martes, 24 de noviembre de 2009

Breve historia de La Colonia China en Lambayeque


En 1935 la Colonia China era la más numerosa de todas las existentes en lambayeque. La "Revista Centenaria", publicada en dicho año con ocasión del primer centenario de la creación política de la Provincia de Chiclayo por la Empresa Editora Centenaria, da cuenta de la presencia de ciudadanos chinos desde 1860 en número de 1800. Las zonas más pobladas fueron Pátapo (264); Pucalá (50); Combo (50); Cayaltí (400); Tumán (390); Pomalca (400); Samán (30); y Capote (300). La mayoría vinieron contratados para labores agrícolas. El mestizaje entre los chinos y las mujeres peruanas dió como resultado a los "Tusan" (primera generación de nacidos en el Perú de padres chinos)

En 1864 se fundó la "Sociedad de Beneficencia China Chun Wa Huy Kung" de Chiclayo, siendo Don Puy Mau su primer presidente. Compran un local en la calle Vicente de la vega a 6500 soles obtenidos por cuotas voluntarias de los asociados. Contaban con dos amplios salones de recepción, departamentos para huéspedes, templo ("Guangong"), etc.

En 1886 en las instalaciones del actual Teatro Municipal ("Dos de Mayo") funcionó la primera compañía teatral china, integrada por once artistas venidos de Asia. Entre ellos "un injerto" natural de Pacasmayo que, mientras se educaba en China, al conocer que viajaba un conjunto artístico al perú, se enroló en el actuando con mucho éxito. El público bautizó a la compañía como "Tu tu chan" (derivado del sonido monótono de los instrumentos de la orquesta). Su verdadero nombre era "Pon You Ting".

La Colonia China contó con un moderno hospital ubicado en la esquina de la calle Siete de Enero y la avenida Pedro Ruiz en el antiguo barrio de "Chiclayo chiquito" que es hoy la zona donde se ubican el "Parque Obrero" y la Capilla de la Calle Leticia, cerca al Coliseo Cerrado. Dicho nosocomio tenía todas las comodidades, atendía a los ciudadanos chinos en condición de pobreza y costó a la "Sociedad de Beneficencia China" la cantidad de 7800 soles. Tenían los chinos un total de 67 pulperías en la ciudad de Chiclayo.

El local actual de la Colonia China ubicado en la cuadra 9 de la calle Vicente de la Vega, fue construído durante la gestión de César Koo y Enrique Chu Kuong, el año 1963. La moderna construcción fue apadrinada por Eduardo De La Piedra y Cecilia de De la Piedra.

Algunas de las familias chinas más reconocidas son los Li, Fong, Yep, Wong, Chu, Mau, Kong, Sam, Loo, Chung, Lau, entre otros.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La Revolución de Don José Balta de 1868


Es bien sabido que el Coronel José Balta ingresó con 156 hombres, su estado mayor conformado, entre otros, por su cuñado Don Silvestre Gutierrez, y su secretario personal Don Ricardo Palma, a la ciudad de Chiclayo el 06 de Diciembre de 1867. Antes, había derrotado a las fuerzas del dictador Mariano Ignacio Prado en Trujillo, Otuzco y Cajamarca. Fue recibido en nuestra tierra con afecto notable, música, arcos triunfales, banderitas y serpentinas. El pueblo hizo suyo la causa de Balta y, al tiempo que la defendía, se jaraneaba al ritmo de congas (una especie de copla) con guitarra, arpa y cajón y letras alusivas a la causa revolucionaria y al coronel sublevado.

Un ejército del gobierno, encabezado por el Ministro de Guerra Don Pío Cornejo, llegó a Chiclayo y se enfrentó a un pueblo valiente que se defendía con bombas caseras, palos, machetes y fusiles de caza. En el punto mas grave del combate, Don Ricardo Palma se dirige al caudillo y pregunta sobre el desarrollo de las acciones; Balta responde "¿No oye usted la conga?". Mientras el pueblo cantara el espíritu se mantenía en alto. Tiempo mas tarde diría el tradicionalista "Quien no vió bailar la conga no ha visto cosa buena y sabrosa. Aquello era la resurrección de la carne, como dijo un arzobispo".

Una de las combatientes de Balta fue la negra Nevao quien resultó herida de bala en los combates finales en la noche del 6 de Enero y no pudo festejar el triunfo del coronel el 7 de Enero de 1868. La "Revista Centenaria" publicada en nuestra ciudad el año 1934 publicó el artículo titulado "Al pellejo negro no le entran balas de Don Bernal" que narra el encuentro entre la negra Nevao y el coronel Balta en circunstancias en que fue invitado a casa de la familia Perales, junto a su secretario y estado mayor.

Don Julián Perales y Don Manuel Maradiegue aportaron al caudillo una fuerte cantidad de dinero para pagar las deudas de la revolución que, dígase de paso, no eran pocas. Es en ese contexto en que se produce el encuentro entre la negra Nevao y "su coronel" quien se adelantó a ella y, abrazándola, le preguntó:

_ Negra, ¿Y la herida?

_ Mi amo, ya estoy buena. Al pellejo negro no le entran las balas de Don Bernal (En alusión a uno de los lugartenientes de Don Pío Cornejo).

Celebró la respuesta el coronel y tamando el paño serrano con que se tapaba la negra le puso, sin contar, varios puñados de plata.

El 11 de Enero de 1868, Balta dirige una proclama y su agradecimiento al pueblo de Chiclayo. El 12 de Enero se embarca desde la "Caleta de la Concepción de los valles de Chiclayo"(Pimentel) con destino a Lima.

Como presidente, Balta promovió la construcción de la Catedral, obsequió un manto de oro y plata a la Virgen Purísima y proyectó la creación del Departamento de Lambayeque con dos provincias(Chiclayo y lambayeque).

La calle "7 de Enero" nos brindará por siempre el recuerdo de un hombre y su revolución; del pueblo, su valentía y el ritmo de su conga; de la negra Nevao y su pellejo duro, donde no entran las balas.

viernes, 16 de octubre de 2009

Historia y Geografía Regional Lambayecana: Asignatura y Currículo de contenido Regional


¿Qué sentido tiene introducir la asignatura de Historia y Geografía Regional Lambayecana en el currículo escolar? A raíz de esta interrogante surgen otras: ¿Por qué se debe enseñar esta asignatura? ¿Qué contenidos hay que enseñar? ¿Cómo enseñarla? ¿Cuáles son los métodos y recursos adecuados para su enseñanza? ¿Qué respuesta debe dar a esta necesidad el Proyecto Educativo regional? Las respuestas nos proporcionarán el marco de referencia y los criterios para abordar pedagógicamente esta necesidad. Analicemos nuestra problemática:
A) La Historia y Geografía Regional Lambayecana, en el contexto inmediato, no es tratada a profundidad: El sistema educativo formal otorga un espacio irrelevante a la enseñanza de la Historia y Geografía Regional. Tal enseñanza se limita a los personajes, paisajes y fechas de fundación de las comunidades. La inclusión de esta asignatura en nuestros Planes de estudios contribuirá a la construcción de la identidad social y cultural permitiendo la interiorización de valores, costumbres y creencias consideradas como socialmente trascendentes.
B) La globalización de la comunicación aleja a las personas de las preocupaciones locales y cotidianas: La radio, televisión, diarios e Internet tienen una fuerte influencia en la divulgación de valores entre las personas de toda edad, especialmente entre los estudiantes. De ordinario, estos medios, proporcionan poca información sobre el desarrollo Regional, limitando su labor a la información general (Política, económica, policial, etc.) y dejando de lado la reflexión sobre el desarrollo de nuestra propia historia. La asignatura de Historia y Geografía Regional Lambayecana promueve la identidad cultural y el reconocimiento de lo propio, lo nuestro, lo que nos pertenece; ubicando a los estudiantes de manera diferente frente a la información proporcionada por los medios de comunicación masiva.
C) La enseñanza tradicional de la historia no promueve la curiosidad de los estudiantes por conocer e investigar sus raíces: Nuestro modelo educativo se ha centrado en la transmisión de información organizada para que los estudiantes la reproduzcan. Se ha preocupado por la memorización de datos, ideas, fechas, etc. Sin relacionar los datos entre ellos. Esta se ha convertido en la principal estrategia.
La asignatura de Historia y Geografía regional lambayecana promueve el empleo de una metodología de investigación histórica, participativa y de interacción didáctica; y, como consecuencia, estimula el análisis, la creatividad y la crítica como procesos de pensamiento necesarios para construir y reconstruir el conocimiento histórico.
En la obra “La enseñanza de las ciencias sociales” (1989 – Madrid, España) J. Domínguez nos dice: "enseñar los métodos de investigación histórica, equivale a enseñar el manejo de la información, a distinguir críticamente entre dato objetivo y juicio de valor, opinión y prejuicio, a extraer informaciones por inferencias, y a emitir juicios ponderados sobre asuntos o cuestiones discutibles".
D) la investigación de la historia y geografía local.
En general, los pueblos de nuestra región no cuentan con un sistema de conocimientos que den cuenta de su historia y geografía. Estos conocimientos son distintos a lo que la escuela transmite intencionalmente, consideran múltiples y profundas realidades, son dinámicos y forman parte del proceso constitutivo de nuestra identidad. Por su importancia, estos conocimientos, deben ser incluidos en el currículo escolar; pero exige un esfuerzo adicional de los maestros y estudiantes, quienes necesitan realizar una recuperación y sistematización para poder aprenderla.

viernes, 9 de octubre de 2009

La Prensa Escrita Lambayecana

En "Presencia Histórica de Lambayeque" (1985) Eric Mendoza Samillán incluye un artículo titulado "Periodismo Lambayecano" del recordado periodista José Arana Cuadra quien rememora a los protagonistas y los principales medios de información escrita que circularon a lo largo del pasado siglo XX. El vendedor de diarios Alejandro Lora es el primero al que recuerda. Sobre los diarios, semanarios y revistas, nos brinda una relación detallada de los mismos. Mi única labor fue ordenarlos cronológicamente. Espero sientan Uds. el mismo placer que yo al conocer la información alcanzada por Don José Arana.
En 1918 circuló "El país" y desde 1920 "El bién agrícola".


Entre los diarios de época que circularon en 1921 en Chiclayo, menciona: "El diablo cojuelo", "El diablo predicador", "La abeja" de Don Manuel Uchofen y Darío Garcés, "El martillo" de Don Rómulo Menchola, "El progreso" de Don Pedro José Soto, "El departamento" de Don fernando Luque, "El zeppelín" de Don Manuel Uchofen (hijo) y "La tarde" de Don Virgilio Pérez. También: "El juguetón", "Balnearios", "Palm beach", "Don Tiburcio" y "Doña Filo" de Don Elías Chunga.


En la década de los años 20, el Colegio Nacional de "San José" fue cuna de una entusiasta inquietud periodística, aportando publicaciones como: "El renacuajo", "Colónida y bronce", "La antorcha". Además, las publicaciones "El sol", "El moscón", "Ideal", "El veneno" y "Contraveneno" fueron redactados, entre otros, por José Eufemio Lora y Lora.



Luego surgen "Claridades" (1927) de Don Alejandro ortega, "Cultura" (1929) de Don Américo Manay, "Fiat lux" de Don Teodoro Cosmópolis y Don Fidel Arana, "Cronos" (1930) de Don Nicanor de la Fuente, "Caras y caritas" (1933) de Don Aurelio Salas, "Concordia" (1936) de Don José Arana, "Acción" (1936) de Don Ramón Larrea. "Oiga" (1939) de Don Tulio Campana y Don José Arana, "Momo" (1937) de Don José Felix Ríos, "Nor Perú" (1938) de Don Oscar Rivera, "Pienso, luego leo" (1939) de Don Alejandro Lora, "Fraternidad" (1939) de la Logia Mazónica, "Acción Católica" (1939) de Don Leonidas Febres.



En 1944 aparecen "El imparcial" de Don Humberto Chávez y "El Norte" de Don Manuel Tirado. A inicios de la década de 1950 aparecen "El país", "El tiempo" y "La Noche". En 1952 se publica por primera vez "La Industria" de Don Miguel Cerro. Luego surgen "El Ciclón", "Pungundún", "Región", "Huerequeque", "Huerequeque gráfico", "Avance" y "El Gráfico"



Luego: "Cosmos" (1953) de Don José Mejía Baca, "Nuestra tierra" (1958) redactado por Don Agustín Vallejos, "Al fin" (1960) de Don Alvaro Mesones, "Fotochic" (1960) de Don Manuel Herrera, "El Sanjosefino" (1965) redactado por Don Ciro Sagástegui, "Firruñap" (1965) de Don Héctor carmona circuló en Ferreñafe, "Acontecimientos" (1965) de Don Manuel Herrera y "Trapiche" de Don Hernán Acosta que circuló en Pucalá.



Solo me queda agregar a los actuales diarios "Correo", "El Norteño", "Expresión", "El Ciclón" y una diversidad de medios capitalinos que han hecho de Chiclayo su sede de distribución macrorregional: "La República", "El Comercio", "Perú21", "El Popular", entre otros.









jueves, 1 de octubre de 2009

La Prensa Escrita en la Historia del Perú


Los periódicos, revistas y, en general, los medios de información escrita son fuentes documentales cada vez más utilizadas por los investigadores y contribuyen al conocimiento de la historia más cercana, más próxima. La siguiente información nos permitirá tomar conciencia de este hecho.
En 1790 el “Mercurio Peruano de Historia, Literatura y Noticias Públicas” editado por la Sociedad Académica de Amantes del País se constituyó en pionero entre los medios de información escrita, le siguió el “Semanario Crítico” (1791) editado por el franciscano español Antonio Olavarrieta. A inicios del siglo XIX destacan “El satélite peruano” (1812), de Fernando López Aldana; “La Abeja Republicana” (1822-1823), de José Faustino Sánchez Carrión y el “Mercurio Peruano” (1827) de José María Pando y Felipe Pardo y Aliaga. La prensa peruana fue la tribuna elegida para el debate político y propició la opinión pública.

“Un año después de la independencia el debate ideológico y las disputas políticas produjeron periódicos con nombres tan singulares como: La Cotorra, El Azote a la Cotorra, El Brujo, El Loro, El Loquero, El Loco contra el Loquero, El Periquito, entre muchos otros. Ante la Guerra con Colombia en 1828, los patriotas piuranos publicaron el oportuno periódico El Bota-fuego. Demostrando que la lucha contra el poder siempre ha sido una tarea difícil, El azote de vitalicios, tiranos y malvados (1829) solo pudo publicar un número. En Arequipa, El zancudo preguntón (1829) y en Cuzco, El duende (1830) fueron espacios para criticar a las autoridades locales” (Marcel Velásquez Castro). Hacia fines del siglo XIX aparece el periodismo informativo que convive con el ideológico y político. Los cinco periódicos mas importantes del siglo XIX fueron El Comercio (1839), “La revista de Lima” (1859-1863 -1873), “El Nacional” (1865-1873), “El Correo del Perú” (1871-1878) y “El Perú ilustrado” (1887-1892).
El diario oficial “El Peruano” fue fundado en 1825 como “El peruano independiente” y, a la partida de Simón Bolívar, sufrió por diez años los siguientes cambios en su nombre: "La prensa peruana" (1828-1829), dirigido por José Joaquín Larriva; “El Conciliador” (1830-1834), dirigido por Felipe Pardo y Aliaga. También se llamó “El Redactor Peruano” (1834-1836 y luego en 1838), “La Gaceta de Gobierno” (1835); “El Eco del Protectorado” (1836-1839); “El Eco del Norte”(1837-1838) y “El registro oficial” (1851) después de lo cual asumiría el nombre que hoy conocemos.
A inicios del siglo XX destacan diarios como “La prensa” de Abraham Valdelomar y José Carlos Mariátegui, “El tiempo” de Pedro Ruiz Bravo, “Nuestra época” del mismo Mariátegui y “La Razón” de César Falcón.
Desde la segunda mitad del siglo XX hemos tenido publicaciones de ocasión, por haber surgido en tiempos de campañas electorales y otras que permanecieron y crecieron por su estructura y seriedad. Son muchas las del segundo grupo, los títulos pueden todavía leerse.
La prensa escrita es parte de nuestro patrimonio y, como tal, las instituciones vinculadas al desarrollo de tal actividad deben dar garantías para la conservación y accesibilidad del material escrito.

lunes, 7 de septiembre de 2009

De los tristes "La Chongoyapana"


El cholo norteño es jaranero y la jarana es alegre; aunque no calla el sufrimiento y lo describe desgarrado, lo canta y lo llora. El cholo del campo, aquel que deja su vida en un surco; el cholo del mar que asimila en su sangre las aguas verduscas y saladas; el cholo de a pie que a crecido cosmopolita como las ciudades que hoy dirige “Nace bailarín de marinera, arpista y bebedor de chicha. La picardía, la lisura, el ingenio criollo lo lleva en la sangre…expresan todo aquello que son capaces de sentir: placer o dolor, vida o muerte”.
“la Chongoyapana” es un “triste” norteño, “género musical que tiene su origen en los ritos funerarios prehispánicos y en la costumbre de cantar llorando de las mujeres “plañideras” que cantan evocando el lastimero recuerdo del difunto” (“Cumanana y triste: Tradición prehispánica Muchik” – José Maeda) cuya autoría corresponde al patapeño Don Arturo Shutt y Saco (letra) y al cura Ricardo Moreno Santín (música) el año 1895; siendo sus más famosas interpretaciones las del chongoyapano Don Ubaldo Fernández Mera (fallecido el 2006 a la edad de 90 años) y del monsefuano Don Nicolás Seclén voz principal del trío “Los Mochicas”.
Don José Mejía Baca, hermano de Juan, publica en 1937 “Aspectos criollos” y nos regala, entre otras tradiciones, el origen y significado de “La Chongoyapana” al cual deseo aproximarlos por ser un canto cholo, inspirado en las faldas del Racarumi.
Don Arturo Shutt y Saco, cuando joven, maestro de escuela en Chongoyape; se vio perdidamente enamorado de la bella Zoraida Leguía Velarde. Los encuentros diarios a las seis de la tarde, en la ventana la ventana del cuarto de Zoraida, rodeada de enredaderas que escondían el moho de los hierros no durarían para siempre. Ambos presienten que aquella dicha es precaria. Un día la ventana no se abrió. La tez de nácar , los ojos verdes y cabellos rubios de Zoraida no volverían a ser vistos por Don Arturo, quien desgarrado de dolor escribe “La Chongoyapana”, un canto que no más le pertenece, ahora es de muchos, pues describió por décadas y describe los más profundos dolores, los dolores cholos del hombre de esta tierra: “Desde hace tiempo que te enamoro, Chongoyapana; pero mi llanto, ni mis suspiros, tu pecho ablandan”.
Los tristes, son melodías conocidas en la costa norte. Entre otros, mi abuelo Don Leoncio Fernández Usquiano, tenía a "La Chongoyapana" como su canción favorita y la cantaba tras una o dos botellas de pisco. Ismael Bellina Fernández, mi primo, me reta y dice:"Hoy cuando sus hijos la escuchan ("La Chongoyapana") recuerdan al viejo. Cántale la canción a mi madre y verás que pasa". Otros tristes menos conocidos que “La Chongoyapana” son “La jardinera”, “La flor del café”, “Quien tiene a su madre viva”, “que milagro tan patente”, “Pájaro fatídico”, “Froilam Alama”, “Tomás zapata”, “Pablo Mío”, entro otros.
Acabo con la invitación: “¡Hagamos alto, canelita fina! Descansemos un rato sobre las piedras de racarumi y refugiémonos en el recuerdo, que en el peregrinar del sentimiento, a veces sirve de pascana. Cuando la noche aclare, asistiremos al idilio de noctívaga y romántica pareja. ¿Escuchas esa música tan triste y tan lejana? Es el rasgueo de nostálgica guitarra que canta los amores de “La Chongoyapana”

domingo, 6 de septiembre de 2009

Morir para vivir

Hoy, a los 41 años, estoy completamente seguro que la vida no lo es todo. Es tan solo “Un pequeño paréntesis en la eternidad”. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la muerte como la “Cesación o término de la vida”. Mientras tanto, todos sabemos que moriremos. Esta realidad parece a muchos injusta, temible o ilógica; a otros les resulta un término mórbido, aunque resulte imposible negarla y considerarla inevitable.
El poeta chileno Pablo Neruda nos dice en “Sólo la muerte”: “llega la muerte, como un zapato sin pie, como un traje sin hombre, llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo, llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta. Sin embargo sus pasos suenan y su vestido suena, callado como un árbol”. Y Lord Alfred Tennyson, poeta británico del siglo XIX: “Todas las cosas morirán. La primavera será tempestad; Oh vanidad! La muerte aguarda en el umbral. Mira, todos nuestros amigos abandonan el vino y la alegría… nos llaman, debemos ir”
Sé que algún día mi corazón dejará de latir, concluirán mis funciones físicas y así llegará el fin de mi cuerpo. Terminarán mis días en la tierra, de lo vivido quedará solo un epitafio, un recuerdo, a lo mejor algunas lágrimas. ¿Cuál es mi filosofía de vida? ¿Cuál es mi pensamiento, sobre la vida, de ordinario? Algunas veces digo: ¡Hoy viviré como el primer día de mi vida! Hoy quiero decir: ¡Viviré como si fuera el último día de mi vida! Hoy he decidido comenzar a prepararme para mi día final.
Santa Teresa de Ávila, en “Nada te turbe”, nos dijo como reverenciando a la eternidad: “Eleva tu pensamiento, al cielo sube, por nada te acongojes, nada te turbe... A Jesucristo sigue con pecho grande, y, venga lo que venga, nada te espante. ¿Ves la gloria del mundo? Es gloria vana; nada tiene de estable, todo se pasa. Aspira a lo celeste, que siempre dura; fiel y rico en promesas, Dios no se muda. Ámala cual merece bondad inmensa; pero no hay amor fino sin la paciencia. Confianza y fe viva mantenga el alma, que quien cree y espera todo lo alcanza. Del infierno acosado aunque se viere, burlará sus furores quien a Dios tiene. Vénganle desamparos, cruces, desgracias; siendo Dios tu tesoro nada te falta. Id, pues, bienes del mundo; id dichas vanas; aunque todo lo pierda, sólo Dios basta”.
¿Cómo he de vivir para bien morir? La respuesta está en Dios. A su luz todo cambia: mis valores, metas, relaciones, actividades… lo más importante, en apariencia, es ahora ridículo, insignificante o trivial. Mientras más cerca estés de Dios, más pequeñas te parecerán las cosas.
La vida en la tierra es la preparación o el ensayo de la vida verdadera; la antesala de la eternidad. Es como la parte visible de un iceberg, el resto es la eternidad, lo que no vemos, lo que esta escondido, pero existe. Acá viviremos cincuenta, ochenta o cien años. La eternidad es para siempre. ¡No quiero morir sin Dios! Por eso “Todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo”.
“La vida humana nos brinda muchas opciones, pero la eterna solo dos: cielo o infierno. Mi relación con Dios en la tierra determinará mi relación con El en la eternidad”
El fin del célebre libro “Las crónicas de Narnia” dice en su parte final y bien podríamos aplicarlo para nosotros mismos: “Para nosotros, este es el fin de todas las historias, más para ellos fue el comienzo de la verdadera historia. La vida de ellos en este mundo ha sido solo el título, la portada; y ahora comenzarán el primer capítulo de su vida verdadera”