martes, 16 de septiembre de 2008

El perro peruano o biringo



Flor de María Pachas en su narración “El perro de la luna” nos dice: “Desde tiempos lejanos, cuando el desierto cubría intensamente toda la tierra y la lluvia ausentaba su presencia para la estación venidera, aparecía por encanto de magia el perro biringo…”
Al perro peruano se le llama también “Biringo”, “Calato”, “Lampiño”, “Chino”, “Tai tai”, “Pila”, “Pelón” o “Yagua”. Es la única raza canina oriunda de nuestro país y su presencia se da a notar desde hace aproximadamente 300 a.c; tiempo en que Algunas culturas pre incas (Chavín, Salinar, Vicus, Mochica, Sicán, Chimú y Chancay) inmortalizaron a esta especie animal en sus manifestaciones culturales como mitos, leyendas, ceramios, esculturas, textiles, artesanías, etc.
Es un animal de ojos medianos negros o castaños. Hocico largo y nariz con pilosidades. Orejas anchas en la base y angostas en la punta. Cuello musculoso, flexible y largo; en algunos manchado. Cola corta con punta cubierta de pelos. Patas con músculos elásticos. Su piel puede ser negra, negro azulada y marrón.
Iván Reyna Ramos nos indica en su estudio “El perro sin pelo del Perú” que el animal carece de pelos debido a que el folículo piloso no se desarrolla como en cualquier otra raza canina, otorgándole desde entonces una inconfundible y particular característica. Hace referencia a la investigación del doctor Pedro Weiss, fundador de la Universidad Cayetano Heredia y estudioso de canes, quien sostiene que el perro sin pelo peruano no es una raza zoológica sino una variedad teratológica; es decir, un ser "mutante", y que la falta de pelo es una característica genética denominada Síndrome de Hipoplasia Ectotérmica, un síntoma que significa "totalmente calvo".
En los restos encontrados en el complejo arqueológico de Túcume, en el pasado sede de tres culturas (Lambayeque, Chimú e Inca) se han distinguido tres variedades de perro peruano sin pelo. Fue, a la vez, un animal doméstico y uno de los principales recursos de carne para la dieta de los antiguos lambayecanos.
Fue un animal de primer orden para los principales del antiguo Perú. Cuando en 1987 se descubrió la “Tumba del Señor de Sipán” (Cultura Mochica) se pudo ver que, además de sus concubinas y sirvientes, en medio de la caja mortuoria se encontraban los restos de su perro biringo.
María Reiche, célebre estudiosa de la tradición Nazca, llegó a pensar que una de las majestuosas líneas de las pampas de Nazca correspondían a un perro peruano son pelo. Tal afirmación la hizo en su obra “Contribuciones a la geometría y astronomía en el antiguo Perú”.
Durante el tiempo incaico este animal participaba de las ceremonias en honor de la divinidad lunar y en casos excepcionales era sacrificado. Además los perros sin pelo de color negro fueron considerados como “Guías de las almas” en su viaje al más allá.
Los españoles llevaron a Europa varios ejemplares como “Curiosidades”. Un manuscrito original e inédito, que se conserva en Madrid, contiene anotaciones de Francisco de Hernández donde cuenta que "En la Nueva Galicia existe una casta de perros sin pelo, de cuero liso pintado, de forma de perdigueros, aunque son algo mayores y tienen el modo de ladrar distinto a los demás, de los cuales el príncipe Carlos nuestro señor tiene uno".


Para que esta raza sea aceptada como autóctona del Perú, el Ing. de origen italiano, Ermanno Maniero, acompañado de los peruanos Enrique Ureña y Hugo Quevedo, en representación del Perú y miembros del Kennel Club Peruano, se presentaron ante la Asamblea General de la Federación Cinológica Internacional, en la cual el Ing. Maniero realizó una extraordinaria defensa sobre el "perro sin pelo del Perú", armando un largo y reñido debate hasta que por fin el 12 de junio de 1985, en Ámsterdam, Holanda, fue registrada con el número 310 en la nomenclatura de razas correspondiente al Grupo V de la FCI, en la sección de perros primitivos; y recién el 30 de mayo de 1994 fue aprobado el estándar con el nombre oficial de "Perro sin pelo del Perú".
El perro peruano sin pelo es “Un ejemplar elegante, esbelto, veloz, despierto, atento y celoso guardián; de carácter noble y afectuoso con sus amos; reservados con las personas extrañas de la casa; su dentadura casi siempre es incompleta; y su sentido auditivo está muy desarrollado. Es un perro muy veloz que llega alcanzar los 60 km por hora y puede llegar a saltar más de 2 metros de altura”.

lunes, 15 de septiembre de 2008

"Tambo Real": Una huella del pasado en el presente.

http://www.youtube.com/watch?v=2LvpGItS0BM


Como parte del proyecto “Corazón de algarrobo” que pretende vincular a los estudiantes con los valores de su tierra y de su historia, iniciamos la aventura de realizar un viaje de estudios y trabajo de campo a la zona arqueológica de “Tambo real”. La distancia desde Chiclayo, las incomodidades, el esfuerzo, los riesgos y sacrificios bien valen la pena ante el paisaje del lugar y la enorme riqueza, aún inexplorada, de sus restos y vestigios que no hacen mas que confirmar la grandeza de nuestra gente y los incontables recursos de nuestra cultura.
El presente es a la vez un informe y un llamado de atención sobre “Tambo Real”, sus bondades y los peligros que afronta.

1.- Ubicación de la zona arqueológica


La zona arqueógica de “Tambo real” se encuentra ubicada en las faldas del cerro del mismo nombre en el distrito de Pítipo (65 msnm) provincia de Ferreñafe, muy cerca de los anexos “Tres puentes” y “La zaranda” y de los lugares conocidos por los pobladores con los nombres de “La curva” y “La calera”. Presenta un relieve llano o plano en el que alternan valles y pampas, interrumpidas por algunas estribaciones andinas o montañas de muy poca elevación. El clima, propio de la chala, es cálido y semi-tropical, con una temperatura media de 24ºc.

2.- Flora y fauna de Tambo real

Se aprecia especies de flora propias de los Montes ribereños como carrizo, caña brava, pájaro bobo, molle, hierba santa, junco, sauce, overo, espino; otras especies arbóreas como sapote, bichayo, palo santo y palo verde; y especies cultivables como arroz, maíz, lenteja y camote; Además del algarrobo (especie de zonas áridas) y variedad de árboles frutales.
En cuanto a la fauna notamos ganado caprino, aves de corral como gallinas, patos, pavos y pollos; huerequeque y garza blanca. Cuculí, gorrión, chiroque, peche, chisco, chilala y perico. También lagartijas, ardillas de cola gris y roedores.

3.- Traslado a la zona arqueológica

Para arribar al lugar arqueológico en mención, desde la ciudad de Chiclayo, se hace un recorrido de 50 kilómetros aproximadamente, tomando la carretera que conduce a Ferreñafe y luego aquella que se dirige a la localidad Pítipo y Batan grande.
Pasando el anexo “La zaranda”, desde el lugar conocido como “El puente”, hay un camino rural que antiguamente conducía a las cooperativas agrarias (Pátapo, Pucalá, etc) y, por un desvío, llegamos hasta la propiedad de la familia Muñoz. En el lugar don Alberto Muñoz, poblador de la zona, nos espera presto a colaborar con nuestra visita de estudio y observación en calidad de guía. El tiempo utilizado desde Chiclayo hasta la propiedad de la familia Muñoz es de una hora en vehículo y desde dicho lugar hasta la zona arqueológica propiamente dicha se realiza una caminata por el bosque seco de aproximadamente 90 minutos entre ida y vuelta.
Breve descripción de la zona arqueológica

4.- El complejo arqueológico de “Tambo Real”
comprende un área de 8 Km cuadrados, aproximadamente, en la cual encierra a las huacas “El muerto”, “Ovejos”, “Paredones” y “Salitral” (Nombres otorgados por los pobladores de la zona).
Se observa, también, restos del camino del inca, tambos, muros de piedra canteada y espacios de vigilancia. Muy probablemente el conquistador español Francisco Pizarro y sus soldados pasaron por esta zona guiados por los cañaris con destino a Caxamalca en busca del inca Atahualpa.
Abunda dispersa gran cantidad de cerámica fragmentaria que pertenecen a los estilos moche y Lambayeque (abundan los colores negro, ocre, crema, etc) con detalles de motivos zoomorfos e ídolos grotescos (entre otros) y vestigios que muestran la existencia de comunidades desde fines del periodo formativo lambayecano hasta el siglo XVI en tiempos de la conquista española.
Se aprecian moldes, batanes y restos de cerámica utilitaria. Desperdigados en el suelo pueden verse aún restos de huesos y chaquiras.
Las huacas han sufrido un serio daño producto de las lluvias y la falta de actividades de conservación y puesta en valor. Se han convertido en zonas violadas o en proceso de excavación ilegal o huaquerismo que significa el robo o apoderamiento ilícito de los recursos de nuestro patrimonio cultural. Estos, son actos en contra de nuestra identidad y de la nación misma que deber ser detenidos a la brevedad posible, especialmente con respuestas acertadas por parte del estado y la empresa privada implementando políticas de conservación y puesta en valor. Alberto Muñoz comenta que existen también petroglifos y piedras con oquedades muy cerca de la huaca salitral.
Tambo real muestra la grandeza histórica de nuestro amado Perú y, especialmente, las bondades de la región de Lambayeque. Dicha zona no puede pasar desapercibida y merece el reconocimiento de las autoridades estatales con el Instituto nacional de cultura como baluarte. Sirva el presente informe para poner en conocimiento a la comunidad del peligro que corre la zona arqueológica visitada, en la cual los hechos delictivos contra el patrimonio son cada vez más frecuentes.
Desde nuestro humilde lugra de trabajo lucharemos día a día por mostrar bondades culturales como las de “Tambo real” en el firme propósito de forjar nuestra identidad cultural, a través de una educación que vincule la teoría y la práctica, el conocimiento mediante la experimentación en el mismo lugar de los hechos y un profundo sentimiento de amor a la patria, a su gente y a sus recursos... ¡Llegó la hora de descubrir el presente de nuestro pasado!

domingo, 14 de septiembre de 2008

La educación de la carpintería


Educar es extraer lo mejor de los demás. Es cierto, es mostrar la verdad o, al menos, el camino que lleva hacia ella. La educación es la actividad humana para iluminar. El educador es llamado a ser cada día más humano. En un contexto en el que la información y el conocimiento son cada vez más cercanos, el educador debe asumir el reto de acercarse al prójimo para enseñarle a vivir y, de paso, mostrarle la necesidad del conocimiento para evangelizar a la cultura y, por tanto, la urgencia de ser una persona instruida.
¿Son nuestros métodos los más adecuados? Pienso que la aplicación adecuada de ciertas reglas puede facilitarnos obtener mejores resultados en nuestra tarea educativa. Los maestros cristianos volvemos la mirada a nuestro señor Jesucristo y su pedagogía y distinguimos como adecuaba sus enseñanzas al particular contexto y cultura de la comunidad de personas que le seguían.
Seguramente la idea de “Escuela” que tenía Jesús fue la de su propia familia; así como su idea de “Maestro” fue la de su padre terreno san José quien como carpintero experto modeló y mostró a Jesús, aprendiz de carpintería, cada uno de los pasos para trabajar con madera, entrenándolo e indicándole la forma de hacer las cosas. Con toda seguridad San José disminuyó progresivamente su ayuda hasta lograr que Jesús haga por sí mismo los muebles que desee. Al final de la labor, San José proporcionó una ayuda cada vez menor permitiendo el desarrollo de un “Estilo personal” en los trabajos de Jesús.
Siguiendo el modelo del párrafo anterior, la pedagogía de Jesús nos muestra tres conceptos que son necesarios recordar en nuestra propia práctica:
· Modelado.
· Entrenamiento.
· Disminución de ayuda.
Modelar significa enseñar con integridad y seriedad brindando un mensaje sano e intachable. Esta tarea implica que el maestro se asegure de describir claramente las ideas empleando técnicas visuales, auditivas, táctiles o cinestésicas. Todo modelado necesita de una planificación cuidadosa de las experiencias significativas.
El entrenamiento sirve para iniciar y desarrollar las habilidades y destrezas básicas del estudiante, formarse en la capacidad de planificar y elaborar estrategias, descubrir las posibilidades personales de éxito y desarrollar en la práctica el placer de vivir para construir y recrear. Es indispensable que el maestro modele y transfiera al estudiante las formas de actuar para realizar la tarea permitiendo que la practique y ejecute con su guía y ayuda.
Con la disminución gradual de la ayuda los alumnos obtienen sugerencias y apoyo por parte del maestro cuando ellos lo requieren, disminuyendo conforme los alumnos adquieren mayor habilidad para realizar la tarea. Entonces, el maestro ya no es un simple transmisor de conocimientos, sino más bien un apoyo que transmite a sus estudiantes sus propias habilidades y experiencias. Este modelo, como en los tiempos de Jesús, debe ser aplicado en contextos reales donde los contenidos a aprender se usen en las situaciones mas comunes y ordinarias de la vida social.
Existen principios que facilitan la educación de nuestros semejantes. A continuación describiré tres de estos principios y sus aplicaciones en el ámbito educativo. Estos principios tienen como base las teorías cognitiva y sociocultural de la educación, que buscan respuestas a las formas en que las personas aprenden y estudian así como los factores que influyen en su aprendizaje.
El contexto socio cultural
Son importantes los factores sociales y culturales, especialmente, en el aprendizaje de los niños pues, cuando un niño aprende, toma de lo que hay en su contexto. Por eso, el aprendizaje es un proceso individual pero también social, donde la interacción con otras personas le permiten apropiarse de los conocimientos que están afuera, en su entorno. Conocimientos de los que participa y es testigo. Un conocimiento puede ser más significativo para un individuo si es observado y está relacionado a situaciones de su vida cotidiana. Es importante que los estudiantes puedan participar de experiencias educativas donde los contenidos sean explícitos y tengan significado para ellos.
Es importante que el educador tenga un amplio conocimiento del contexto y la cultura en la que se encuentran sus estudiantes. Asimismo, es importante que tanto el educador como el alumno participen conjuntamente de la ejecución de la tarea, lo que nos permite exponer el siguiente principio.
Participación compartida
Entendiendo el aprendizaje como un proceso social pienso que es importante plantear el papel del maestro como instructor experto y el del estudiante como aprendiz. Pueden muchos no estar de acuerdo pero la práctica diaria me enseña que el papel de autoridad del maestro no puede ser suplido, así como la necesidad del alumno de ser guiado o liderado por él.
El maestro debe permitir que sus alumnos participen y se involucren en la situación de aprendizaje, dando como resultado el compartir de experiencias en el cual tanto el maestro como los estudiantes colaboran de manera conjunta.
En necesario replantear el papel del educador y el de los estudiantes, pasando de una situación de aprendizaje donde el maestro expone diciendo lo que debe hacerse y el alumno escucha y reacciona, a una situación en la cual el alumno participa construyendo su conocimiento y el maestro fomenta esa construcción y guía el aprendizaje.
Aprendizaje situado
Anteriormente expuse la importancia de transmitir conocimientos que tengan un significado para los alumnos y permitir que ellos participen de este aprendizaje. Esto sólo puede lograrse aprendiendo el conocimiento en las situaciones reales donde se realiza. Empleando escenarios parecidos a los que usa la sociedad y cultura que rodean a los estudiantes. De esta manera, el aprendizaje se sitúa en un contexto que tiene relación a lo que los alumnos experimentan en su vida cotidiana. Así, conocimientos difíciles para los alumnos como los números, las ciencias, la historia, la geografía, la escritura y la lectura, pueden ser probablemente más fáciles de aprender si se enseñan en contextos como son el comercio, la agricultura, la pesca, la ganadería, la construcción, etc
Como maestro estoy convencido que la enseñanza va mas allá del aula de clases. Creo que realmente mi vida impacta de una manera u otra en los estudiantes que Dios ha puesto en mi camino como persona y profesional. Como Jesús, el buen maestro por excelencia, quien compartió su vida con los discípulos y mostró un estilo de vida diferente; mi vida como educador debe también ser un modelo. No es que me proponga ser modelo, pues mi tarea es educar. Es que mis estudiantes me ven como yo vivo, hablo, pienso y expreso mi fe. Posiblemente decidan tomar lo mejor de mí. Los frutos del Espíritu, la paciencia, la bondad o la piedad, no se enseñan. Pero sí se pueden "vivir" ante los estudiantes, de modo que ellos "aprendan" del ejemplo. Las actitudes de un maestro frente a los problemas y las circunstancias difíciles hablarán más fuerte que cualquier lección que pueda enseñar.

sábado, 6 de septiembre de 2008

"No solo el negro come gato"

Un viejo texto popular atribuido a los negros del sur del Perú dice a la letra: “Oye mulato/ ¿Quién se comió mi gato?/ Dicen que fue Calón un negro ñato/ ni siquiera me ha dejao el pellejo pal tambó/ oye mulato ¿Quién se comió mi gato?
Sin duda alguna el consumo de carne de gato es tan tradicional como oculto en la casi totalidad del territorio patrio, de manera que se mantiene como parte del gusto escondido y de las recetas solapadas de la gastronomía peruana.
No es raro que sea un gusto difundido entre las personas de piel negra desde tiempos de la colonia. Una muestra de tal consumo se presenta en la fiesta de “Santa Ifigenia”, patrona de los negros peruanos, en San Luís de Cañete, donde también se celebra cada año el “Festival del curruñau”. Consideremos que los esclavos negros debían alimentarse de las sobras de las comidas de sus amos españoles. Aprendieron a limpiar y preparar las vísceras (anticuchos, pancita, etc); pero aprovecharon la rápida multiplicación de los felinos que habían sido traídos de España para terminar con la proliferación de ratones llegados al callao junto con los barcos mercantes españoles (según refiere Ricardo palma) para convertirlos en parte de su dieta.
Los españoles también comían carne de gato. La primera receta escrita de la que se tiene referencia es de mediados del siglo XV. Ruperto de Nola (Cocinero mayor del rey Fernando) en su "Libro de Guisados, manjares y potajes" incluye la receta "Gato como se quiere comer". Si bien esta receta fue eliminada en ediciones posteriores, aún se conservan ejemplares de las ediciones de 1525 y 1529.
En “Consideraciones sobre todos los evangelios” de Fray Hernando de Santiago, escrito en Valladolid el año 1606 el autor dice: "Los avarientos, del gato nada estiman tanto como la piel; la carne no la come sino algún pobrete desdichado; pero los pellejos toman para guardar en ellos sus doblones" dando lugar a expresiones como "pelagatos" para referirse a quien no tiene bienes y “comegatos” para el que se ve precisado a consumir tal carne como consecuencia de su pobreza.
Sin embargo no solo los negros comen carne de gato. En Pomabamba (Ancash) se come el gato tanto como el cuy. A los pobladores que lo hacen se les llama Mishi kankas que significa “Devoradores de gato”
En Huari (Lima) la elevada demanda de la carne de gato ha producido la escasez de este animal lo cual preocupa a los pobladores por cuanto los platos a base de gato forman parte del espíritu festivo del pueblo, como los dulces y el licor de chirimoya. Al gato se le alimenta, en Huari, con leche, queso y pan; de vez en cuando se le da un ratón. En Chincha, según Cristian Gómez estudioso de la gastronomía peruana, se come el mejor “Seco de gato del Perú”. En Machu Picchu (Cuzco) los turistas consumían, sin saberlo, guisado de gato en el restaurante de Entur Perú.
Como un dato anecdótico refiero que, a pedido de la presidenta de la asociación de amigos de los animales del Perú, el año 2007 el señor Pedro Bautista Saravia, alcalde de cañete pidió a la asociación de arte y cultura negra del Perú no realizar una “Gatada” programada durante el festival del curruñau. La asociación respondió que no se trataba de un crimen sino de una costumbre que es parte de la identidad peruana.
En fin, la carne de gato es de consumo popular. A muchos les parece un hecho repugnante pero es una verdad histórica que en nuestro país se come gato desde hace varios siglos y los así como creo que los españoles enseñaron a los negros también sostengo que los negros enseñaron a los indios.

domingo, 31 de agosto de 2008

Memoria social e historia de hoy

A principios del siglo XX se tomaba de las experiencias transformadoras, humanistas, científicas y tecnológicas, los conceptos que sirvieran para desarrollar una visión futurista.
A inicios del siglo XXI los seres humanos necesitamos revisar el pasado y dejar de imaginar. Es también un anhelo muy actual el interés por desarrollar una estructura, basada en las diversas ideologías, sobre las virtudes del tiempo futuro.
Pienso que es el tiempo de la memoria social y de volver la vista hacia atrás. Es el tiempo de contemplar el pasado con probidad para sorprendernos con sus luces gratificantes o desagradables; entendiendo que el conocimiento cabal de nuestro ancestro cultural sustentará la identidad necesaria en los hombres, de cara al futuro que percibimos cercano.
Si la memoria social es crucial, es porque conforma las estructuras propias del pensamiento del hombre. La memoria no es algo que se localiza fuera de los sujetos. Por el contrario, los constituye y sostiene su identidad creando un vínculo indivisible y su continuidad cultural dentro de una comunidad determinada. El núcleo de cualquier identidad individual o grupal está ligado a un sentido de permanencia - pertenencia (de ser uno mismo) a lo largo del tiempo y del espacio.
El olvido actúa en la conciencia individual y colectiva, eso lo podemos comprobar, por ello una condición para afrontar el pasado y volver la mirada al ancestro es no juzgar los hechos pasados con los conceptos y presupuestos del presente, no ideologizarnos; vale decir evitar el anacronismo.
No cabe duda que hemos sido formados bajo una visión tradicional de la historia. Esta historia que hoy se aleja para dar paso a la “Maestra de la vida” que reflexiona, filosofa y toma distancia del constructo historiográfico.
La nuestra, debe ser una historia que se alimente de lo cotidiano, de la memoria social, para construir su conocimiento. Para esta historia lo importante es el aporte de la gente, su testimonio e historia oral que amplían el campo de sus fuentes.
Es la historia de nuestro tiempo, que rescata las costumbres que caracterizan lo local, lo más importante de cada comunidad, lo que vence ante el avance de nuevos códigos lingüísticos y modas alienantes, lo que da vida al corazón de una cultura.
La historia permite la construcción de las identidades y apunta a nuevas expectativas de conocimiento. Nuestro esfuerzo debe apuntar a la recuperación de la memoria social para vencer la amnesia histórica que impide el vinculo entrañable con lo nuestro.
Es indispensable el uso de fuentes alternativas como relatos orales, entrevistas, foros, talleres, viajes de estudio, etc; como herramientas de construcción del conocimiento histórico y la identidad cultural. La historia debe estar cercana al hombre común.
¿Cuál será el rumbo de la cultura de la memoria para estos tiempos? Los hechos de los que somos testigos muestran empeños dignos de elogio por interpretar de manera lúcida los contextos locales, nacionales y regionales.
“(Actualmente) La memoria social responde a un comportamiento social marcado por la globalización, el surgimiento de nuevos nacionalismos y confrontaciones, tocada por los avatares de la economía, las nuevas expresiones humanistas y el vértigo de los acontecimientos que dan nuevos rumbos a las comunidades”
Es necesario abrir las ventanas de las aulas universitarias y mostrar a los estudiantes la historia perceptible de nuestro pueblo en contacto con sus fuentes vivas. La riqueza y la grandeza de lo nuestro. La realidad transformable. La dirección de nuestro compromiso. La manifestación de nuestra fe.
Caminemos en busca del pasado perdido y encontraremos las razones del presente para creer en un futuro diferente.

Identidad cultural en Lambayeque



“La identidad cultural es lo propio y entrañable de una cultura, es el conjunto de sus rasgos diferenciadores en relación al resto. Lo propio no se agota en lo exclusivo y está formado por una diversidad de concepciones que vienen de dentro y fuera del grupo. Los elementos más íntimos de una cultura pueden tener diversos orígenes. Lo importante es que formen parte de la vida cotidiana de un pueblo”.
Este carácter lo posee nuestro pueblo y es fruto del dinámico proceso de transformación, cambio y recreación en que se encuentra toda realidad humana, por ser una realidad viviente. No podemos hablar de conservación de nuestra realidad viviente excluyendo las ideas de cambio y transformación. Las culturas se conservan cambiando. La cultura lambayecana también asume y se apropia de modos y formas culturales nuevas.
El estudio de nuestra cultura tradicional no debe propiciar que esta permanezca estática imponiendo solo la conservación de sus fuentes históricas y tradiciones, que alimentan la memoria colectiva, remarcando constantemente su pasado. Aunque los valores adquiridos en tiempos inmemoriales son importantes como elementos de unificación y cohesión; es mucho más importante el dinamismo presente y la visión cultural del futuro. El pasado es nuestra fuente, el presente y el futuro constituyen la realidad y nuestro destino.
La cultura lambayecana es una realidad viviente que se encuentra en un constante proceso de transformación, apertura y cambio. Intentar conservar las tradiciones del pasado negando su dinamismo es una actitud que la priva de su dimensión vital.
“Conservar no es congelar, momificar o colocar los aspectos específicos de un grupo humano en el escenario de un museo para el deleite intelectual. Conservar es contribuir a la afirmación del yo colectivo, afirmando su tendencia al cambio y a la reinvención constante de sus formas de expresión”. Tengo la convicción de que no existe la posibilidad de conservar algo que está vivo negando su transformación, cambio y recreación continuos.
Recordemos que Nada vivo se conserva si no se renueva mediante determinados mecanismos de regeneración. La sociedad lambayecana también ha desarrollado mecanismos de defensa y regeneración capaces de retroalimentar y sostener el equilibrio del grupo cultural.

Muchos creen que nuestra cultura es el conjunto de las manifestaciones externas como la música y la artesanía. Sin embargo, la cultura alude a una realidad mucho más profunda. Nos hace testigos de un conjunto de formas y modos, forjados a lo largo del tiempo y en constante proceso de renovación, de concebir el mundo, de pensar, de hablar, de expresarse, percibir, comportarse, organizarse socialmente, comunicarse, sentir y valorarse en cuanto individuos y en cuanto a comunidad.

El historiador creyente


Según la idea ciceroniana la historia es testigo de las edades, luz de la verdad, vida de la memoria y maestra de la vida. La historia es maestra de la vida, solo cuando es marcada por la sabiduría; por eso donde la sabiduría no inspira la interpretación de la historia humana, el amor que permite la real comprensión del hecho histórico pasa de largo; la historia sin amor no es maestra de la vida y solo la historia vista con los ojos de la sabiduría nos hace alumnos aplicados de aquella maestra que indica la vida esperanzada en un destino distinto, en una realidad transformable, en un hombre nuevo, renovado, capaz de crear y recrear a la luz de la verdad.
Su Santidad el Papa Juan Pablo II dijo el año 2004 con ocasión del 50º aniversario del Pontificio Comité científico de las ciencias históricas dijo que es importante “cultivar un serio conocimiento histórico de los diversos campos en los que se articula la vida del individuo y de la comunidad”. “No existe nada más inconsistente que hombres o grupos sin historia. La ignorancia del propio pasado lleva fatalmente a la crisis y a la pérdida de identidad de los individuos y la comunidad”.
El historiador creyente ve que el punto de referencia para comprender mejor la historia de la humanidad es la Biblia. Sabe que la Palabra de Dios le brindará una conciencia adecuada del hombre y del mundo, de sus debilidades y fortalezas, de su opresión, tragedias y redención... de sus tinieblas y de la verdadera luz. La Biblia es también una presencia histórica en sí mismo, necesariamente interpretado a la luz del magisterio de la Iglesia. Por tanto, el historiador creyente afirma que la historia es maestra de la vida como la Iglesia, depositaria del proceso histórico de la presencia del cuerpo de Cristo en medio del mundo, es maestra de la vida cristiana.
Polibio dijo:” Ninguna educación es más apta para los hombres que el conocimiento de las acciones pasadas” eso, de ordinario, lo hace quien tenga en sus manos la información y desee brindarla con claridad y sin prejuicios, pero John Weiss remarcó la importancia de que “ La historia es una ciencia útil (Cuando) la sabiduría del historiador interpreta correctamente lo que ha ocurrido con anterioridad. Confiemos en que dicho conocimiento histórico sea sobre todo un medio para labrar nuestro destino”
El historiador creyente aplica con pertinencia el principio de la prospección histórica, sabe que no se prepara el porvenir sin aclarar el pasado. Nota que cuando el ser humano interpreta la historia a la luz de una verdad vivificante se realiza como tal, toda la sociedad crece, crece la libertad, crece la sensibilidad y aumenta la seguridad. Y al revés, cuando el hombre hace una interpretación materialista y simplista de la historia se deshumaniza, se pierde la libertad, abunda la insensibilidad y toda la sociedad se desintegra.
El historiador creyente se reconoce hijo de Dios y asume su posición de nueva criatura. Usa la historiografía pero ¡es historiador! Y por tanto vincula su trabajo a la reflexión filosófica y nos hace ver que si no conocemos nuestra propia historia somos incapaces de introducirnos en la cultura de las identidades y de sentir la realidad del presente; pero, sobre todo, nos habla de la imposibilidad de hacer proyectos para el futuro. La historia es maestra de la vida, pero debemos aprender sus enseñanzas.
Quien no vive para amar no sirve para vivir. Quien no ama no interpreta los hechos a la luz de las verdades del evangelio. Cuando el evangelio no marca la interpretación histórica, no ilumina y, en medio de la oscuridad, se vive en caos y en confusión. Amamos por gracia, y entendemos la historia del hombre con base en ese amor que viene de lo alto. El intérprete de la historia vinculado a la sabiduría, tendrá claridad del hecho histórico y podrá dictarlo para edificación del hombre, solo entonces la historia es maestra de la vida.