la diaria conquista del pan, y/El sudor sea nuestra belleza, Y verdad nuestro esfuerzo y afán/Como amantes del arte juremos/Defender la justicia social,/Combate el abuso del fuerte,/Abolir el imperio del mal…”. A continuación los pormenores de su fundación según el contenido de su acta fundacional, ocurrida en dos fases: el 25 de julio de 1887, en que se establece la junta preparatoria y, catorce días después, el 8 de agosto, fecha de su fundación definitiva. Sabemos que “… tuvo como primeros presidentes a don Eugenio Risco (con carácter provisional) y a don Ramón Navarrete (como electo). Ha sido premiada por el Concejo Provincial en diversas oportunidades: 1913, 1916, 1920 y distinguida con la Medalla de Plata, en el centenario nacional y con Diploma de honor, con motivo del centenario de la batalla de Ayacucho y del cincuentenario de su fundación, en 1937” (Rivero, 1975). La finalidad por la cual nace tan importante institución fue “el establecimiento de una Asociación dedicada al fomento de las artes y a la prestación de Auxilios Mutuos entre sus miembros”. El 25 de julio, junto con Eugenio Risco, como secretario provisional don Belisario Galarcep y una comisión “… para formular el proyecto de Constitución de la Sociedad en conformidad con los puntualizados fines y las condiciones de la localidad...” así, el señor Risco, designó a los señores Juan Isidoro Aguilar, Manuel A. Chirinos y José D. Balcázar, cuyo nombramiento fue aprobado por unanimidad”. 
Firmas en Acta de fundación de la Sociedad
Amantes de las Artes
Concluida la primera reunión, se convocó a otra para el 8 de agosto con la finalidad de realizar “la instalación formal de la Sociedad discusión de los Estatutos y consiguiente elección de su Junta Directiva”. A la primera reunión asistieron 23 personas. El 08 de agosto de 1887, los asistentes manifestaron “… unánimemente su voluntad de formar dicha Sociedad” luego, el señor Risco inició el proceso de elección de la directiva definitiva “…declaró que la mayoría absoluta era la 30 y nombró para completar la mesa como adjuntos a los Señores Socios Grimaldo Gargurevich y Domingo Chirinos”. Realizada la votación, fueron elegidos: como Presidente al Señor Doctor Ramón Navarrete y como Vicepresidente Don Belisario Galarcep. Es propicia esta ocasión para recordar a cada uno de los socios fundadores, señores: Eugenio Risco, Belisario Galarcep, Pedro Araujo, Manuel Vélez, José Palacios, Belisario Cabrejos, Juan B. Torres, Saúl Morante, José D. Vega, Genaro Orellano, Francisco Dall’Orto, Manuel Castañeda, Julián Gamarra. -Julián Moya, - Clodomiro Arancibia, Miguel Orbegoso, José Maria Lacerna, Toribio Arbaiza, Pedro Samillán, Juan P. Estela, José Luís Hernández, Juan M. Figueroa, Wenceslao Dávila, Agustín Salazar, Bernabé Correa, Higinio Ramírez, Francisco Delgado Soto, José Vásconez, Carlos Alberti, Ramón Navarrete, José D. Balcázar, Domingo Chirinos, José M. Balcázar, Pedro Bulnes, José Stein, Ricardo Lara, Manuel Fallaque, Juan F. Carrasco, Alberto Chirinos, Abraham Cevallos, José Luís Camalto, Ricardo Peredo, Fernando Maradiegue, José Solís, Mateo Cueva, José S. Valdivieso, José Félix Carreño, Miguel Sáenz, José Toribio Ruiz, Sebastián Salazar, Toribio N. Ruiz, Lázaro Veyán, José Gálvez, Carlos Salazar, Augusto Toledo, Eusebio Luperti, José María Limo y José A. Cabrera. 
Emblema institucional
Entre las joyas históricas que salvaguarda esta institución están: el libro de actas y firmas del año 1887, una biblioteca con libros antiguos ( de 1912, 1916, 1925, 1959) como las Monografías de Lambayeque y otros sobre temas diversos, sillas de estilo vienés del siglo XIX, lienzos del siglo XIX (como el de Simón Bolívar, restaurado en 2012 por César Maguiña) inicios del siglo XX, una colección en alto relieve y seda de los símbolos patrios, un antiguo reloj de pared del año 1886… esta antigua institución es parte de la historia de Chiclayo y tiene bien merecido el título de Patrimonio Histórico y Cultural.

lunes, 17 de agosto de 2015

Guerra con Chile en Chiclayo: "La Guardia de los Neutrales"

Sobrevivientes de la Guerra del Pacífico. Fotografía tomada en Chiclayo
de propiedad del Sr. Marco Maguiña, descendiente del héroe Eliseo Maguiña.
Chiclayo fue dos veces invadido por los chilenos durante la Guerra del Pacífico: en setiembre de 1880 y en abril de 1881. la primera vez, según narra Don Eric Mendoza en “Lambayeque en el Siglo XX” los chilenos desembarcan en Eten, sin encontrar resistencia, con una fuerza integrada por 2700 hombres a bordo de las embarcaciones “Itata”, “Copiapó”, “Chacabuco” y “O´Higgins”; de inmediato, causaron pánico (robaron, incendiaron y destruyeron embarcaciones) en Eten y Monsefú (más adelante, estos pueblos serían literalmente arrasados). Fue la invasión chilena la más grande desgracia de nuestra historia y nuestra dignidad se vio, inolvidablemente, pisoteada. Los chiclayanos jamás pensaron que tal desgracia pudiera ocurrir, pues “(se dio) poca importancia a las noticias de la guerra” (Gómez, 1992)
Veteranos chiclayanos de la Guerra del Pacífico, homenajeados
en la Municipalidad de Chiclayo en 1934.
En Chiclayo, incendiaron los locales de la Prefectura, la Caja Fiscal, la Subprefectura, el Palacio Municipal y la Torre del reloj público. Saquearon y robaron comercios, esto a pesar que “…los jefes chilenos habían declarado que sus tropas no harían la guerra a la propiedad privada; que solo iban a pelear con el enemigo en campaña; que los intereses y la honra de la población civil estarían cobijados por el glorioso pabellón chileno…” (Markham, 1882) ¡Tamaña mentira! Cada vez que aparecía un soldado chileno muerto se aplicaba el quinto en aquel barrio: los hombres eran contados y a quien por ventura tocaba el número cinco, era fusilado. Si no encontraban hombres, hacían la cuenta con mujeres a quienes cortaban el seno.
El comportamiento de las autoridades fue vergonzoso. El Prefecto Manuel Aguirre huyó con los suyos, en tren, a Pátapo y, luego a Chongoyape; los mismo el alcalde y otras personalidades locales. Así, los chilenos, con mucha facilidad hicieron de las suyas: impusieron un cupo de 150 mil soles a todo el Departamento, incendiaron 8 viviendas de familias notables,  dañaron haciendas (galpones, casas y terrenos de cultivo).
Ante esta lamentable realidad y “como las principales autoridades habían fugado con rumbo desconocido, tanto Montjoy como el vicecónsul inglés señor Fry formaron con ciudadanos extranjeros radicados en Chiclayo la Guardia de los neutrales para el cuidado de las propiedades abandonadas, que estaban siendo atacadas por delincuentes”. Evitaron la destrucción del Teatro “Dos de mayo”, el mercado, un colegio y el local “City may”; gracias a la participación de los ciudadanos extranjeros Carlos Montjoy y Alfredo Lapoint.
Resulta sorprendente comprobar que “… esta actitud de proteger la propiedad fue tomada en vista que los mismos chiclayanos eran lo que terminaban los saqueos que iniciaban los chilenos”. Don Antero Aspíllaga en carta a su hermano Ramón, el 18 de octubre de 1880, referida por Eric Mendoza,  indica “Todo (en) Chiclayo ha sido vergonzoso… por los robos de los mismos hijos de Chiclayo…no solo formaban cola tras los chilenos cuando incendiaban y sacaban muebles y artículos del país… luego los del pueblo de Chiclayo barrían y recogían con todo”.
Mendoza, también refiere la publicación aparecida en el Diario “La Patria” de Lima del 6 de diciembre de 1880 en la que indican el arribo a Chile de un cargamento procedente de Perú con el producto de los hurtos efectuados por las tropas invasoras en Chiclayo, Eten, Ferreñafe, Lambayeque, Monsefú, San Pedro y zonas aledañas; contenía arroz, azúcar, algodón, tabaco y ocho cajones de piedras preciosas (oro, plata, brillantes, diamantes, perlas) y una gran cantidad de dinero en plata fuerte (casi 12 mil pesos) y libras esterlinas (poco más de 29 mil)
Cripta de los Heroes Lambayecanos, fotografía
tomada por Don Ricardo Silva Peralta
Otros extranjeros, específicamente, los chinos, trabajadores de las haciendas agrícolas, “…colaboraban en cuanta barbaridad cometían las hordas invasoras en las haciendas y fundos de la localidad”. Algunos, vistieron el uniforme chileno. Este comportamiento se justifica por el trato inhumano que recibieron por parte de los hacendados que los hicieron víctimas de un sistema de semiesclavitud, siendo varios de ellos encadenados.



jueves, 13 de agosto de 2015

Los Judíos en Lambayeque

La crisis económica y social en Europa a consecuencia de la Revolución de 1848 fue crucial para el inicio de la inmigración de ciudadanos europeos a diversos países de América, entre ellos el Perú. Inicialmente, los destinos elegidos fueron Estados Unidos y Argentina, pues en Perú el principal trabajo que encontrarían era como mano de obra barata en las plantaciones de la costa, principalmente. “De esta manera llegaron al Perú industriales, banqueros, diamanteros, joyeros, ingenieros, comerciantes y empleados judíos que se adaptaron rápidamente al quehacer económico del país, abriéndose las primeras casas comerciales judías a partir de 1852” (Tratemberg, 1987).
Entre 1920 y 1960 residieron, oficialmente, en nuestra Región 65 ciudadanos judíos, de los cuales 60 se encontraban en Chiclayo y 5 en Motupe. Fueron dos familias en Motupe y 21 familias en Chiclayo. Al comienzo, las disposiciones migratorias facilitaron su llegada. La inspiración racista que prefería migrantes blancos para poblar el territorio peruano, la necesidad de mano de obra barata y de especialistas en tecnología industrial; permitió la llegada de judíos – alemanes (principalmente) a fines del siglo XIX e inicios del XX a nuestra región. En la década del 30 del siglo anterior, venir al Perú fue un verdadero calvario por el cambio del régimen migratorio. Se comenzó a exigir contratos de trabajo que, en el caso de los judíos, eran proporcionados por sus  conocidos o familiares establecidos en el Perú.
Portada de la obra de León Tratemberg
La Obra “La Inmigración Judía al Perú” (1987) de León Tratemberg Siederer, indica sobre la ubicación de los judíos en Lambayeque: “En este departamento, al rededor de 1930, había varias familias judías concentradas en Chiclayo, mientras que unas pocas se encontraban dispersas en Reque, Motupe, Pimentel y temporalmente en Ferreñafe, ciudad de Lambayeque, Eten y Monsefú”.
Con respecto a las familias que se afincaron en nuestras tierras “Residieron en Motupe: Jacobo Rajman; Elias Eidelman; Jaime Rosenfeld; en Pimentel: Moisés, Isaac y Enrique Burstein (también en Chiclayo); en Reque: Alberto Shnaiderman y en Chiclayo: Jacobo Herschcovich; Samuel Gludnievich; Moñe y Samuel Zusman; Miguel Kisner; Juan Rotstein; Rubén Milbauer; José Gleiser; José Schmerler; Moisés Burstein; Enrique Burstein; Isaac Burstein; Julio Lechtig; José Rotman; Boris Sheinfeld; Pedro Blomberg; Hermán Hananel; Hans Hilfraht; Nissim Levy; S. Zighelboim; Israel Theiler; Ezra Zaharia; conformado una colectividad de unas 60 personas en total”. Doña Nelly Criollo de Iturrizaga me brindó información sobre judíos en Chongoyape, indica que antes de 1960 ya radicaban en dicha localidad algunas familias, entre ellas la familia Waisman, recuerda a Don David Waisman.
La ocupación y actividades económicas fue diversa “Los judíos en Lambayeque se dedicaron al comercio de telas y bazar, así como al negocio de transporte público y camiones. Algunos se dedicaron al comercio de productos agrícolas y minerales especialmente oro y plata, generalmente como contraparte a la venta de telas y productos diversos”.
Los judíos recién llegados notaban el dinamismo de la ciudad de Chiclayo “Como había mucho movimiento de judíos hacia Chiclayo, cuando llegaban visitantes se hospedaban normalmente en el hotel Tacna, en la calle Poeta Niño”.
Insertaron a sus hijos en el proceso educativo normal, permitiéndoles relacionarse con gente de su edad “Para la educación escolar, los varones eran enviados al colegio San José y al colegio estatal 221, mientras que las mujeres eran enviadas al colegio Srta. Bulnes”. Además, sobre la conservación de sus tradiciones se sabe que “La educación judía se limitaba a lo que los padres enseñaban a sus hijos en los hogares. La vida societaria judía era muy escasa; los servicios religiosos de las festividades se realizaban en la casa de José Schmerler, quien los dirigía, mientras que para ocasiones especiales como Brit Milá o Bar Mitzvah se viajaba a Lima”.

Tratember indica que “Los fallecidos eran enviados a Lima para ser enterrados en el Cementerio Israelita de Baquíjano. Para la década de 1950 casi no quedaban judíos en Lambayeque”. Hoy en día la comunidad judía en Lambayeque tiene muy pocos integrantes.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Los alemanes en el Perú y Lambayeque

Karl Weiss

En Lambayeque hemos tenido el honor de contar con la presencia de ciudadanos alemanes de la talla del ingeniero y etnólogo Enrique Bruning o Kart Weiss, eficiente Director del Colegio Nacional “San José”, que prestigiaron la educación, industria, ciencia, comercio y, también, el arte. ¿Cómo llegaron los alemanes al Perú y Lambayeque? ¿Cuál ha sido su contribución a nuestra cultura?
Según Fabian Novak, en “Las Relaciones entre Perú y Alemania 1828 – 2003”, el primer alemán, con ingreso oficialmente registrado,  en el Perú fue Barthel Blumen (1532) luego, algunos sacerdotes jesuitas (1612) y, más adelante, (a fines del siglo XVIII) un grupo numeroso de mineros, encabezados por el barón Fuerchtegott Von Nordenflycht,  que llegaron contratados para modernizar dicha actividad. La migración de europeos al Perú se facilitó desde 1835 cuando Felipe Santiago Salaverry firma el decreto que indica “todo individuo de cualquier punto del globo era ciudadano del Perú desde el momento en que, pisando su territorio, quisiera inscribirse en el Registro cívico”. Esta medida no implicó la migración masiva de europeos, pero significó el inicio de la oleada. Fue en ese siglo que llegaron al Perú Humboldt y Ernest Middendorff, este último, personaje de innegable importancia para Lambayeque gracias a sus observaciones y estudio de la “lengua de Eten” (lengua yunga o mal llamada muchik), así como sus descripciones de los pueblos, sus costumbres, vestimentas, alimentos, recursos, etc.; registradas en su Obra “Perú” volumen 2.
La migración alemana adquiere importancia en la segunda mitad del siglo XIX. Un motivo fue la crisis económica y social en Alemania (por la revolución de 1848) que provocó la salida de más de 3 millones de alemanes entre 1850 y 1890, según datos oficiales. La segunda razón fue la ley de migración de 1849, firmada por Ramón Castilla, que permitió lleguen al país 1096 ciudadanos alemanes “arrendados en condiciones infrahumanas a los grandes terratenientes de la época… y sufrieron, en algunos casos, maltratos y daños corporales” de manera que para 1853 la cantidad inicial se redujo a la mitad, también debido a “el clima sofocante en las fincas de la costa, las enfermedades y el duro trabajo…”. En 1852, otro decreto migratorio y la visión racista de la aristocracia peruana, permitiría la llegada de europeos (alemanes, entre ellos) para poblar algunas zonas de la amazonía y participar de las actividades económicas y productivas. En 1871, durante el gobierno de Pardo, se formó la Comisión Consultiva de Inmigración que en 1873 se convirtió en la Sociedad de Inmigración Europea, la cual justificó el arribo de alemanes debido a “… sus cualidades de orden y progreso”. Con esto, se reparó la mala imagen de los primeros inmigrantes alemanes que, según Basadre, fueron calificados como “hombres inmorales y corrompidos que atropellaban autoridades y maltratando los pueblos desde Trujillo hasta el litoral, solo sirvieron para hacer gastos inconsiderados al erario nacional”.
Entre los más destacados ciudadanos alemanes en Chiclayo del último cuarto del siglo XIX debo mencionar a Tomas Abrahamsen, Enrique Frahüen, Eduardo Gramatky, Teodoro Alberto Grass, Federico Hack, Adolfo Hormann, Gustavo Hulsen, Enrique Jahn, Valentín Loewen, Guillermo Niebuhr, Cristian Schretmiller, Bernardo Schroeder, Alfredo Solf. Todos ellos presentaron reclamaciones por los daños físicos a sus personas, el incumplimiento de contratos por parte de estado o las pérdidas ocasionadas en sus propiedades por los sucesos de 1868, durante la Revolución del Coronel José Balta o por otros de carácter político, fruto de la inestabilidad de aquel tiempo, como los de 1873.
En 1876, según Basadre, el gobierno contrató a un grupo de maestros alemanes, entre ellos Carlos Gunther para dictar clases en Chiclayo. Los chiclayanos recordamos aún el local de la famosa “Casa Gildemeister” ubicada en el centro de nuestra ciudad, dedicada al rubro automotriz.
Durante el siglo XX, el aporte de los ciudadanos alemanes fue de gran importancia. La agroindustria se vio fortalecida con sus aportes; Enrique Bruning, ingeniero, llegó a nuestras tierras con esa misión. La educación ha tenido a Kart Weiss como su principal exponente. Lamentablemente, entre 1939 y 1945, los ciudadanos italianos, alemanes y japoneses sufrieron persecución por causa de su nacionalidad en el tiempo que el mundo experimentaba los desastres de la Segunda Guerra Mundial. Perú se inclinó a favor de las naciones aliadas y rompió relaciones diplomáticas con las naciones del Eje Roma – Berlín – Tokio. En “Japoneses bajo el sol de Lambayeque” el investigador Luis Roca afirma que existió una “lista negra” con los nombres de todos aquellos ciudadanos a quienes se calificó de espias, los cuales fueron perseguidos, detenidos y deportados. Muy poco pudo hacer la población de Chiclayo para evitar el hecho; sin embargo, no deja de llamar la atención la escasa cobertura de los medios de prensa de aquella época que parecieron ser silenciados para evitar dar a conocer con amplitud tamaño atentado contra los Derechos Humanos.

El periodista illimano Juan César Cabrejos Becerra afirma que Karl Weiss hijo, homónimo del connotado educador alemán, fue quien introdujo la práctica de la apicultura en dicho distrito. Este personaje tenía una casa en el sector “La Zaranda” cerca de Batan Grande y llegaba diariamente a Illimo a bordo de una antigua camioneta Volkswagen cerrada; agrega: “… le gustaba leer mucho los libritos de historietas del oeste americano (algunos ejemplares de los muchos que me regaló aún los tengo) y fumaba tabaco en pipa de carey. Lo recuerdo por el cabello blanco, su gran estatura y su risa estrepitosa. Fue él junto con don Ulderico Pretel Núñez, natural de Cascas (Trujillo) y casado con la illimana Magdalena Cabrejos Sandoval, quienes pusieron la semilla de la apicultura en tierras illimanas. Illimo tiene una deuda histórica con ambos”.
Actualmente existe en la “Casa Comunal de la Juventud” un Consulado Alemán conducido por el excelentísimo ciudadano y Cónsul honorario Armin Dietrich Bulow; es, además, la única representación extranjera en Chiclayo.