viernes, 10 de octubre de 2014

La Familia y la Vida se Defienden


Una Resolución del Consejo de Derechos Humanos emitida el 25 de junio pasado reconoce que la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad, cuya responsabilidad primaria es nutrir y proteger a los niños a quienes brinda un ambiente y una atmósfera idónea de felicidad, amor y entendimiento que les permite un desarrollo completo y armonioso de su personalidad. Señala que la sociedad y el estado de cualquier país tienen el deber y el derecho de protegerla. Un dato curioso es que la resolución fue aprobada por 26 votos contra 14 y se suma seis abstenciones, entre ellas la de Perú.

 ¿Por qué Perú se abstuvo de votar a favor de la resolución? La resolución fue redactada en base a documentos suscritos por el estado peruano tales como la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Declaración, entre otros documentos a cuyos límites se adscribió en Perú. Entonces ¿Cuál fue la razón de fondo?

Es curioso, al revisar los antecedentes y la coyuntura hasta el momento de la aprobación de la resolución de la ONU, en nuestro país, se discutían dos temas relacionados con la estabilidad de la familia: el matrimonio entre homosexuales y el aborto terapéutico. En ambos casos se conocieron las posturas de los agentes políticos del gobierno y de la oposición política. Pero hubo, también, espacio para la expresión de la opinión de otras instituciones y personalidades que públicamente se definieron a favor o en contra. El debate se cerró abruptamente debido a la violencia expresada y la incomodidad que su discusión provocó en la clase política. Dígase de paso, fue un debatillo cargado de muchas emociones y poco conocimiento, de muchas marchas y pocos foros académicos, de mucho interés mediático y poco compromiso moral. La posición del estado no se dio a conocer oficialmente y su presencia resultó débil y ambigua. No se le vio asumiendo el rol que le da el derecho internacional como entidad protectora de la familia. Se notó, por el contrario, un deseo (acaso una política) de apoyar la posición abortista y el matrimonio homosexual; dígase de paso, la más altisonante, “victimizada”, colorida, intolerante de las posiciones.

Ya la resolución, al hacer la definición de familia, indicó tácitamente la inexistencia de varios tipos de familia y dio como característica de su origen la unión natural, vale decir, respaldó el origen de la familia en la unión entre un hombre y una mujer. Esto significó un duro golpe a quienes pretenden inventar matrimonios y familias a partir de la unión entre personas del mismo género.

Un comentario personal. Es bueno que Perú sea uno de los últimos países en que se viene realizando el debate de mediadas “antifamilia” y “antivida”, pues hemos podido ver lo que ocurrió en otros dondeen se desarrollaron medidas y políticas en favor de aborto y el matrimonio gay. La Corte Suprema de EEUU viene suprimiendo temporalmente, para ser estudiadas, las normas que permiten matrimonios gay en varios estados de la “gran nación americana” debido a sus negativas e inesperadas consecuencias. Las uniones libres y su consecuente falta de compromiso hacen, a las “modernas” sociedades europeas, añorar los valores familiares. En Perú, más del 70% de personas están en contra de ambas medidas. La minoría es más bulliciosa, pero es minoría. Reclamo, desde esta tribuna, se dé a conocer la posición del gobierno peruano respecto de ambos temas y que dicha posición sea representativa de la voluntad de la inmensa mayoría de peruanos.

   

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