viernes, 13 de junio de 2014

Una Tarea Cultural: Escuchar las voces de todos a través de la Historia Regional de Lambayeque


Afirmo la necesidad de incluir la enseñanza de Historia y Geografía Regional de Lambayeque en los planes de estudio de Instituciones Educativas de nivel escolar y superior. Se debe actualizar el currículo regional en todos los niveles de enseñanza. Hoy, la historia de todos debe ser contada por todos. Una verdad, las voces de los nuestros no siempre fueron escuchadas, sus tradiciones, vivencias, anécdotas y hechos que vinculan a Lambayeque con la historia del Perú y del mundo están siendo, recién, estudiados, conocidos y divulgados.
La enseñanza de la historia en las escuelas y universidades de nuestra región se ha caracterizado por ser un proceso memorístico, “que tiene como principal función informar, dejando a un lado la misión pedagógica de formar”, pero ¿cómo formar a un ciudadano que no se siente parte de su cultura, un individuo indolente ante las vicisitudes y/o necesidades que la región atraviesa? la cultura planetizada impone una historia en vertical, de arriba hacia abajo, donde es más importante lo que ocurre fuera que aquello que ocurre en los espacios más próximos

La enseñanza de la historia requiere un cambio, debe fortalecer el sentido de pertenencia, que enseñe al individuo a formar parte de su cultura, y que le prepare para enfrentar el nuevo reto globalizador. Sostengo que la historia debe ser enseñada considerando el nivel de la historia personal, la historia local, la historia regional, la historia nacional y la historia mundial. Solo la educación, en los niveles escolar y superior, puede, insertando la metodología de la historia regional, cambiar la mentalidad de los lambayecanos y construir la identidad personal, local, nacional y planetaria que los actuales tiempos exigen.
Necesitamos la historia regional “para la recreación de los valores, costumbres y creencias que cada una de esas sociedades considera transcendentes, evitando la desvalorización de la propia cultura e historia”. Una desventaja: la inmensa mayoría de maestros de todos los niveles no conocen sobre historia regional de Lambayeque. Es necesario formarlos en datos y estrategias, este es el rol de las universidades a quienes también les compete la promoción de investigaciones serias y constantes sobre este tema. Tener maestros capacitados permitirá una enseñanza que aplique: La práctica más cercana del método científico promoviendo el empleo de la metodología de investigación histórica, estimularía el análisis, la creatividad y la crítica para adquirir el conocimiento histórico. Claro está que este estudio debe tender a la práctica interdisciplinaria. Se trata, entonces, de enseñar el manejo de la información, distinguir entre dato objetivo y juicio de valor, opinión y prejuicio, extraer informaciones por inferencias, y emitir juicios ponderados sobre asuntos o cuestiones discutibles.
Actualmente se presentan más trabajos históricos. Recomiendo a las personas, profesionales de diversas ramas, encantados y dispuestos a investigar y publicar sobre diversos temas de nuestra historia que en sus trabajos consideren una adecuada delimitación del tiempo y el espacio históricos, la localización de fuentes Regionales y Locales de información, la aplicación de estrategias pertinentes de recolección de datos (incluir imágenes fotográficas) el Procesamiento y análisis de la información, su verificación y corregir para la mejor presentación de sus trabajos a la comunidad. Todos tenemos una responsabilidad en este tema… ¡Manos a la Obra!


sábado, 7 de junio de 2014

Carta a los Hacedores de Cultura de la Región Lambayeque


Los lambayecanos vivimos, qué duda cabe, un tiempo de crisis académica y cultural. La investigación, la cultura y sus múltiples manifestaciones que, en otros lugares del mundo, son instrumentos para el desarrollo sostenible; en nuestra tierra no encuentran los espacios para su valoración, desarrollo y divulgación; privilegiamos en nuestro enfoque solo un pequeño grupo de dichas manifestaciones por llamativas o conocidas, mientras las otras, las más profundas, aquellas que son producto de una intensa reflexión y de la aplicación de las habilidades más elevadas del intelecto, las que implican una relación estrecha con el academus; se ven con tanta eventualidad que hasta parecen elementos de lujo cuando son, en realidad, instrumentos para el progreso, el crecimiento y la estabilidad . Tengo la firme convicción de que en momentos como el actual es necesario renovar nuestra forma de pensar, cambiar nuestras convicciones tradicionales, rehacer nuestros planes, no sólo expectantes de ganancia (finanzas y economía) sino también de cara a la sociedad y nuestros modos de vida.
Según André Maraux, político y escritor francés de mediados del siglo XX: “la cultura es lo que, en la muerte, sigue siendo la vida…”. El hombre culto fue considerado, al inicio, sólo por su conocimiento y contacto con la tierra; luego, culto fue quien más conocimiento tenía, hombre de erudición y trasmisor eficaz de ciencia. El moderno hombre culto se distinguió por la creación nuevas tecnologías sobre la base del uso de nuevos tipos de energía. Hoy en día todo hombre es culto. En cuanto ser creador, original y capaz de vivir en su entorno, todas sus manifestaciones extra biológicas  relacionadas con dicho dinamismo connatural lo ubican y elevan como nunca antes a lo largo de la historia. Esta verdad se percibe en nuestra región y merece la atención de todos los hacedores de cultura, muy especialmente de aquellos que ostentan el poder y tienen autoridad en las instituciones públicas y privadas relacionadas con ella.
El hombre de nuestro tiempo: planetizado, con códigos lingüísticos novedosos, con habilidades de relación distintas, con una vida en paralelo, en tiempo real, con distintas realidades y culturas, necesita el aporte del respaldo y la formación la institución académica que le permita redescubrir los valores históricos que contiene la forma de su esencia vital. Permítanme la siguiente afirmación: La responsabilidad de las universidades como instituciones académicas promotoras de cultura: investigación, artes, ciencias, conocimiento… forma parte de “la dimensión ética que toda organización o institución debería tener como visión y que debería promover en su actividad diaria”
En Lambayeque es una impronta la necesidad de propiciar ambientes adecuados para el desarrollo de las manifestaciones culturales diversas, es motivo de planes y diálogos constantes en los espacios académicos de casi todo el mundo; sin embargo, en las universidades de nuestra región, dicho diálogo y las reflexiones que conlleva está recién comenzando (al menos, esa es mi impresión esperanzada). Estimo que la responsabilidad que atañe a las universidades, en este aspecto, supera la velocidad de su tardía planificación y exige una reflexión integral de la universidad como institución académica que influye y transforma el entorno social.
1.       La investigación y la cultura contribuyen con el desarrollo de la sociedad
¿Cuántas investigaciones serias, profundas y de calidad, han presentado las universidades de la región en los últimos cinco o diez años? ¿Cuántas de ellas, si existieron, fueron financiadas por las universidades en las que fueron desarrolladas? ¿Cuál es la prioridad cultural y académica de cada universidad de nuestra región en la actualidad? ¿Dichas prioridades han sido enunciadas? ¿Responden a una planificación socializada entre los miembros de la comunidad académica? ¿Cuáles son sus propuestas para el desarrollo de la investigación y la cultura para los próximos diez años? ¿Son la investigación y la cultura, más que enunciados, una práctica constante en nuestros espacios académicos?
La cultura y la investigación no son un gasto, son una inversión importante para crear una sociedad mejor. El desarrollo de nuestra identidad (local, nacional y mundial) se basa en nuestro patrimonio cultural, no solo en el del pasado, sino, también en el de la actual generación. Investir en investigación y cultura es fundamental para entender el presente, modificar los aspectos transformables de la realidad y planificar el futuro. La cultura y la investigación “impulsan el crecimiento económico y social, así como la innovación y la cohesión comunitaria”.
La inversión en cultura e investigación es tarea de todas las instituciones gubernamentales relacionadas (gobierno central, regional y municipalidades) y lo es también de las instituciones privadas gestoras de cultura. En este sentido, la universidad debe asumir con urgencia este rol. Es una exigencia histórica de este tiempo.
2.       El nuevo rol cultural de las universidades en temas de investigación y cultura
De un tiempo a esta parte, en los últimos años, la razón de ser y existir de las universidades ha cambiado notablemente. Hoy en día, muchas casas de estudio superior, accediendo a las exigencias de este tiempo, asumen responsabilidades sociales que le vinculan, a partir de su labor académica, de manera estrecha con su realidad más próxima. El propósito es divulgar el conocimiento superior gestado en el claustro universitario y ponerlo a disposición de todos. Sin embargo, no basta divulgar. Se necesita sembrar, y la siembra requiere semilla, la semilla de calidad cuesta, requiere recursos y una apuesta y riesgo en el deseo de la creación superior propia del conocimiento sistemático y el método riguroso. Investigar y propiciar el conocimiento, preservación, divulgación, defensa y puesta en valor de las manifestaciones culturales propias; es una tarea insoslayable y una responsabilidad inmediata de la universidad. No es posible renunciar a esta función primordial y no se debe descuidar su cumplimiento. Sin embargo, las universidades de nuestra región tienen objetivos más importantes. ¿No basta con el número de estudiantes con que cuentan (casi 20 mil) y la ganancia que esto genera? La cultura, la investigación y el conocimiento no son prioridad en la universidad de la ganancia deshumanizada y que deshumaniza postrada ante los números en azul y las cuentas rebosantes.  Se necesitan nuevos retos académicos, nuevas apuestas culturales, nuevos espacios académicos que utilicen nuevos lenguajes para expresar la sensibilidad y el intelecto.
Necesitamos universidades que sean centros de reflexión de todas las áreas del saber y de todas las manifestaciones de la sensibilidad. De la investigación a la danza, a la pintura, al teatro, a la música, a la historia, a la discusión de problemas sociales… todo ello de manera programada, con maestros investigadores y vinculados de manera concreta con su realidad. Lambayeque reclama, exige, este tipo de apuestas culturales. Necesitamos universidades que “generan valores comunes y favorecen el desarrollo del patrimonio regional en el mundo globalizado, proporcionando instalaciones y recursos para las iniciativas locales y regionales”.
En términos concretos, es hora que las instituciones, en teoría, promotoras de investigación y cultura:
1. Cumplan con sus obligaciones con relación a la investigación y la cultura; y motiven, además la creación y preservación del legado cultural para las futuras generaciones de lambayecanos.
2. Aumenten el porcentaje de su presupuesto asignado (si realmente lo tienen) a la investigación y las actividades culturales, especialmente cuando, en términos reales, se encuentran por debajo monto necesario para alcanzar los estándares adecuados.
3. Aumenten, los recursos destinados al financiamiento de investigaciones de modo que puedan cumplir eficazmente con su papel social y ofrecer, en consecuencia, productos capaces de transformar su entorno permitiendo el desarrollo local.

4. Dictar cátedras de historia y geografía regional que permitan el conocimiento e interiorización de los valores de la cultura, tradición, ecosistemas, relación y desarrollo del hombre en Lambayeque.